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En la cabeza resuenan balas: trastorno por estrés postraumático y heavy metal

La guerra es un tema con presencia habitual en el mundo del audiovisual: batallas, actos heroicos individuales o colectivos, resistencia en las retaguardias, relaciones personales de todo tipo de aquellos que se encuentran inmersos en el contexto bélico… Es menos corriente, sin embargo, que se reflejen las consecuencias psicológicas derivadas de todo ello, entre las que destaca la aparición del Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT), afección psicológica caracterizada por la evocación reiterada del acontecimiento traumático, la reducción del nivel de respuesta a estímulos y el aumento del estado de vigilia. El TEPT empezó a ser descrito a finales del siglo XIX y se generalizó durante las dos guerras mundiales (en la Primera comenzó a ser conocido como “shell shock”), aunque solo fue definido por completo tras la Guerra de Vietnam. Y desde entonces nos podemos encontrar con referencias, por ejemplo, en el mundo de la música y, concretamente, en el heavy metal. Es el caso, por ejemplo, de tres canciones a las que aquí nos referiremos: To Hell and Back de Sabaton, Shell Shock de Manowar y War inside my head (dentro del tema Six degrees of inner turbulence) de Dream Theater.

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En To Hell and Back se nos presenta la historia de Audie Murphy, el soldado más condecorado de la II Guerra Mundial, cuya enorme popularidad facilitó que su historia de lucha contra la entonces llamada neurosis bélica llegara al gran público, tras escribir sus memorias y protagonizar una película sobre ellas. La canción de Sabaton, más que hacer un relato biográfico, se centra en las sensaciones de Murphy con respecto a la batalla de Anzio, durante la invasión aliada de Italia, que debido al TEPT revive constantemente en su cabeza, resonando aun en su cabeza los cañones, incluso en sus sueños, así como el recuerdo de sus compañeros caídos.

Sin embargo, como decíamos, cuando el TEPT comenzó a ser realmente conocido fue tras la Guerra de Vietnam, al haber sido diagnosticados alrededor de 70.000 soldados. Y a ese conflicto se refieren tanto War inside my head como Shell Shock. La primera de estas canciones es más genérica, pero podemos deducir que se refiere a Vietnam por las referencias al uso del napalm, lo que también se menciona en la segunda, en la que también señala que el soldado al que se le da voz estaba destinado en Saigón -capital survietnamita-. En ambas composiciones se hace referencia a las secuelas psicológicas de la guerra, como la constante sensación de revivirlo todo una vez de vuelta en casa, la de no encontrarse en casa sino todavía en el frente de combate, escuchando los gritos, los disparos o incluso los paisajes en los que todo ello tenía lugar.

Pero aunque el tema principal de la música a la que nos referimos sea el TEPT, es imposible desligarlo de los sucesos históricos en los que se enmarca. Y no solo nos podemos referir a los sucesos propiamente bélicos (como la batalla de Anzio o la Guerra de Vietnam), sino también a otros elementos: las condecoraciones militares (como ya se ha dicho, las acciones de Audie Murphy lo convirtieron en el veterano más condecorado. Entre las distinciones que le otorgaron estaban varios Corazones Púrpuras, que en Shell Shock el soldado al que se le da voz también dice tener, como prueba de su valor), el convulso clima social que rodeaba al conflicto vietnamita (en la composición de Manowar se muestra el rechazo hacia aquellos grandes hombres de negocios que no eran alistados), etc.

Así, comprobamos que el mundo de la música en general, y el heavy metal en particular, no solo trata en muchas ocasiones temas históricos, sino que incluso nos permite adentrarnos en las sensaciones más íntimas de aquellos que los protagonizaron. En este caso en concreto, nos acerca a un síndrome muy habitual en el ámbito militar, y que posiblemente -pese a ser definido hace poco tiempo- ha afectado a soldados de todas las épocas del pasado, lo que es una muestra más de que no hay Historia que no se pueda reflejar en el mundo audiovisual.

Enlaces a las canciones:

Sabaton. To Hell and Back:

Manowar. Shell Shock: https://www.youtube.com/watch?v=GaK_IGrWtmM

Dream TheaterWar inside my Head (en Six Degrees of Inner Turbulence): https://www.youtube.com/watch?v=nDWcAqL41t0

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Podcast 1º: El cine histórico y guión

Al Octavo Historiador le gusta charlar y más si es sobre Historia. A veces las palabras escritas no son suficiente para abordar lo mucho que nos apasiona nuestra profesión y por eso mismo inauguramos el formato podcast.

