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Grand Ages Rome: cómo dar una patada a la Historia

Vamos a hablar de Grand Ages Rome, un city-builder ambientado en la Roma del siglo I a.C. En este juego controlaremos a un joven perteneciente a una importante familia de patricios romanos, a menos que decidamos escoger a la gens Lucia, porque adivinad qué: Lucio es un praenomen, no un nomen, por tanto no es un nombre de familia.

Durante la campaña, diferentes personalidades de la época, de la talla de Pompeyo, Craso o Cicerón, nos encargarán que les ayudemos fundando diferentes colonias o gobernando ciudades romanas. Aquí comienzan los problemas con este juego, ya que ignora totalmente los procesos y mecanismos para elegir magistrados y fundar colonias nuevas. En un primer momento, antes de tener siquiera un cargo, nos vamos a fundar una nueva colonia en la isla de Cabrera, nosotros, un chico salido de ninguna parte y con nuestro propio dinero además. No vamos a entrar a describir aquí todo el proceso de elección de magistrados, reparto de tierras y envío de colonos ya que es excesivamente complejo para esta reseña, pero desde luego era más complejo que “sobornar a unos cuantos senadores” como se nos dice en el juego. Sobre todo porque ni siquiera es el Senado quien se encarga de esos temas.

Dentro de lo que es el gobierno de las propias ciudades, se omiten por completo las instituciones locales como pudieran ser los senados o magistraturas propias de cada ciudad. Esto es grave por el hecho de que una ciudad sin política propia no es una ciudad, y menos aún en la antigüedad. Y ya que comentamos el tema de las ciudades… Sería un detalle poder saber qué ciudadanía tienen los habitantes. ¿Son latinos?, ¿son romanos?, ¿son peregrinos? Ni se sabe, ni parece importar este pequeño detalle que tan sólo provocó varias guerras civiles en Italia y que apenas fue determinante en la expansión romana…

Lo más grave es que el juego parece regodearse en sus fallos y pone mucho esfuerzo en mezclar los conceptos de ciudades, colonias o campamentos; empeñándose en negar la existencia de diferentes ciudadanías o de la vida política urbana. Para este juego, “romanizar” consiste en construir edificios caros,  muy altos y con columnas, muchas columnas.

Lo peor es que es un tipo de juego con mucho potencial porque permitiría ver todos los conflictos sociales desde una perspectiva clara, directa y entretenida. Podría aportar un gran detalle y centrarse en los mecanismos que hacían funcionar las ciudades en época romana.

Si buscáis un juego que consista en poner muchos edificios juntos y evitar que se caigan utilizando medidas autocráticas, este es entretenido. Si lo que queréis es un juego en el que tengáis que construir y gestionar ciudades bien ambientado en época romana… nosotros también.


Enlaces de interés: 

Trailer VO

Grand Ages Rome (ficha en Steam)


[Imagen extraída de: www.media.moddb.com]

Star Wars y la política romana: La crisis de las dos repúblicas

Star Wars es una de las sagas de ciencia ficción que más ha conseguido marcar al público, generando corrientes de fans que alaban su originalidad. Sin embargo, incluso en esta serie de aventuras espaciales, podemos encontrar reflejos de nuestra Historia y de nuestro mundo. Como se puede ver en este artículo, que trata las semejanzas entre el funcionamiento de la República Galáctica y la República romana.

Star Wars y la política romana: la crisis de las dos repúblicas


[Imagen extraída de: http://vignette3.wikia.nocookie.net/]

Tiger Knight: Empire War

Título: Tiger Knight Empire War

Desarrolladora: NetDragon Websoft Holdings Limited

Editor: Oasis Games

Género: Acción, estrategia.


Principio del siglo III d.C., nos encontramos con cuatro grandes imperios en el mundo. El Imperio Romano abarca el Mediterráneo. El Imperio Parto ocupa Mesopotamia y Persia. Tenemos también al Imperio Kushan, desde el norte de la India hasta el mar Caspio. Por último, pero no por ello menos importante, nos encontramos a la dinastía Han en China.

