Archivo de la etiqueta: Historia Contemporánea

Después de los charlies, un gran simio: King Kong tras Vietnam

Ficha técnica:
Título: Kong: La Isla Calavera
País: EE.UU.
Año: 2017
Director: Jordan Vogt-Roberts
Reparto: Tom Hiddelston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, Toby Kebbell, John Goodman, etc.

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Si pensamos en qué tipo de película no nos encontraríamos nada referente a la Historia, sin duda encajaría una cuya trama gire en torno a un simio gigante enfrentado a militares y criaturas extrañas. Pero no. Es el caso de la recientemente estrenada Kong: La Isla Calavera, un reboot de la historia de King Kong, el simio más famoso del cine. Aunque buena parte del argumento no tiene nada que ver con la Historia, sí hay varios aspectos de la ambientación que hacen referencia a sucesos bastante relevantes en el devenir del siglo XX.

La trama se desarrolla en los instantes finales de la Guerra de Vietnam, uno de los conflictos más destacados de los años de la Guerra Fría. La importancia de ese contexto se evidencia en que si autorizan la expedición a una isla desconocida hasta ese momento, es por miedo a que sean los soviéticos los primeros en descubrir qué se halla en ella -por aquel entonces estaban desarrollando ambas superpotencias nuevas tecnologías, entre ellas satélites que permitían un mayor conocimiento de la superficie de la Tierra-, muestra evidente del clima de profunda rivalidad y tensión existente. El momento en el que se inicia la expedición coincide con el anuncio, por parte de Richard Nixon, de la retirada de las tropas estadounidenses del territorio vietnamita tras los Acuerdos de París de enero de 1973 -de hecho, en una televisión aparece un breve fragmento del discurso del Presidente-. Aunque este hecho fue recibido con júbilo por el movimiento pacifista y por buena parte de los soldados movilizados, como se refleja en Kong: La Isla Calavera, la reacción no fue unánime, ya que podía ser interpretada como un síntoma de debilidad de los EE.UU. Oficialmente se defendía que la guerra no la habían perdido -pese a que los comunistas norvietnamitas se encontraban en mejor situación-, sino que se había abandonado (así lo señala en el film el teniente coronel Preston Packard). Y todo ello, mostrado al mundo en buena medida gracias a un fenómeno cada vez más importante, como es el fotoperiodismo, que ayudó a que la guerra y sus consecuencias llegaran a un público mucho mayor, gracias a la labor de fotógrafos como una de las protagonistas de la película, Mason Weaver.

Por tanto, si bien es evidente que bajo ningún concepto se podría considerar Kong: La Isla Calavera como un largometraje de tipo histórico, la decisiva importancia de hechos destacados del pasado como desencadenante de la trama -y la habituales referencias a sucesos y procesos de la época- señala que podemos encontrar Historia hasta en los más insospechados rincones del audiovisual y la cultura popular.

Guyana se tiñe de sangre: la masacre de Jonestown, narrada por Manowar

Un 18 de noviembre de 1978 más de 900 personas yacían en el suelo en Jonestown, sede del “Peoples Temple”, una comunidad religiosa dirigida por Jim Jones. Acababa de tener lugar un suceso considerado como el mayor suicidio en masa de todos los tiempos, aunque quizás fuera más exacto considerarlo un asesinato. Estos hechos generaron un fuerte impacto en la sociedad estadounidense, de donde procedía aquel grupo, y pronto quedaron reflejados en el mundo audiovisual. Uno de los ejemplos más destacados es la canción Guyana (The Cult of the Damned), incluida en el disco Sign of the Hammer, lanzado en 1984 por Manowar, uno de los grupos más conocidos y paradigmáticos del heavy metal norteamericano.

