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Buscando a Carmen Sandiego… encontramos Historia

Mucho se ha escrito sobre la necesidad de acercar la Historia al público en general, y especialmente a los más pequeños. Un caso paradigmático es el de Carmen Sandiego, una franquicia multiplataforma en donde la Geografía, el Arte y, por supuesto, la Historia, tenían un papel clave. Su primera aparición fue en 1985, con el videojuego Where in the World is Carmen Sandiego?, al que siguieron otros títulos (Where in the USA is Carmen Sandiego?, Where in Europe is Carmen Sandiego?, Where in Time is Carmen Sandiego?, etc.) en los que el jugador necesitaba seguir una serie de pistas y responder preguntas para atrapar a la villana protagonista, Carmen Sandiego, una ladrona siempre vestida con un abrigo y un sombrero rojos. El éxito de estos videojuegos llevó a la aparición de libros y cómics, así como concursos televisivos para niños (TVE estrenó en 1995 ¿Dónde se esconde Carmen Sandiego?, de vida efímera) y, sobre todo, la serie de animación Where on Earth is Carmen Sandiego? (1994-1999), en España titulada En busca de Carmen Sandiego, emitida por La 2 poco después de su estreno en EE.UU.

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Es esta serie -que consta de cuatro temporadas, de diez episodios cada una- la que hizo más conocida esta franquicia en España, y la que posiblemente a más niños les supuso un primer acercamiento a la Historia en el ámbito audiovisual. La acción se presenta como parte de un videojuego para ordenador al que está jugando el único personaje no animado (conocido simplemente como “El Jugador”), que será el encargado de seleccionar qué detectives deberán perseguir a Carmen Sandiego, así como de llevarlos de manera instantánea al lugar al que le indiquen las pistas. Los detectives en cuestión son dos jóvenes hermanos, Ivy y Zack, los más destacados de ACME, una agencia de detectives para la que la propia Carmen había trabajado antes de fundar la organización criminal M.A.L. y dedicarse a robar obras de arte y demás objetos valiosos. El superior de los detectives es J.E.F.E., una cabeza parlante en una pantalla, que además de proporcionar información, ejercía de contrapunto cómico. En cada episodio, Carmen comenzaba cometiendo un importante robo con la ayuda de sus esbirros, tras lo cual Ivy y Zack eran enviados al lugar de los hechos para recabar pistas, en ocasiones puestas voluntariamente por la ladrona -ella se planteaba la persecución como un desafío. Era habitual que los escenarios del robo fueran importantes museos (fácilmente distinguibles por la representación de sus fachadas y sus elementos más característicos), y las pistas que les llevarían al siguiente lugar donde podría hallarse Carmen, eran tan variadas como monedas de algún determinado país, acertijos, imágenes de otras obras de arte y un largo etcétera. Para poder afinar más en la localización, el J.E.F.E. les mostraba a los detectives abundante información sobre el objeto robado -estilo artístico al que pertenece, época en la que se realizó, curiosidades…-, las biografías de personajes relacionados, algunos usos y costumbres de los países de destino, etc. Eran constantes las referencias a la Historia universal, ya que la ladrona tenía especial gusto por objetos procedentes de culturas de diferentes épocas y lugares da bastante pié a ello. Y en cuanto a la Geografía está, si cabe, aun más presente.

Por todo ello, la franquicia de Carmen Sandiego y, especialmente, su serie de televisión, constituye un interesantísimo recurso para los más jóvenes. Casi sin querer, la persecución de la villana de rojo por todo el mundo permite hacer un primer recorrido por la Historia del Arte y algunas de sus obras más representativas (pinturas rupestres, escultura monumental antigua, catedrales medievales, pintura contemporánea…), por la vida de personas ilustres, por hechos históricos trascendentales, por la cultura y su dispar evolución, etc. Es inestimable el valor de producciones como esta, y quizás sea útil rescatarlas del olvido, ya que a día de hoy pueden ser útiles en esta función educativa y divulgativa. Por ello es, sin duda, muy buena noticia el reciente anuncio de que Netflix prepara una nueva serie de animación basada en este carismático personaje.

Lobezno, un paseo a través de la inmortalidad

La inmortalidad es un tema recurrente en la ciencia ficción. Deseada y codiciada por muchos, se convierte a menudo en un relato involuntario de nuestra propia historia, testigo del paso del tiempo y argumento de fondo para mostrar la evolución de uno u otro personaje. Obras como Drácula, con su sempiterno vampiro, o Los Inmortales – The Highlander en versión original – son muestra de esta circunstancia, permitiéndonos, normalmente a través de flashbacks, “revivir” diferentes momentos históricos en los que el protagonista ha tenido la suerte o la desgracia de vivir.