Aquí tenéis el resultado de cuatro horas de mucho hablar de cine y de qué se les pasó por la cabeza a los guionistas de las mismas. Además tenemos a dos invitados que ya habéis tenido ocasión de ver por nuestra revista: a Andoni Garrido, que lleva el canal de Pero eso es otra Historia y a Darth Presley, miembro de La Cámara de los Holocrones.

Siendo tantas horas, lo hemos divido en dos partes:

Parte 1

Parte 2 

Esperamos que lo disfrutéis tanto como nosotros al hacerlo.


[Imagen de portada: edición propia]

Gangster Squad: policías y mafiosos con poca Historia

Ficha técnica:
Título: Gangster Squad: brigada de élite
Año: 2013
País: Estados Unidos
Director: Ruben Fleischer
Reparto: Sean Penn, Josh Brolin, Ryan Gosling, Emma Stone, Nick Nolte…
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La temática de la mafia y la lucha policial contra ésta ha sido bastante explotada en el cine, y en muchas ocasiones basándose en hechos y personajes históricos. Algo así era la idea para Gangster Squad: brigada de élite, película estadounidense que aborda  esa temática. Sin embargo, como veremos a continuación, la Historia apenas es una excusa para el desarrollo de la trama.

La acción se sitúa en el año 1949, momento en el que en la ciudad de Los Ángeles desarrolla su actividad delictiva el mafioso judío Mickey Cohen, que abarcaba actividades como las apuestas, el narcotráfico o el proxenetismo. Para combatirlo, el jefe de policía forma un grupo de élite -el Gangster Squad- reclutando a agentes no corruptos, entre los que destaca John O’Mara. Este grupo se encargará de combatir a Cohen de un modo paralegal, atacando sus negocios, hasta conseguir que acabe entre rejas. Si solo atendemos a esta breve sinopsis, el director Ruben Flesicher habría respetado muy bien la Historia, pero si nos ponemos a analizar el film con detenimiento, vemos que no es así: la figura de Mickey Cohen es real, y efectivamente fue uno de los mafiosos más destacados de la época, siendo conocido por su carácter y modos extremadamente violentos. Sin embargo, pese a que en la película se muestra que fue detenido por asesinato en 1949 tras una espectacular actuación de la Gangster Squad, en realidad su detención, juicio y encarcelamiento -en Alcatraz- no se produjo hasta 1951, y fue por evasión de impuestos. También fue real el Gangster Squad (oficialmente, la Organized Crime Intelligence Division del LAPD), aunque con notables diferencias con respecto a lo que podemos ver en el largometraje, empezando por el año de su creación, que no fue 1949 sino 1946. Tampoco es correcto que el impulsor fuera el jefe William “Bill” Parker (uno de los policías más polémicos y reconocidos durante décadas en los EE.UU.), puesto que éste accedió al cargo en 1950, si bien fue el que amplió el mayor medida sus recursos, como antes habían hecho -aunque fuera en menor medida- sus antecesores W. Worton y el creador de la brigada, C. Horrall. Tampoco tienen un reflejo fiel las acciones de la brigada, no tanto en su modo de actuación como en los hechos concretos relatados. Sí son reales los nombres de los miembros más destacados de la Gangster Squad, entre los que cabe destacar al principal protagonista, el sargento John O’Mara. No obstante, la trayectoria de alguno de ellos es muy distinta (de hecho, ninguno llega a fallecer en el contexto de la guerra contra la mafia, a diferencia de lo que se ve en la película).

También podemos reseñar otros detalles que, no por ser irrelevantes en la trama dejan de ser interesantes a la hora de un análisis histórico: además de la vestimenta o los automóviles, que concuerdan con la época, hay un elemento que no parece muy correcto -pero tampoco se puede afirmar categóricamente- como es el célebre cartel de Hollywood. La razón por la que se puede dudar de su corrección es que en él se puede leer “Hollywoodland”, en su forma original de 1923, lo que a principios de 1949 sería correcto, pero no en los siguientes meses, ya que ese año es cuando se reforma y se elimina el “land”. El hecho de que luzca limpio y lustroso -en vez de lo destrozado que estaba antes del arreglo- hace pensar que es un error representarlo así.

Por todo ello, podemos concluir que Gangster Squad: brigada de élite dista mucho de ser una película de la que se puedan extraer muchos datos históricamente verídicos, si bien verla puede ser una excusa parea acercarse a esta temática.

