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Annales (2017)

Con la llegada de un nuevo año y la finalización de otro, los medios de comunicación se vuelcan en rememorar los mejores momentos de los últimos 12 meses, a modo de pequeño repaso histórico, remarcando aquellos acontecimientos que quedarán para la posteridad. Desde El Octavo Historiador, en nuestra primera publicación de este recién estrenado 2018, queremos rememorar algunos de los artículos, reseñas y entradas que hemos tenido el placer de compartir con vosotros a lo largo del 2017; que de nuevo nos han transportado, por medio de los formatos más inesperados, a las más diversas épocas históricas.

Comenzábamos el año con una figura un poco macabra, Jack el Destripador, que volvió a la palestra en varias ocasiones, a través de series y libros dedicados directa o indirectamente a su persona. Y finalizábamos 2017 con otra macabra entrada dedicada al canibalismo, como parte de nuestra (esperada) inocentada, tema que ya habíamos visto con anterioridad con películas como Holocausto Caníbal.

Entre ellas, hemos visitado Escape Room basados en hechos históricos, así como fiestas de corte histórico. Hemos estrenado nuestro primer par de podcast, que pronto tendrán continuación en un tercero, que esperamos publicar a mediados de febrero, y os hemos recomendado otros, como el de La cámara de los Holocrones. Hemos hablado de la gran Disney y la historia tras sus películas (incluyendo alguna de su nueva adquisición, Fox). Hemos vivido nuevamente guerras, así como sus consecuencias, a través de los cómics y la música. Nos hemos sumergido en algunos de los nuevos estrenos audiovisuales, tanto nacionales como internacionales, a través de series como American Gods o Las chicas del cable; hemos entrevistado a algunos personajes ilustres, caso de Chester Brown; y nuestra sección de ¿Sabías que…? se ha llenado de algunas nuevas curiosidades históricas.

Este 2017 ha sido un año intenso y desde el equipo de El Octavo Historiador queremos agradeceros vuestro apoyo y presencia. Así como compartir con vosotros la alegría de poder afirmar que en estos últimos 12 meces hemos duplicado nuestro número de seguidores con respecto a 2016, así como el número visitas a la revista. Por ello: Gracias.

Para finalizar, desearos nuevamente un ¡Feliz 2018!, que esperamos compartir con vosotros y en el que volcaremos nuevamente nuestro esfuerzo para acercarnos a la Historia y a aquellos medios alternativos de disfrutarla. Retomando para ello nuestro calendario habitual a partir del jueves.

Feliz Año Nuevo y que la historia esté con vosotros.

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El supervillano que provocó la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial fue un momento de suma importancia para la joven industria del comic-book. Será durante este período cuando este tipo de publicaciones se consoliden y conviertan en un medio de masas, con tiradas de cientos de miles e incluso, en algunas ocasiones, más de un millón de ejemplares.

Asimismo, el comic book tuvo un importante papel durante el conflicto como arma ideológica, utilizándose tanto como soporte para los mensajes propagandísticos del gobierno estadounidense, como para la difusión de la mentalidad de la situación de “Guerra Total” en la que Estados Unidos se había sumergido.

No obstante, a pesar de que los contenidos propagandísticos comenzaron a poblar los comic books bastante antes de la entrada de los Estados Unidos en la contienda —debido principalmente a la posición intervencionista defendida por la mayor parte de dibujantes, guionistas y editores a causa de su origen judío—, la guerra en Europa también hizo presencia como mero escenario donde la aventura estaba asegurada.

De este modo, en los números 22 y 23 de Action Comics, publicados en enero y febrero de 1940, Clark Kent y Lois Lane son enviados como corresponsales de guerra a Europa, donde Toran ha invadido de forma inesperada a la vecina Galonia. Si bien los autores optaron por emplear países ficticios, caben pocas dudas de que estos aluden a Alemania y Polonia respectivamente. Esta es la primera ocasión en la que se hace referencia al conflicto europeo en las aventuras del kryptoniano y, a diferencia de historietas posteriores con un marcado carácter propagandístico, no existe una identificación demonizadora de Alemania/Toran. Por el contrario, nos encontramos una visión bastante conciliadora, en la que se nos muestran dos países que no parecen querer continuar la guerra. A pesar de ello, diversos complots como el intento de torpedear el transatlántico neutral Calcutta —una clara referencia al hundimiento del RMS Lusitania durante la Primera Guerra Mundial— o el asesinato de oficiales de Toran que se dirigían a una negociación paz con el gobierno galonio, hacen que el conflicto se antoje irresoluble.