Lobezno –Wolverine en la versión americana – es otro de estos eternos que se pasea a través de la historia, permitiéndonos vivir, a través de sus vivencias, algunos de los momentos más importantes de la humanidad. En el presente artículo nos centraremos únicamente en el análisis de las dos primeras películas en solitario de este personaje, X-Men orígenes: Lobezno y Lobezno Inmortal, vagamente basadas en los cómics y enormemente vapuleadas por la crítica. Por el contario, omitiremos la más reciente de sus apariciones cinematográficas, Logan, debido a la ausencia en la cinta de datos de carácter histórico, al desarrollarse en un futuro distópico. Así mismo, no se tendrán en cuenta el resto de films de la franquicia X-Men, que en algunos casos – véase Primera Generación, Días del futuro pasado y Apocalipsis – permitirían un análisis sobre los años 60 y 70 de siglo pasado o incluso de los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Lobezno, un paseo a través de la inmortalidad

Después de los charlies, un gran simio: King Kong tras Vietnam

Ficha técnica:
Título: Kong: La Isla Calavera
País: EE.UU.
Año: 2017
Director: Jordan Vogt-Roberts
Reparto: Tom Hiddelston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, Toby Kebbell, John Goodman, etc.

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Si pensamos en qué tipo de película no nos encontraríamos nada referente a la Historia, sin duda encajaría una cuya trama gire en torno a un simio gigante enfrentado a militares y criaturas extrañas. Pero no. Es el caso de la recientemente estrenada Kong: La Isla Calavera, un reboot de la historia de King Kong, el simio más famoso del cine. Aunque buena parte del argumento no tiene nada que ver con la Historia, sí hay varios aspectos de la ambientación que hacen referencia a sucesos bastante relevantes en el devenir del siglo XX.

La trama se desarrolla en los instantes finales de la Guerra de Vietnam, uno de los conflictos más destacados de los años de la Guerra Fría. La importancia de ese contexto se evidencia en que si autorizan la expedición a una isla desconocida hasta ese momento, es por miedo a que sean los soviéticos los primeros en descubrir qué se halla en ella -por aquel entonces estaban desarrollando ambas superpotencias nuevas tecnologías, entre ellas satélites que permitían un mayor conocimiento de la superficie de la Tierra-, muestra evidente del clima de profunda rivalidad y tensión existente. El momento en el que se inicia la expedición coincide con el anuncio, por parte de Richard Nixon, de la retirada de las tropas estadounidenses del territorio vietnamita tras los Acuerdos de París de enero de 1973 -de hecho, en una televisión aparece un breve fragmento del discurso del Presidente-. Aunque este hecho fue recibido con júbilo por el movimiento pacifista y por buena parte de los soldados movilizados, como se refleja en Kong: La Isla Calavera, la reacción no fue unánime, ya que podía ser interpretada como un síntoma de debilidad de los EE.UU. Oficialmente se defendía que la guerra no la habían perdido -pese a que los comunistas norvietnamitas se encontraban en mejor situación-, sino que se había abandonado (así lo señala en el film el teniente coronel Preston Packard). Y todo ello, mostrado al mundo en buena medida gracias a un fenómeno cada vez más importante, como es el fotoperiodismo, que ayudó a que la guerra y sus consecuencias llegaran a un público mucho mayor, gracias a la labor de fotógrafos como una de las protagonistas de la película, Mason Weaver.

Por tanto, si bien es evidente que bajo ningún concepto se podría considerar Kong: La Isla Calavera como un largometraje de tipo histórico, la decisiva importancia de hechos destacados del pasado como desencadenante de la trama -y la habituales referencias a sucesos y procesos de la época- señala que podemos encontrar Historia hasta en los más insospechados rincones del audiovisual y la cultura popular.

Guyana se tiñe de sangre: la masacre de Jonestown, narrada por Manowar

Un 18 de noviembre de 1978 más de 900 personas yacían en el suelo en Jonestown, sede del “Peoples Temple”, una comunidad religiosa dirigida por Jim Jones. Acababa de tener lugar un suceso considerado como el mayor suicidio en masa de todos los tiempos, aunque quizás fuera más exacto considerarlo un asesinato. Estos hechos generaron un fuerte impacto en la sociedad estadounidense, de donde procedía aquel grupo, y pronto quedaron reflejados en el mundo audiovisual. Uno de los ejemplos más destacados es la canción Guyana (The Cult of the Damned), incluida en el disco Sign of the Hammer, lanzado en 1984 por Manowar, uno de los grupos más conocidos y paradigmáticos del heavy metal norteamericano.