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La historia del Templo del Pueblo arranca en Indiana, cuando Jim Jones, un joven defensor de la igualdad racial vinculado al Partido Comunista estadounidense, funda el Templo del Pueblo, una comunidad protestante acorde a sus ideas. Pronto se traslada a San Francisco, donde va adquiriendo mayor notoriedad; pero ante las sospechas de que algunas de sus actividades eran delictivas, Jones decide fundar un asentamiento en Guyana, donde llevaría a cabo un proyecto de comunidad socialista bajo su control. Allí le acompañaron centenares de seguidores, en buena parte afroamericanos. En Guyana (The Cult of the Damned) se hace referencia al duro trabajo de la tierra en aquel asentamiento tropical, siempre bajo el férreo control de Jim Jones, que detentaba un poder absoluto y trataba de evitar a toda costa cualquier deserción –lo vemos en versos como (…) we all worked the land, too afraid to look up, we all feared his hand (todos trabajábamos la tierra, demasiado asustados para buscar, todos temíamos su mano); Were you a God or a man in a play, who took our applause and forced us to stay? (¿Eras un dios o un hombre actuando, quien consiguió nuestro aplauso y nos obligó a quedarnos?), etc.-. Pero las noticias llegaron a EE.UU., y el congresista Leo Ryan fue enviado a Jonestown a investigar. Cuando se disponía a regresar, junto con algunos disidentes de la comunidad, fue asesinado, e inmediatamente Jones optó por ejecutar lo que él consideraba un último “acto revolucionario” contra el sistema: un suicidio en masa. Todos los miembros de la comunidad fueron obligados a ingerir cianuro potásico diluido en una bebida dulce (en la canción se refleja la creencia popular de que fue con Kool-Aid: Thank you for the Kool-Aid, Reverend Jim (Gracias por el Kool-Aid, reverendo Jim). De hecho, drink the Kool-Aid pasó a ser una frase hecha que significa “aceptar hacer algo negativo por sentirse presionado para ello”). Los primeros en fallecer fueron los más de 200 niños, a los que se obligó a beber el veneno, siguiéndole después el resto, si bien Jim Jones falleció por un disparo –Now all together we lived as we died, on your command, by your side; Be good to the children and old people first, hand them a drink, they’re dying of thirst (Ahora todos juntos como hemos vivido como hemos muerto, a tus órdenes, a tu lado; Sed buenos con los niños y los ancianos en primer lugar, dadles una bebida, que están muriéndose de sed); etc.-.

Como hemos visto, la masacre de Jonestown tuvo un impacto importante en la cultura popular estadounidense, y este tema de Manowar es una muestra más del interés que generaron esos sucesos, que también se han visto reflejados en otros elementos del mundo audiovisual (música, cine, etc.). A fin de cuentas, es habitual que los episodios más oscuros sean los que más focos acaparan.

 Enlace a Guyana (The Cult of the Damned), de Manowar:

Un repaso al Siglo XX con Mortadelo y Filemón

Ficha técnica:

Título: Siglo XX, ¡qué progreso!

Autor: Francisco Ibáñez

Año: 1999

Editorial: Ediciones B

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Dentro del cómic español, las aventuras de Mortadelo y Filemón ocupan, sin lugar a dudas, un lugar muy destacado. Las tiras cómicas creadas por Francisco Ibáñez y protagonizadas por los dos famosos agentes de la T.I.A. han tenido gran popularidad desde su aparición, allá por 1958, hasta la actualidad. Aunque estas historietas sean de tipo humorístico, el gusto del autor por insertar muchas de sus historias en sucesos de actualidad, junto con el amplio lapso temporal en el que se han estado publicando, hacen que haya innumerables elementos históricos en estos cómics. Sin embargo, en esta reseña nos vamos a centrar sólo en el álbum Siglo XX, ¡qué progreso! En él, Mortadelo y Filemón hacen, en compañía de Ofelia y el profesor Bacterio, un recorrido por toda esa centuria tras haber fallado un invento del profesor, que pretendía viajar al futuro.