Sonidos bélicos construyendo Europa

Como hemos podido comprobar en repetidas ocasiones en El Octavo Historiador, la Historia es una habitual fuente de inspiración para la música. Un curioso ejemplo es Europa, canción de Globus, un conjunto musical británico creado en el año 2006 por la productora Immediate Music, especializada en realizar composiciones para trailers de películas. El primer trabajo de este peculiar grupo es Epicon, en donde está incluida la canción a la que aquí nos referimos, y que a nivel musical podríamos encuadrar en rock sinfónico, el metal sinfónico o la música épica.

 

En esta Europa, Globus hace un recorrido por la Historia del Viejo Continente, centrándose en algunas de las más importantes batallas que han tenido lugar en él. Sin embargo, y como sucede en todo el mundo audiovisual, vemos que hay un claro sesgo por el que a los compositores les parecen más interesantes determinados períodos históricos y ámbitos geográficos: quizás lo primero que llame la atención a quien lea la letra es que en la alabanza que se hace a Europa no hay referencia alguna a acontecimientos de la Antigüedad, pese a que buena parte del continente estuvo unificado políticamente en época romana. Más presencia tiene el Medievo, aunque casi siempre vinculado a dos territorios, Gran Bretaña y Francia (las batallas de Poitiers o Bannockburn y conflictos como la Guerra de las Dos Rosas y la Guerra de los Cien Años), salvo en la referencia a la caída de Bizancio y al amplio fenómeno del feudalismo. Nulo protagonismo tiene en la canción, sin embargo, la Época Moderna, en contraste con los conflictos de la Edad Contemporánea; una constante en la composición. Pero también en lo referente a este período histórico nos encontramos diferencias significativas temporal y espacialmente: del siglo XIX solo nos encontramos las referencias a las dos batallas que más nos remiten a la figura de Napoleón Bonaparte, Austerlitz y Waterloo, que significaron sus mayores victoria y derrota respectivamente. Ya en el siglo XX, apenas un episodio de la I Guerra Mundial, la batalla de Gallipoli, y otro de la Guerra Fría, la construcción del muro de Berlín. Y entre medias, el conflicto que se lleva la palma en esta canción, la II Guerra Mundial, y no solo por la referencia a bolcheviques y fascistas (incluida la Marcha sobre Roma de Mussolini y sus camisas negras en los años veinte): la Blitzkrieg alemana que permitió la rápida caída de Francia, las cruentas batallas de Leningrado y Stalingrado en territorio soviético, el bombardeo sobre la ciudad de Dresde, etc. Como podemos ver, todos estos hechos tuvieron lugar en el Occidente o estuvieron protagonizados en buena medida por países de Europa Occidental.

También hay que señalar que en Europa se hace una loa al Continente y se contrapone a un nuevo enemigo exterior (los versos referidos a aquellos que vuelven con bombas en su pecho o al nuevo califato no ofrecen duda de que este sería el integrismo islámico), aunque eso es objeto de otro análisis, al igual que el alegato final por el fin de los conflictos internos.

Por todo lo expuesto, comprobamos cómo hay una parte de la Historia que tiene bastantes más posibilidades de aparecer reflejada en el audiovisual, y normalmente Occidente y determinados períodos son los más “populares”. Por supuesto, esto no es algo necesariamente negativo; a fin de cuentas toda presencia de la Historia es algo positivo, y también nos puede llevar a preguntarnos el por qué (en este caso, el productor es británico, por lo que resulta comprensible que su Historia particular le resulte más interesante o esté más dispuesto a reflejarla en esta composición). Asimismo, es curioso que en la canción solo haya lugar para acontecimientos bélicos. Quizás, nuevamente, estos temas resulten más llamativos, o tal vez pueda ser un fiel reflejo de la conflictividad constante de estas tierras. En todo caso, siempre es de agradecer que la música no sea ajena a la Historia, y que esta sea una constante fuente de inspiración para canciones, y más si suenan tan bien como esta Europa de Globus.

Vídeo de la canción:

Eurovisión y las canciones con Historia: Efeméride de mayo

Esta noche se celebrará el certamen musical más longevo y (todavía en emisión) del mundo, Eurovisión. Y para conmemorarlo, el Octavo Historiador le va a dedicar la efeméride del mes de mayo.