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La historia del Templo del Pueblo arranca en Indiana, cuando Jim Jones, un joven defensor de la igualdad racial vinculado al Partido Comunista estadounidense, funda el Templo del Pueblo, una comunidad protestante acorde a sus ideas. Pronto se traslada a San Francisco, donde va adquiriendo mayor notoriedad; pero ante las sospechas de que algunas de sus actividades eran delictivas, Jones decide fundar un asentamiento en Guyana, donde llevaría a cabo un proyecto de comunidad socialista bajo su control. Allí le acompañaron centenares de seguidores, en buena parte afroamericanos. En Guyana (The Cult of the Damned) se hace referencia al duro trabajo de la tierra en aquel asentamiento tropical, siempre bajo el férreo control de Jim Jones, que detentaba un poder absoluto y trataba de evitar a toda costa cualquier deserción –lo vemos en versos como (…) we all worked the land, too afraid to look up, we all feared his hand (todos trabajábamos la tierra, demasiado asustados para buscar, todos temíamos su mano); Were you a God or a man in a play, who took our applause and forced us to stay? (¿Eras un dios o un hombre actuando, quien consiguió nuestro aplauso y nos obligó a quedarnos?), etc.-. Pero las noticias llegaron a EE.UU., y el congresista Leo Ryan fue enviado a Jonestown a investigar. Cuando se disponía a regresar, junto con algunos disidentes de la comunidad, fue asesinado, e inmediatamente Jones optó por ejecutar lo que él consideraba un último “acto revolucionario” contra el sistema: un suicidio en masa. Todos los miembros de la comunidad fueron obligados a ingerir cianuro potásico diluido en una bebida dulce (en la canción se refleja la creencia popular de que fue con Kool-Aid: Thank you for the Kool-Aid, Reverend Jim (Gracias por el Kool-Aid, reverendo Jim). De hecho, drink the Kool-Aid pasó a ser una frase hecha que significa “aceptar hacer algo negativo por sentirse presionado para ello”). Los primeros en fallecer fueron los más de 200 niños, a los que se obligó a beber el veneno, siguiéndole después el resto, si bien Jim Jones falleció por un disparo –Now all together we lived as we died, on your command, by your side; Be good to the children and old people first, hand them a drink, they’re dying of thirst (Ahora todos juntos como hemos vivido como hemos muerto, a tus órdenes, a tu lado; Sed buenos con los niños y los ancianos en primer lugar, dadles una bebida, que están muriéndose de sed); etc.-.

Como hemos visto, la masacre de Jonestown tuvo un impacto importante en la cultura popular estadounidense, y este tema de Manowar es una muestra más del interés que generaron esos sucesos, que también se han visto reflejados en otros elementos del mundo audiovisual (música, cine, etc.). A fin de cuentas, es habitual que los episodios más oscuros sean los que más focos acaparan.

 Enlace a Guyana (The Cult of the Damned), de Manowar:

Un repaso al Siglo XX con Mortadelo y Filemón

Ficha técnica:

Título: Siglo XX, ¡qué progreso!

Autor: Francisco Ibáñez

Año: 1999

Editorial: Ediciones B

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Dentro del cómic español, las aventuras de Mortadelo y Filemón ocupan, sin lugar a dudas, un lugar muy destacado. Las tiras cómicas creadas por Francisco Ibáñez y protagonizadas por los dos famosos agentes de la T.I.A. han tenido gran popularidad desde su aparición, allá por 1958, hasta la actualidad. Aunque estas historietas sean de tipo humorístico, el gusto del autor por insertar muchas de sus historias en sucesos de actualidad, junto con el amplio lapso temporal en el que se han estado publicando, hacen que haya innumerables elementos históricos en estos cómics. Sin embargo, en esta reseña nos vamos a centrar sólo en el álbum Siglo XX, ¡qué progreso! En él, Mortadelo y Filemón hacen, en compañía de Ofelia y el profesor Bacterio, un recorrido por toda esa centuria tras haber fallado un invento del profesor, que pretendía viajar al futuro.