Los personajes aparecen en el París de 1900, coincidiendo con la Exposición Universal, y desde allí se van desplazando por el globo mientras el calendario avanza a gran velocidad: sufren numerosos episodios cómicos en conflictos como la I y II Guerra Mundial, la Revolución Mexicana o la Guerra Civil española; desencadenan por error acontecimientos como la Guerra Ruso-Japonesa, el gran incendio de San Francisco, el hundimiento del Titanic, el asesinato de Kennedy, etc. Todo ello, repasando por el camino un buen número de inventos aparecidos en el siglo XX, como el cine sonoro, la lavadora, la aviación –el vuelo de los hermanos Wright-, los tanques, los perros guía, la cámara de gas, la olla a presión, la bomba atómica, las tarjetas de crédito, el ordenador, etc. Seguramente, el importante peso específico que tienen todos estos inventos en Siglo XX, ¡qué progreso! se debe a que se adecúan más al tipo de narración y a los breves gags humorísticos que los asuntos políticos, económicos o sociales, aunque no por ello dejan a estos totalmente de lado. De hecho, Mortadelo y Filemón hacen un repaso por algunos avances en la industria del transporte terrestre, naval y aéreo, por la política de obras públicas keynesiana (el ejemplo del puente Washington), por la cultura popular (cine, música…), se señala el gran cambio de la aparición de una sociedad cada vez más conectada a la red, etc. Los elementos puramente políticos si que tienen una presencia mucho menor, aunque sí aparecen ocasionalmente, mencionando conflictos o dirigentes, y a través de la parodia de nacionales y republicanos en las viñetas referentes a la Guerra Civil.

Así, en esta historieta de Mortadelo y Filemón, Ibáñez nos hace un breve recorrido por toda una centuria de Historia, lógicamente muy condensada (en solo 44 páginas), centrándose más en datos concretos que en procesos complejos. Sin embargo, esto no resta mérito, ya que a fin de cuentas logra reflejar muchos elementos de nuestro pasado de una manera humorística, aun tomándose todas las licencias que el cómic le requiere.

¿Sabías que? (XIV) La novia cadáver, un matrimonio entre estamentos

Los trasfondos históricos son una herramienta habitual de los cineastas para dar consistencia a sus obras. Situarlas en una u otra época condiciona el desarrollo y, sobre todo, la estética de la misma, permitiendo, por ejemplo, crear ambientes más grises y lúgubres. Este es el caso de La novia cadáver (2005), film de animación del afamado Tim Burton, sucesora de la aún más famosa Pesadilla antes de Navidad.

La obra, basada en un cuento tradicional judío de origen ruso, nos relata las desventuras de Víctor, que, por azares del destino, acaba frente al altar junto a una cadavérica prometida. El film, ambientado en época victoriana, fue nominado, entre otros, a un premio Óscar a mejor película animada.

Ahora bien, Burton va un paso más allá con esta película, no limitándose a ambientarla en un determinado momento histórico, sino reflejando además una de las circunstancias sociales más importantes de la época: la forzada convivencia entre la burguesía y la nobleza. A lo largo del s. XIX fue haciéndose cada vez más común el matrimonio entre burgueses, individuos enriquecidos a través del desempeño de determinadas actividades económicas, pero procedentes del vulgo, y la nobleza, estamento privilegiado por nacimiento, que contaba con exenciones fiscales y conformaba la alta sociedad. Cualquier miembro del pueblo llano podía ascender a burgués, pero únicamente los nacidos nobles o casados con nobles adquirían esta categoría.

La novia cadáver nos da buena cuenta de ello en los primeros minutos de película, momento en el cual, a través de una animada canción, los padres de Víctor, burgueses enriquecidos gracias al comercio del pescado, y los padres de Victoria, nobles por linaje, nos muestran las opiniones de ambas familias respecto a este indeseado pero necesario enlace. Mediante la boda los padres de Víctor desean obtener el estatus nobiliario y, con él, acceso a todos los privilegios que trae consigo  -“La familia pasará a un estado superior de la sociedad”, “En las recepciones, en los grandes salones, entre toda la nobleza”– solo accesible por nacimiento o matrimonio; mientras los padres de Victoria se resignan a casar a su hija con un ‘vulgar’ pescadero, ante la necesidad de obtener dinero debido a su ‘miseria’ económica, situación que empujó a numerosas familias nobles durante este siglo a unirse a lo que vino denominándose de forma despectiva ‘nuevos ricos’.

Una simpática historia de miedo –o al menos de muertos muy vivos-, enmarcada en el peculiar y característico mundo de Tim Burton, pero a su vez en un contexto histórico y social muy real.