Tratando de buscar el modo de frenar la lucha armada y promover una solución diplomática del conflicto, Superman comenzará a indagar quién es el cerebro tras los atentados hasta llegar a un misterioso individuo llamado Luthor. Este  genio malvado buscaba, desde su base flotante en la estratosfera terrestre, provocar una guerra global que cause el debilitamiento general de los gobiernos, permitiéndole llevar a cabo sus planes de dominación mundial.luth3

Este maquiavélico personaje no es otra cosa que el primer esbozo del que terminaría por convertirse en el mayor adversario del Hombre de Acero, Lex Luthor, el cual lejos de asemejarse a sus representaciones posteriores, perfectamente calvo y vestido de forma ostentosa, aparece como un individuo pelirrojo vestido una toga roja.

Como no podía ser de otro modo, Superman frustrará los planes del villano en un enfrentamiento que resultará en la destrucción de la base flotante de Luthor y la aparente muerte de este. Tras la caída de la aeronave, Clark Kent explica la situación a los representantes de Toran y Galonia que, al comprender las manipulaciones de Luthor, terminarán por declarar la paz y firmar el armisticio.

Obviamente, esta aventura nos muestra una concepción pueril de la situación real que se estaba viviendo en Europa, en la que sin embargo subyace la profunda mentalidad pacifista —un pacifismo fuertemente ligado al antiintervencionismo, cabe señalar— del pueblo estadounidense. Un pueblo que había visto como la situación en Europa se caldeaba con el alzamiento de los fascismos y que confiaba en las tensiones fuesen pasajeras, pudiendo resolverse por la vía diplomática, sin llegar a establecerse un conflicto a escala mundial como ya había pasado 30 años antes.

En cuanto a Luthor, como cabía esperar, no fallece en esta aventura y poco después volverá a aparecer —en esta ocasión en el número 4 de Superman— donde nuevamente utilizará su intelecto genial para enfrentarse con el kryptoniano en un conflicto creciente que terminará por convertirlos en archienemigos. Aún con todo, no deja de ser curioso que el mayor villano del Hombre de Acero sea nada más y nada menos que el hombre que, al menos en la ficción, es responsable de provocar la Segunda Guerra Mundial.

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[Imágenes extraidas de Action Comics nº22 y nº23]

Resumen de las V Jornadas “Cuando Mario conoció a Clío”

Como hemos ido anunciando desde hace unas semanas, los pasados días 24, 25 y 26 tuvieron lugar en la Facultad de Historia de Ourense las V Jornadas “Cuando Mario conoció a Clío”. Para los que no hayais podido asistir, os dejamos un breve resumen de lo que hemos podido ver este año en ellas.

Además, en cuanto este disponible, compartiremos aquí la grabación de las mismas, cortesía de UVigo Televisión.

Resumen de las V Jornadas “Cuando Mario conoció a Clío”

I Congreso Internacional de Estudios Interdisciplinares de Cómic: Descubriendo el Mediterráneo

Crónica-opinión de David Calviño.

Entre los días 4 y 6 de abril tuvo lugar en la Universidad de Zaragoza el I Congreso Internacional de Estudios Interdisciplinares de Cómic, una esperada cita para aquellos investigadores que estudian el cómic desde diferentes enfoques.

Sin ser el primer congreso de estas características (ejemplo es el I Congreso Internacional sobre Cómic y Novela Gráfica, que tuvo lugar en 2011 en Alcalá de Henares), la propuesta fue acogida con entusiasmo, siendo la plataforma para que más de medio centenar de ponentes expusieran sus temas de estudio que abarcaron temas tan diversos como la historia, la comunicación, el periodismo, el diseño o el activismo.