Siglo que constituye un periodo de cambio para todos ellos. El Imperio Romano atravesará una época convulsa, que acabará derivando en la división entre los Imperios Oriental y Occidental. En el caso de los partos, a lo largo de dicho siglo, se enfrentarán y serán absorbidos por el Imperio Sasánida, surgido dentro de sus propias fronteras. En lo referido a Kushan, también tendrán problemas, ya que su Imperio será conquistado por los mismos sasánidas, quedando relegados al norte de la India. La Dinastía Han, por su parte, se extinguirá, dando lugar a la etapa conocida como “Periodo de los Tres Reinos”, quedando su territorio dividido entre los reinos de Wei, Shu y Wu.

En medio de este proceso se enmarca Tiger Knight: Empire War. Un videojuego desarrollado por Netdragon Websoft, que mezcla el género de estrategia, con acción en tercera persona y mecánicas de corte direccional. Una fórmula muy similar a la popularizada por Mount&Blade, sólo que en este caso en un juego MMO, gratuito y puramente histórico.

Actualmente el juego se encuentra en fase de acceso anticipado y solo cuenta con tres facciones: se trata de los reinos de Wu, Wei y Shu, es decir, las escisiones del Imperio Han antes citadas. Aquí encarnaremos a un general que tendrá a su cargo a varios soldados, a los que podremos dar órdenes por medio de un ayudante de campo. En los diversos modos de juego, recrearemos los escenarios,de algunas de las batallas más famosas, de las guerras ocurridas en el “Periodo de los Tres Reinos”.

Según las últimas noticias, los desarrolladores planean crear la facción de Roma (en un principio, con una única línea de unidades de infantería) y también el Imperio Parto (del cual aún no sabemos con qué unidades contará), aunque esperamos que a medida que avance el desarrollo del juego se añadan más opciones a los reinos e imperios existentes, así como a los planificados. Sería interesante ver una división entre Roma Occidental y Oriental, o el choque entre partos y sasánidas.

Por ahora el videojuego tiene un gran potencial, con ideas muy interesantes y con un foco en la historia de China, que, desde el punto de vista europeo, es completamente ajeno. Esperemos que solamente vaya a más y que los problemas técnicos que presenta, seguramente por lo temprano de su desarrollo, se solucionen sin demasiada tardanza. Estaremos atentos a la evolución de este juego y, en cuanto se lance su versión definitiva, os informaremos de los cambios.


Página web oficial del juego

Trailer oficial (VO)

La Historia en el remake de Ben-Hur

Ficha técnica:

Título: Ben-Hur
Año: 2016
País: EE.UU.
Director: Timur Bekmambetov
Reparto: Jack Huston, Toby Kebbell, Morgan Freeman, Sofia Black-D’Elia, Rodrigo Santoro, etc.

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En los últimos tiempos, Hollywood nos tiene acostumbrados a los remakes de clásicos del cine, y la célebre Ben-Hur no ha podido evitar ser una víctima más. Pero consideraciones cinematográficas aparte, ¿qué podemos decir de esta nueva versión a nivel histórico?

La acción de “Ben-Hur” se ambienta en la Judea romana entre los años 25 y 33 d.C., y se centra en la relación entre un noble judío llamado Judá Ben Hur y Messala, su hermano adoptivo romano. Pese a su excelente relación, el segundo se marcha para combatir en el ejército de Roma, hasta que vuelve a Jerusalén como tribuno y mano derecha del prefecto Poncio Pilato. Una vez allí busca la ayuda de Judá para combatir a los rebeldes zelotes y poder llegar a un entendimiento entre ambos pueblos. Messala no obtiene la colaboración esperada y, tras un intento de asesinato contra Pilato, Judá se responsabiliza de tal acto para salvar a su familia, tras lo cual es enviado a galeras. Cuando su barco es hundido en una batalla, Ben Hur logra huir y volver a Jerusalén, consiguiendo ser inscrito en una carrera de cuadrigas en la inauguración del circo. Allí se enfrenta a Messala, al que finalmente derrota. Todo ello en los últimos días en la vida de Jesús de Nazaret, presente en varias ocasiones a lo largo del film.

