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Hearts of iron IV: La Segunda Guerra Mundial

Título: Hearts of Iron IV.
Año: 2016.
Desarrolladora: Paradox Development Studio.
Distribuidora: Paradox Interactive.
Género: Gran estrategia.
Plataforma: PC

Este juego nos traslada al año 1936 y se desarrolla hasta 1948. En él podremos elegir jugar con cualquier país del mundo entre las fechas mencionadas. Nuestro objetivo será sobrevivir al periodo de la II Guerra Mundial y para ello deberemos formar alianzas, administrar nuestro país y formar un ejército que nos permita defendernos o atacar.

En Hearts of Iron, tendremos la capacidad de decidir de qué manera queremos que se desarrolle nuestro país y cómo afrontar los años de guerra. Pudiendo tomar caminos totalmente distintos a los históricos. De esta forma, podríamos optar por una Alemania pacifista, unos Estados Unidos neutrales o la unión de la República Popular China con la China del Kuomingtang, para formar una única facción. Nuestras decisiones, sin embargo, estarán limitadas en ciertos sentidos o serán impulsadas hacia otros por medio del Árbol de Focos Nacionales.

Esta mecánica consiste en que cada país puede desarrollar una serie de enfoques para su nación, y cada uno de ellos, al terminar, provocarán un evento. La mayoría de países tienen un árbol de focos genérico con las mismas posibilidades. Sin embargo, los países “mayores” dentro del conflicto tienen un listado propio: Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Polonia, Japón, URSS y EEUU. Cada uno de estos árboles específicos motiva la sucesión de diferentes eventos históricos. Sin embargo, hay alternativas por si el jugador decide tomar otra vía. Por ejemplo Polonia, puede formar una gran alianza Báltica para defenderse de alemanes y soviéticos. Y Alemania puede optar entre formar una alianza con la URSS o declarar la enemistad entre sus países. Además, al inicio de cada partida podremos elegir una opción que decide si la IA va a seguir los focos nacionales históricos o no. Esto nos permite partidas más o menos históricas. A mayores tenemos un marcador de tensión global que irá subiendo a medida que avance la partida. Cuanto mayor sea la tensión más probable será que países no alineados entren en facciones y que declaren guerras.

Hay a mayores otros eventos que ocurren de forma ajena a las decisiones del jugador. Como ejemplo de esto tenemos la Guerra Civil Española, que comenzará en el año 1936 y que servirá como preludio del conflicto a gran escala.

En la parte negativa, tenemos que a excepción de los 8 paises citados, todos los demás tienen un Árbol de Focos Nacionales genérico, por lo que sus decisiones suelen ser ahistóricas y dependen de las decisiones de terceros. Esto favorece una visión equívoca del conflicto como una batalla entre unos pocos, cuando a cada país le afectó de una manera concreta y sus decisiones fueron particulares en cada caso. Además, los nombres de los líderes de las facciones menos “importantes” o “interesantes” en ocasiones están mal puestos.

Por lo demás, es un juego interesante para entender sobre todo las causas de la II Guerra Mundial, los bandos implicados y las decisiones de los diferentes países. Así que si os gustan los juegos de gran estrategia y tenéis paciencia suficiente para dedicarla a aprender las mecánicas, es muy recomendable.


[Imagen extraída de: www.static5.gamespot.com]

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¿”El Hundimiento” de los dogmas en la Historia?

Ficha técnica:

Título: Der Untergang (El Hundimiento)

Director: Olivier Hirschbiegel

País: Alemania

Año: 2004

Duración: 150 minutos.

Reparto: Bruno Ganz, Alexandra Maria Lara, Julianne Köhler, Ulrich Matthes, Corinna Harfouch, Heino Ferch, etc.

 

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Si hay un período histórico cuya presencia ha sido constante en el mundo audiovisual desde hace décadas es la Alemania nazi o III Reich. Infinidad de películas, series de televisión, videojuegos, juegos de mesa, etc. han empleado como hilo argumental hechos característicos del régimen hitleriano, casi siempre desde una óptica muy crítica. Sin embargo, la sobreexplotación de este tema no impide que algunas obras generen polémica. Un buen ejemplo de ello es “El Hundimiento”, película estrenada en los albores de esta centuria y que, pese al reconocimiento de la crítica, fue juzgada desde determinados sectores al considerar que humanizaba en exceso la figura del Führer.

A la hora de elaborar su obra, el director Olivier Hirschbiegel se basó en varias fuentes; entre las que hemos de destacar la autobiografía de Traudl Junge, secretaria personal de Adolf Hitler en sus últimos años de vida y una de las protagonistas del relato, que además aparece entrevistada reflexionando acerca de aquella experiencia. Aunque hay algunas conversaciones y hechos que no sucedieron exactamente como se refleja en el film (el 56º cumpleaños del dictador, algunas conversaciones, etc.), tanto los personajes, la ambientación, como el grueso de los acontecimientos tienen un gran rigor histórico. Podemos citar a modo de ejemplo la reproducción del búnker berlinés en el que los principales dirigentes nacionalsocialistas pasan los últimos días de la II Guerra Mundial, que es fiel hasta en el más mínimo detalle, o el reflejo de la escena de la que está extraída la última fotografía tomada del Führer –la condecoración de unos niños de las Hitlerjungend por su heroísmo-. Otros ejemplos de veracidad son las discusiones entre éste y sus hombres de confianza al saber perdida la guerra, la maqueta del proyecto Berlín-Germania realizada por Albet Speer, el suicidio de los Goebbles, de Eva Braun y del propio Hitler, la entrada de las tropas soviéticas en la devastada capital del Reich, etc.

Pero, fidelidad histórica aparte, como señalábamos anteriormente, si por algo ha resaltado “El Hundimiento” es por la polémica derivada de la caracterización de Hitler como un ser humano enfermo y angustiado, aunque en todo momento el director muestra su profunda crítica hacia las ideas que encarnaba y destacaba los aspectos más negativos de la personalidad del líder nazi. Esto no impidió la aparición de críticas, y son estas las que nos muestran la importancia que la Historia tiene para la sociedad –pese al habitual ninguneo de las Humanidades-, puesto que cualquier cambio de enfoque a la hora de tratar aspectos del pasado que se toman como verdades indiscutibles implica una discusión feroz. Que la Historia está en constante construcción y que los dogmas no encajan con esta disciplina parece que es un aspecto que aún está lejos de calar en la sociedad. Y bien está que haya películas como esta que no solo traten de reflejar bien el pasado, sino que nos hagan ver hasta qué punto la sociedad va comprendiendo o no en qué consiste esto de “hacer Historia”.