Los personajes aparecen en el París de 1900, coincidiendo con la Exposición Universal, y desde allí se van desplazando por el globo mientras el calendario avanza a gran velocidad: sufren numerosos episodios cómicos en conflictos como la I y II Guerra Mundial, la Revolución Mexicana o la Guerra Civil española; desencadenan por error acontecimientos como la Guerra Ruso-Japonesa, el gran incendio de San Francisco, el hundimiento del Titanic, el asesinato de Kennedy, etc. Todo ello, repasando por el camino un buen número de inventos aparecidos en el siglo XX, como el cine sonoro, la lavadora, la aviación –el vuelo de los hermanos Wright-, los tanques, los perros guía, la cámara de gas, la olla a presión, la bomba atómica, las tarjetas de crédito, el ordenador, etc. Seguramente, el importante peso específico que tienen todos estos inventos en Siglo XX, ¡qué progreso! se debe a que se adecúan más al tipo de narración y a los breves gags humorísticos que los asuntos políticos, económicos o sociales, aunque no por ello dejan a estos totalmente de lado. De hecho, Mortadelo y Filemón hacen un repaso por algunos avances en la industria del transporte terrestre, naval y aéreo, por la política de obras públicas keynesiana (el ejemplo del puente Washington), por la cultura popular (cine, música…), se señala el gran cambio de la aparición de una sociedad cada vez más conectada a la red, etc. Los elementos puramente políticos si que tienen una presencia mucho menor, aunque sí aparecen ocasionalmente, mencionando conflictos o dirigentes, y a través de la parodia de nacionales y republicanos en las viñetas referentes a la Guerra Civil.

Así, en esta historieta de Mortadelo y Filemón, Ibáñez nos hace un breve recorrido por toda una centuria de Historia, lógicamente muy condensada (en solo 44 páginas), centrándose más en datos concretos que en procesos complejos. Sin embargo, esto no resta mérito, ya que a fin de cuentas logra reflejar muchos elementos de nuestro pasado de una manera humorística, aun tomándose todas las licencias que el cómic le requiere.

¿Sabías que? (XIV) La novia cadáver, un matrimonio entre estamentos

Los trasfondos históricos son una herramienta habitual de los cineastas para dar consistencia a sus obras. Situarlas en una u otra época condiciona el desarrollo y, sobre todo, la estética de la misma, permitiendo, por ejemplo, crear ambientes más grises y lúgubres. Este es el caso de La novia cadáver (2005), film de animación del afamado Tim Burton, sucesora de la aún más famosa Pesadilla antes de Navidad.

La obra, basada en un cuento tradicional judío de origen ruso, nos relata las desventuras de Víctor, que, por azares del destino, acaba frente al altar junto a una cadavérica prometida. El film, ambientado en época victoriana, fue nominado, entre otros, a un premio Óscar a mejor película animada.

Ahora bien, Burton va un paso más allá con esta película, no limitándose a ambientarla en un determinado momento histórico, sino reflejando además una de las circunstancias sociales más importantes de la época: la forzada convivencia entre la burguesía y la nobleza. A lo largo del s. XIX fue haciéndose cada vez más común el matrimonio entre burgueses, individuos enriquecidos a través del desempeño de determinadas actividades económicas, pero procedentes del vulgo, y la nobleza, estamento privilegiado por nacimiento, que contaba con exenciones fiscales y conformaba la alta sociedad. Cualquier miembro del pueblo llano podía ascender a burgués, pero únicamente los nacidos nobles o casados con nobles adquirían esta categoría.

La novia cadáver nos da buena cuenta de ello en los primeros minutos de película, momento en el cual, a través de una animada canción, los padres de Víctor, burgueses enriquecidos gracias al comercio del pescado, y los padres de Victoria, nobles por linaje, nos muestran las opiniones de ambas familias respecto a este indeseado pero necesario enlace. Mediante la boda los padres de Víctor desean obtener el estatus nobiliario y, con él, acceso a todos los privilegios que trae consigo  -“La familia pasará a un estado superior de la sociedad”, “En las recepciones, en los grandes salones, entre toda la nobleza”– solo accesible por nacimiento o matrimonio; mientras los padres de Victoria se resignan a casar a su hija con un ‘vulgar’ pescadero, ante la necesidad de obtener dinero debido a su ‘miseria’ económica, situación que empujó a numerosas familias nobles durante este siglo a unirse a lo que vino denominándose de forma despectiva ‘nuevos ricos’.

Una simpática historia de miedo –o al menos de muertos muy vivos-, enmarcada en el peculiar y característico mundo de Tim Burton, pero a su vez en un contexto histórico y social muy real.

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Enlace a la canciónhttps://www.youtube.com/watch?v=hIFUeE47fPM
Letra de la canciónhttp://www.albumcancionyletra.com/segun-nuestro-plan_de_la-novia-cadaver___115095.aspx
Artículo : Burtons Corpse has jewish bones – http://www.jewishjournal.com/arts/article/burtons_corpse_has_jewish_bones_20050916

FRADERA – JESÚS MILLÁN, J.Mª. (2000). Las burguesías europeas del s. XIX: sociedad civil, política y cultura, Univesitat de Valencia.