El clima de constante tensión entre los romanos y buena parte de la población hebrea está bastante bien reflejado, y se hace especial hincapié en las actividades de los zelotes, un grupo que recurría a actos violentos para tratar de expulsar a los ocupantes de Judea, aunque no lograban el apoyo de toda la población en esta misión. De hecho, y pese a las posteriores revueltas, desde el primer momento se va desarrollando un cierto proceso de romanización en la población, como se refleja al final de la película.

En cuanto al entorno, se trató de recrear en la medida de lo posible la Jerusalén de inicios del siglo I, si bien se modificaron numerosos elementos, empezando por el propio circo, ya que nunca se llegó a construir uno en esta ciudad –sin embargo, si que se respetaron todos los aspectos característicos de estos edificios-.

También hay que referirse a las batallas navales, las vestimentas –quizás se observa más preeminencia de la lorica segmentata de lo esperable, aunque esto es una constante en las películas de “género péplum”-, etc. Y, por supuesto, un aspecto que subyace a lo largo de todo el metraje: la presencia de Jesús de Nazaret, su predicación y Pasión, y el nacimiento de una nueva religión que trastocará los valores del momento y que sirve como guión para la propia evolución personal de los protagonistas.

De todo ello se deriva que no hay grandes diferencias a nivel histórico con la oscarizada “Ben-Hur” de 1959, que pese a ser una adaptación de una novela, trataba tener cierta verosimilitud en estos aspectos. Y, al menos en eso, el remake no la desmerece demasiado.

La Pasión según Mel Gibson: experiencia religiosa ¿e histórica?

Ficha técnica:

Título: “La Pasión de Cristo” (“The Passion of the Christ”)
Director: Mel Gibson
Año: 2004
Nacionalidad: EE.UU.
Reparto: Jim Caviezel, Monica Bellucci, Maia Morgenstern, FrancescoDeVito, etc.

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En lo que va de siglo ha habido varias películas polémicas debido a su argumento o a aspectos de corte más visual. Una de las más destacadas ha sido “La Pasión de Cristo”, obra dirigida por Mel Gibson y estrenada en el año 2004, y protagonizada por Jim Caviezel, encargado de interpretar a Jesús de Nazaret. Ya desde el momento de su primera proyección, este film causó un enorme revuelo debido a la crudeza de sus imágenes, pero pronto obtuvo un enorme respaldo conseguido por parte del público cristiano (especialmente el católico, recibiendo alabanzas incluso desde la cúspide de la Iglesia Católica). Pero también amplios sectores de crítica y público alejados de estas motivaciones religiosas mostraron su entusiasmo debido a elementos más técnicos (ambientación, interpretación, banda sonora, etc.).

Por lo que a los apasionados de la Historia se refiere, católicos o no, la particular visión que ofrece Mel Gibson sobre la Pasión tiene un considerable interés, debido al pretendido realismo del film. Hay numerosos elementos a tener en cuenta, algunos acertados a nivel histórico, y otros no tanto. En primer lugar podemos referirnos al propio lenguaje: en “La Pasión de Cristo” los personajes hablan en arameo, hebreo o latín según el caso, lo que en general es correcto, si bien obvia el hecho de que en esta zona del Imperio Romano se empleaba mucho más el griego que el latín. En cuanto a los personajes, su caracterización es correcta, si bien hay que hacer una salvedad en la figura de Cristo: aparece con el pelo largo y barba, tal y como acostumbramos a verlo representado, aunque no era lo habitual en la Judea de aquella época. La crucifixión muestra también algunas imprecisiones (a los reos se les introducían los clavos en las muñecas, no en las palmas de las manos), seguramente debido a un interés por respetar la iconografía tradicional. Nos encontramos además, trama principal aparte, con otros detalles referentes a transformaciones culturales del momento, como puede ser el uso de sillas (hasta entonces muy poco extendido, y menos aún en esa zona), reflejado en un flashback de la vida de Jesús anterior a su predicación.