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Enlace a la canciónhttps://www.youtube.com/watch?v=hIFUeE47fPM
Letra de la canciónhttp://www.albumcancionyletra.com/segun-nuestro-plan_de_la-novia-cadaver___115095.aspx
Artículo : Burtons Corpse has jewish bones – http://www.jewishjournal.com/arts/article/burtons_corpse_has_jewish_bones_20050916

FRADERA – JESÚS MILLÁN, J.Mª. (2000). Las burguesías europeas del s. XIX: sociedad civil, política y cultura, Univesitat de Valencia.

La Historia detrás de “22 ángeles”

Ficha técnica:

Título: 22 ángeles
Director: Miguel Bardem
Año: 2016
País: España
Reparto: María Castro, Pedro Casablanc, Octavi Pujades, etc.

La temática histórica es muy recurrente a la hora de rodar largometrajes, y una nueva muestra de ello ha sido el estreno, esta misma semana, de 22 ángeles, película producida por RTVE en la que se narra la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. Esta fue una ambiciosa empresa que pretendía difundir por todos los territorios de la Monarquía española (y también por otros territorios no dependientes de esta) una vacuna para la viruela.

Antes de entrar en un análisis más detallado del film, hay que tener presente que se trata de una adaptación de una novela (Ángeles custodios, de Almudena de Arteaga) por lo que buena parte de los errores a nivel histórico derivan de la necesidad de ser más o menos fiel al argumento del libro.

La razón que desencadena los hechos es la epidemia de viruela que a finales del siglo XVIII e inicios del XIX se propaga por todo el globo, pero que tiene especial incidencia en el virreinato de Nueva Granada, en la América española. El virrey solicita que le sean enviadas vacunas, y la opinión favorable de Carlos IV facilita que se organice una expedición sufragada por la Corona, cuya dirección se le otorga a Francisco Javier Balmis. Este médico ilustrado -conocedor y difusor de los nuevos métodos de vacunación-, idea un método para que la nueva vacuna contra la viruela (extraída de las vacas, conforme al descubrimiento del inglés Edward Jenner) pueda transportarse hasta América sin perder su efectividad: serían necesarios 22 niños, a los cuales se les iría inoculando la vacuna, pasándola de uno a otro. Como la expedición a bordo de la corbeta “María Pita” –en el film se empleó un navío casi idéntico- partiría en 1803 de Coruña, los infantes serían seleccionados en tierras gallegas: algunos fueron cedidos por familias sin recursos, pero la mayoría eran huérfanos del Hospital de la Caridad, dirigido por Isabel Cendal –el apellido varía según las fuentes: Cendal, Zendal, Cendala, López de Gandalia…-, mujer que atendería a los niños durante la expedición.

Hasta aquí, el film es bastante fiel a nivel histórico, puesto que tanto el contexto como los pormenores de la rápida preparación de la Expedición se ajustan a lo que sabemos, aunque ya se empiezan a tomar licencias como el asesinato del correo que portaba la cédula real que autorizaba el viaje. Mucho más se va desviando la trama de los hechos históricos conforme va avanzando. Una vez el “María Pita” arriba a costas americanas, realidad y ficción toman caminos muy distintos: se refleja una prohibición de atracar en Puerto Rico que no existió, se obvia buena parte de la expedición por el Caribe, se menciona un encuentro entre Balmis y el virrey en Cartagena de Indias que no se produjo, etc. Sí es cierta la división en dos de la Expedición, una al mando del propio Balmis, que se dirigiría a la Nueva España, y otra comandada por el subirector Saldany hacia el sur (las razones aducidas en el film se deben más bien a un lío amoroso entre Isabel y Saldany, muy mal visto por un Balmis que pretendía conquistar a la enfermera gallega). La trama vuelve al redil histórico cuando la Expedición llega México, capital novohispana, puesto que se refleja el enfrentamiento entre Balmis y el virrey Iturriagaray con respecto a los costes de la campaña de vacunación. Finalmente, gracias al apoyo del rey Carlos IV, se procede a la inoculación gratuita de la vacuna, partiendo poco después la Expedición hacia Filipinas para proseguir su labor. Aunque en la película Isabel opte por quedarse en Nueva España con los niños, fundando un nuevo hospicio, en realidad sí formó parte del viaje hacia Asia, aunque es cierto que más adelante volvió a América.