La Historia detrás de “22 ángeles”

Ficha técnica:

Título: 22 ángeles
Director: Miguel Bardem
Año: 2016
País: España
Reparto: María Castro, Pedro Casablanc, Octavi Pujades, etc.

La temática histórica es muy recurrente a la hora de rodar largometrajes, y una nueva muestra de ello ha sido el estreno, esta misma semana, de 22 ángeles, película producida por RTVE en la que se narra la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. Esta fue una ambiciosa empresa que pretendía difundir por todos los territorios de la Monarquía española (y también por otros territorios no dependientes de esta) una vacuna para la viruela.

Antes de entrar en un análisis más detallado del film, hay que tener presente que se trata de una adaptación de una novela (Ángeles custodios, de Almudena de Arteaga) por lo que buena parte de los errores a nivel histórico derivan de la necesidad de ser más o menos fiel al argumento del libro.

La razón que desencadena los hechos es la epidemia de viruela que a finales del siglo XVIII e inicios del XIX se propaga por todo el globo, pero que tiene especial incidencia en el virreinato de Nueva Granada, en la América española. El virrey solicita que le sean enviadas vacunas, y la opinión favorable de Carlos IV facilita que se organice una expedición sufragada por la Corona, cuya dirección se le otorga a Francisco Javier Balmis. Este médico ilustrado -conocedor y difusor de los nuevos métodos de vacunación-, idea un método para que la nueva vacuna contra la viruela (extraída de las vacas, conforme al descubrimiento del inglés Edward Jenner) pueda transportarse hasta América sin perder su efectividad: serían necesarios 22 niños, a los cuales se les iría inoculando la vacuna, pasándola de uno a otro. Como la expedición a bordo de la corbeta “María Pita” –en el film se empleó un navío casi idéntico- partiría en 1803 de Coruña, los infantes serían seleccionados en tierras gallegas: algunos fueron cedidos por familias sin recursos, pero la mayoría eran huérfanos del Hospital de la Caridad, dirigido por Isabel Cendal –el apellido varía según las fuentes: Cendal, Zendal, Cendala, López de Gandalia…-, mujer que atendería a los niños durante la expedición.

Hasta aquí, el film es bastante fiel a nivel histórico, puesto que tanto el contexto como los pormenores de la rápida preparación de la Expedición se ajustan a lo que sabemos, aunque ya se empiezan a tomar licencias como el asesinato del correo que portaba la cédula real que autorizaba el viaje. Mucho más se va desviando la trama de los hechos históricos conforme va avanzando. Una vez el “María Pita” arriba a costas americanas, realidad y ficción toman caminos muy distintos: se refleja una prohibición de atracar en Puerto Rico que no existió, se obvia buena parte de la expedición por el Caribe, se menciona un encuentro entre Balmis y el virrey en Cartagena de Indias que no se produjo, etc. Sí es cierta la división en dos de la Expedición, una al mando del propio Balmis, que se dirigiría a la Nueva España, y otra comandada por el subirector Saldany hacia el sur (las razones aducidas en el film se deben más bien a un lío amoroso entre Isabel y Saldany, muy mal visto por un Balmis que pretendía conquistar a la enfermera gallega). La trama vuelve al redil histórico cuando la Expedición llega México, capital novohispana, puesto que se refleja el enfrentamiento entre Balmis y el virrey Iturriagaray con respecto a los costes de la campaña de vacunación. Finalmente, gracias al apoyo del rey Carlos IV, se procede a la inoculación gratuita de la vacuna, partiendo poco después la Expedición hacia Filipinas para proseguir su labor. Aunque en la película Isabel opte por quedarse en Nueva España con los niños, fundando un nuevo hospicio, en realidad sí formó parte del viaje hacia Asia, aunque es cierto que más adelante volvió a América.

Por todo lo que hemos visto, 22 ángeles sí refleja bien algunos elementos históricos (no solo detalles de la propia expedición, sino sobre todo el contexto social y político, las desavenencias existentes entre el poder central y el de las colonias americanas, las importantes mejoras en los campos científico y sanitario que trajo consigo la Ilustración, etc.). Sin embargo, no se puede decir que tenga como principal objetivo reflejar la Historia, sino más bien adaptar una novela que aprovecha para su trama un viaje que marcó un hito, al tratarse de la primera expedición filantrópica internacional. Y hechos concretos como este son muy útiles para que el público general se acerque a la Historia.