Como afirma el director, todo está extraído directamente de la Biblia, a la que quiere ser fiel en todo momento. Esto es así en la mayor parte de la película, lo que no implica necesariamente que sea correcto a nivel histórico. Esto es debido a que, como sucede con otros textos, los Evangelios están sujetos a interpretación, aunque evidentemente sí son una interesante fuente histórica a tener en cuenta, al aportarnos valiosa información sobre la Antigüedad. Así, “La Pasión de Cristo” puede considerarse más como una “experiencia religiosa” que propiamente histórica, aunque no por ello hay que olvidar que trata de respetar esta en buena medida, y que por tanto si es útil para acercarnos más a aquellos decisivos sucesos.

Cave idus martias

En los idus de marzo del año 44 a.C. fue asesinado en Roma el dictador y general romano Julio César (Gaius Iulius Caesar). Este magnicidio fue el resultado de una serie de acontecimientos que situaron al famoso militar romano a la cabeza de la República.

Tras el fracaso del triunvirato entre Cesar, Pompeyo y Craso, se produjo una guerra civil que se saldó con la victoria del primero y la muerte del segundo. Por tanto, Cayo Julio César quedó establecido como el hombre más poderoso de Roma, principalmente gracias al apoyo de una parte importante de las legiones.

Como máxima figura de autoridad, obtuvo honores y privilegios, le fue concedida la tribunicia potestas, además de ser nombrado dictador perpetuo. Todo esto sumado a su fuerza militar, le convertía en un poder autocrático de facto que, cada vez más, iba ganando respaldo jurídico.

Para evitar que siguiese creciendo en poder y acabar con su gobierno, un grupo de unos 60 senadores formaron una conspiración y se autodenominaron como “Liberatores”. El 15 de marzo del 44 a.C. convocaron a César al Senado para leerle una petición. Tras separarlo de Marco Antonio y de su propia guardia, le llevaron al Teatro de Pompeyo y le asesinaron.

Hay diversas versiones acerca de su muerte y sus últimas palabras dedicadas a su hijo Marco Junio Bruto. Lo que si sabemos con claridad es que, tras el magnicidio, Octavio Augusto (Gaius Iulius Caesar Octavianus), Marco Antonio y Lépido formaron otro triunvirato, persiguieron y asesinaron a los principales miembros del complot. No obstante, tras el fin de esta guerra, comenzará otra más, entre Octavio y Antonio, para hacerse con el control del estado romano. Guerra que finalizará con la batalla de Actium del 31 a.C. y de la que Octavio Augusto emergerá como vencedor.

En la cultura audiovisual este periodo de guerras civiles ha sido muy retratado, en medios diversos. Se han realizado varias miniseries sobre la etapa, como es el ejemplo de “Imperio” o “Julio Cesar” de 6 y 2 episodios respectivamente. También en el cine ha hecho su aparición el magnicidio, como podemos ver en la película “Julio Cesar”, de 1953, dirigida por Joseph Mankiewicz. Se hace también alguna referencia en la película de animación “Las doce pruebas de Astérix”, en la que podemos ver a Bruto jugando con un cuchillo y a César diciéndole: “Deja de jugar con ese cuchillo, podrías herir a alguien”. No obstante, el retrato más extenso de estos acontecimientos nos lo da la serie “Roma”, la cual abarca desde el final de la guerra de las Galias, hasta la victoria de Augusto en Actium.

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Ciarán Hinds como Julio César en la serie de la HBO Roma (Imagen extraída de http://cultura.elpais.com/cultura/2012/08/17/television/1345215636_072932.html)