El festival de Eurovisión surgió en 1956, pocos años después de la creación de la Unión Europea (1951/1957), (Quintanilla, 2005: p. 123). Se basó en el Festival de la Canción de San Remo, que se llevaba celebrando en Italia desde 1951. Desde sus orígenes, se han presentado innumerables canciones de muy diversas temáticas, pero lo que aquí nos atañe, son las que nos hablan de Historia. Debido a la enorme cantidad de temas, solo veremos las ganadoras que tuvieron temática histórica.

Hagamos un repaso de cuáles son de este tipo:

1969: De Troubadour por Lenny Kuhr. La canción representante de los Países Bajos nos habla de un trovador medieval y lo que su música le hace experimentar a los que la oyen. A pesar de ello, no especifica ningún año en concreto, ni habla de ningún personaje real. El estilo de la música, evoca en cierta medida, la época sobre la que nos canta.

1974: Waterloo por ABBA. La muy conocida canción del grupo sueco ABBA también tiene temática histórica. En ella nos comparan la rendición de Napoleón en la Batalla de Waterloo en 1815, que enfrentó al Imperio francés contra la Séptima Coalición, con la rendición de una chica a las peticiones de su amado. A modo de curiosidad, el director que llevó la orquesta durante la actuación del grupo en Eurovisión, iba vestido como Napoleón Bonaparte.

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Fig. 1: ABBA, junto a su “Napoleón”.

1982: Ein bißchen Frieden por Nicole Hohloch. Este tema enviado por Alemania al certamen no habla exactamente de algo histórico, pero es, en parte, reflejo del momento en que se sitúa. En la letra, la cantante pide paz para el mundo, paz para unos años llenos de guerras (la Guerra Fría, la Guerra de las Islas Malvinas, la invasión de Irán por Irak), además de varios atentados y masacres que venían sucediendo desde los 80.

1990: Insieme: 1992 por Toto Cutugno. El título, y la canción en sí, se refiere al (en su momento) futuro Tratado de la Unión Europea, que se firmaría en el año 1992. La letra también habla de que Europa debe estar unida.

1998: Diva por Dana International. Este tema de Israel no es exactamente histórica al uso. Habla sobre mujeres poderosas y menciona el nombre de algunas de ellas, como Cleopatra, última reina de la dinastía Ptolemaica, así como de la diosa griega Afrodita y la romana Victoria.

2016: 1944 por Jamala. Ucrania. Es la más reciente de todas, al ser la ganadora del festival el año pasado. En el momento de su presentación, lo que más se destacó de dicha canción fue su trasfondo, que trata sobre la deportación de los tártaros de Crimea por la URSS. La cantante (y también autora) se basó en las vivencias de su bisabuela, la cual experimentó dicha expulsión.

Como podemos ver, de las 65 canciones ganadoras, solo un total de 6 tratan la Historia, y algunas de ellas con ciertas reservas. Muy pocas para la cantidad de canciones que hemos visto. Esto se debe, en parte, a la prohibición que hay sobre la inclusión de temáticas políticas en las canciones, que suelen afectar anualmente el cambio de las letras de algunas de las elegidas para representar a su país. Ejemplo de esto fue el Chiki-chiki de Chikilicuatre, que representó a España en 2008.



Bibliografía:

Miguel Ángel. (2005). Eurovisión. Cuadernos de pensamiento político FAES, Nº 7 , 119-138.

Enlaces de interés:


[Imágenes extraídas de: http://7www.ecestaticos.com/ y https://ogaespain.files.wordpress.com/]

Buscando a Carmen Sandiego… encontramos Historia

Mucho se ha escrito sobre la necesidad de acercar la Historia al público en general, y especialmente a los más pequeños. Un caso paradigmático es el de Carmen Sandiego, una franquicia multiplataforma en donde la Geografía, el Arte y, por supuesto, la Historia, tenían un papel clave. Su primera aparición fue en 1985, con el videojuego Where in the World is Carmen Sandiego?, al que siguieron otros títulos (Where in the USA is Carmen Sandiego?, Where in Europe is Carmen Sandiego?, Where in Time is Carmen Sandiego?, etc.) en los que el jugador necesitaba seguir una serie de pistas y responder preguntas para atrapar a la villana protagonista, Carmen Sandiego, una ladrona siempre vestida con un abrigo y un sombrero rojos. El éxito de estos videojuegos llevó a la aparición de libros y cómics, así como concursos televisivos para niños (TVE estrenó en 1995 ¿Dónde se esconde Carmen Sandiego?, de vida efímera) y, sobre todo, la serie de animación Where on Earth is Carmen Sandiego? (1994-1999), en España titulada En busca de Carmen Sandiego, emitida por La 2 poco después de su estreno en EE.UU.