Por todo lo que hemos visto, 22 ángeles sí refleja bien algunos elementos históricos (no solo detalles de la propia expedición, sino sobre todo el contexto social y político, las desavenencias existentes entre el poder central y el de las colonias americanas, las importantes mejoras en los campos científico y sanitario que trajo consigo la Ilustración, etc.). Sin embargo, no se puede decir que tenga como principal objetivo reflejar la Historia, sino más bien adaptar una novela que aprovecha para su trama un viaje que marcó un hito, al tratarse de la primera expedición filantrópica internacional. Y hechos concretos como este son muy útiles para que el público general se acerque a la Historia.

Narcos: la unión de la realidad con la ficción

Narcos desde su estreno ha alcanzado gran fama y reconocimiento, y es recurrente ver todo tipo de artículos y vídeos tratando los aspectos más históricos de la serie. Viendo que ya se ha hablado de la Historia en la serie, hoy os traemos otro visión de la misma: cómo se muestra en unión la representación de acontecimientos con las imágenes reales.



Narcos: la unión de la realidad con la ficción


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Historia en clave de Nobel: la lucha por los derechos civiles y Bob Dylan

Ríos de tinta han corrido desde la concesión a Bob Dylan del premio Nobel de literatura, unos felicitándose por ello y otros criticando esa decisión. No nos corresponde aquí tomar partido, pero se puede aprovechar para referirnos a la Historia en sus letras.

Es verdad que las composiciones de Bob Dylan no se caracterizan por hacer mucha referencia a sucesos del pasado, pero uno de sus temas predilectos –la denuncia de la desigualdad racial- entronca con la Historia de las Mentalidades. Y como estadounidense que es, resulta inevitable la referencia a la esclavitud en la Norteamérica contemporánea, hecho que para la comunidad afroamericana sigue estando muy presente, pese al tiempo que lleva abolida.

La primera composición de Bob Dylan que viene a la cabeza de la mayoría cuando se piensa en la discriminación racial suele ser Hurricane (1976), en la que narra la historia del boxeador de raza negra Rubin Carter, acusado sin pruebas de un triple asesinato. Aunque en el momento del lanzamiento el tema de la canción estaba de actualidad, a día de hoy constituye un interesante retrato, no solo de un caso concreto de denuncia frente a lo que se consideraba una grave injusticia, sino de todo un contexto sociopolítico y mental: desde hacía unos años estaba ganando cada vez más fuerza en los Estados Unidos el Movimiento por los Derechos Civiles, que reclamaba el fin de cualquier tipo de discriminación racial en el país, y cuya coincidencia con el movimiento pacifista –otra constante en las letras de Dylan- representaba una importante amenaza para el sistema en su conjunto, por lo que implicaba a nivel de cambio social y en el pensamiento colectivo.

Además de la archiconocida Hurricane, otras composiciones del recientemente galardonado con el Nobel remiten a este mismo contexto, y en particular podemos citar The Death of Emmett Till –un joven de raza negra, cuyo asesinato en 1955 marcó un hito en el surgimiento del movimiento de contestación frente a la segregación racial, que de facto imperaba en el país-, The lonesome death of Hattie Carroll –otro de esos casos que concienció a muchos sobre el problema racial- o Blind Willie McTell –un afamado intérprete de blues, cuya historia enlaza con referencias al pasado esclavista de los estados sureños-.

Por lo tanto, y aunque en la vasta obra de Bob Dylan la Historia dista mucho de tener una presencia destacada, si que nos permite acercarnos a un destacado proceso sociopolítico, como es el de la lucha por la igualdad de derechos civiles, partiendo de casos concretos que permiten hacer un retrato de aquel tiempo (tan cercano, en realidad). Aunque sin olvidar que, aunque estas canciones pongan banda sonora a esos acontecimientos y procesos, no deja de ser una visión subjetiva. Pero difícilmente una fuente no lo es, y menos si al arte nos referimos.