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Es esta serie -que consta de cuatro temporadas, de diez episodios cada una- la que hizo más conocida esta franquicia en España, y la que posiblemente a más niños les supuso un primer acercamiento a la Historia en el ámbito audiovisual. La acción se presenta como parte de un videojuego para ordenador al que está jugando el único personaje no animado (conocido simplemente como “El Jugador”), que será el encargado de seleccionar qué detectives deberán perseguir a Carmen Sandiego, así como de llevarlos de manera instantánea al lugar al que le indiquen las pistas. Los detectives en cuestión son dos jóvenes hermanos, Ivy y Zack, los más destacados de ACME, una agencia de detectives para la que la propia Carmen había trabajado antes de fundar la organización criminal M.A.L. y dedicarse a robar obras de arte y demás objetos valiosos. El superior de los detectives es J.E.F.E., una cabeza parlante en una pantalla, que además de proporcionar información, ejercía de contrapunto cómico. En cada episodio, Carmen comenzaba cometiendo un importante robo con la ayuda de sus esbirros, tras lo cual Ivy y Zack eran enviados al lugar de los hechos para recabar pistas, en ocasiones puestas voluntariamente por la ladrona -ella se planteaba la persecución como un desafío. Era habitual que los escenarios del robo fueran importantes museos (fácilmente distinguibles por la representación de sus fachadas y sus elementos más característicos), y las pistas que les llevarían al siguiente lugar donde podría hallarse Carmen, eran tan variadas como monedas de algún determinado país, acertijos, imágenes de otras obras de arte y un largo etcétera. Para poder afinar más en la localización, el J.E.F.E. les mostraba a los detectives abundante información sobre el objeto robado -estilo artístico al que pertenece, época en la que se realizó, curiosidades…-, las biografías de personajes relacionados, algunos usos y costumbres de los países de destino, etc. Eran constantes las referencias a la Historia universal, ya que la ladrona tenía especial gusto por objetos procedentes de culturas de diferentes épocas y lugares da bastante pié a ello. Y en cuanto a la Geografía está, si cabe, aun más presente.

Por todo ello, la franquicia de Carmen Sandiego y, especialmente, su serie de televisión, constituye un interesantísimo recurso para los más jóvenes. Casi sin querer, la persecución de la villana de rojo por todo el mundo permite hacer un primer recorrido por la Historia del Arte y algunas de sus obras más representativas (pinturas rupestres, escultura monumental antigua, catedrales medievales, pintura contemporánea…), por la vida de personas ilustres, por hechos históricos trascendentales, por la cultura y su dispar evolución, etc. Es inestimable el valor de producciones como esta, y quizás sea útil rescatarlas del olvido, ya que a día de hoy pueden ser útiles en esta función educativa y divulgativa. Por ello es, sin duda, muy buena noticia el reciente anuncio de que Netflix prepara una nueva serie de animación basada en este carismático personaje.

Lobezno, un paseo a través de la inmortalidad

La inmortalidad es un tema recurrente en la ciencia ficción. Deseada y codiciada por muchos, se convierte a menudo en un relato involuntario de nuestra propia historia, testigo del paso del tiempo y argumento de fondo para mostrar la evolución de uno u otro personaje. Obras como Drácula, con su sempiterno vampiro, o Los Inmortales – The Highlander en versión original – son muestra de esta circunstancia, permitiéndonos, normalmente a través de flashbacks, “revivir” diferentes momentos históricos en los que el protagonista ha tenido la suerte o la desgracia de vivir.

Lobezno –Wolverine en la versión americana – es otro de estos eternos que se pasea a través de la historia, permitiéndonos vivir, a través de sus vivencias, algunos de los momentos más importantes de la humanidad. En el presente artículo nos centraremos únicamente en el análisis de las dos primeras películas en solitario de este personaje, X-Men orígenes: Lobezno y Lobezno Inmortal, vagamente basadas en los cómics y enormemente vapuleadas por la crítica. Por el contario, omitiremos la más reciente de sus apariciones cinematográficas, Logan, debido a la ausencia en la cinta de datos de carácter histórico, al desarrollarse en un futuro distópico. Así mismo, no se tendrán en cuenta el resto de films de la franquicia X-Men, que en algunos casos – véase Primera Generación, Días del futuro pasado y Apocalipsis – permitirían un análisis sobre los años 60 y 70 de siglo pasado o incluso de los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Lobezno, un paseo a través de la inmortalidad