El congreso contó con una frase estrella que, sin duda, fue “descubrir el Mediterráneo”, la cual fue magistralmente pronunciada por Antonio Altarriba durante la conferencia inaugural. Con ella hacía referencia a la sensación de descubrimiento que acostumbramos a tener los investigadores cuando, ignorando la posibilidad de que alguien “se nos haya adelantado”, empleamos el cómic para tratar de dar nuevos enfoques a nuestras respectivas disciplinas. De este modo, tendemos “a hacernos un Colón”: descubrir algo que muchos otros conocen antes que nosotros.

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Este problema se pudo apreciar en algunas de las ponencias que se basaron, en gran medida, en hacer una exposición sobre cómo el cómic es un medio interesante para con otras ciencias y qué cosas tan molonas tiene, sin existir una tesis más allá de esta obviedad. Evidentemente podemos achacar este tipo de ponencias al limitado formato de las mismas, de tan solo 10 minutos, por lo que será necesario esperar a la publicación de las actas para alzar firmemente el dedo acusador.

No obstante, si el error finalmente es real, no tienen por qué corresponderse a la incompetencia del investigador (cosa que dudo completamente), si no que se encuentra afincado en una serie de problemas estructurales que afectan a los Estudios Interdisciplinares de Cómic (tomando la nomenclatura de este Congreso y abreviándolo como EIC) que este congreso ha permitido sacar a la luz.

El principal de estos problemas y el que sin duda ayuda a normalizar esa sensación de “descubrir el Mediterráneo”, es la falta de referencias y referentes. Este problema golpea con especial fuerza a los investigadores neófitos que apenas han estado en contacto con el “mundillo” del cómic (entendiendo por este, especialmente, a todo el grupo veterano de divulgadores) y que deciden embarcarse en una investigación más o menos guiados por un profesor con buena fe y que, si bien apenas conoce el medio, procurará que al menos el elemento formal sea correcto. Mientras que en caso de coger un tema más “ortodoxo” el investigador contaría con abundantes recomendaciones bibliográficas del profesor, en el caso del cómic, el medio de acercarse al estado de la cuestión serán las búsquedas en diferentes servicios, desde Google, hasta Dialnet, pasando por los fondos de las bibliotecas universitarias. El resultado tiende a ser una exigua lista compuesta habitualmente por libros que, a pesar de su gran popularidad y accesibilidad, no tienen por qué ser los mejores sobre el tema (como el caso de la obra “ensayística” de McCloud o la de Eisner), así como otros títulos que resultan imposibles de conseguir debido a que se publicaron una única vez hace años y han desaparecido del circuito comercial. Además, no podemos olvidar la cantidad de trabajos universitarios que no se han publicado debidamente y a los que solo se puede tener acceso si la Universidad o el propio autor tienen a bien ponerlo al alcance de la comunidad a través de la red.

La falta de un directorio con las obras académicas publicadas y la dificultad de acceso imposibilita el conocimiento del estado de la cuestión de los diferentes frentes de investigación en los EIC, provocando que cada nuevo investigador se vea obligado partir más o menos de cero, lo cual fomenta que en lugar de un avance lineal, la materia se mantenga en unos “chapoteos” en la base.

Si bien esta situación que expongo se trata de un worst-case scenario, seguramente muchos de los jóvenes investigadores que tratan de abrir frentes en los EIC se sentirán identificados con alguno de los puntos.

Continuando la cadena, podemos atribuir esta falta de referencias y materiales tanto a la ausencia de los EIC en las Universidades (lo cual supone que, a diferencia de otras disciplinas, estos no cuenten con unos medios e infraestructuras para desarrollarse), como a la inexistencia (si bien están comenzando a conformarse) de redes globales —universitarias o no— de investigadores que permita la puesta en contacto de estos, así como compartir materiales de trabajo. Esta falta de plataformas, promueve el trabajo de individuos aislados lo cual, sin duda, fomenta de nuevo la percepción de “descubrir el Mediterráneo”.

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De este modo, creo que el Congreso ha permitido vislumbrar ciertas problemáticas de las que deberíamos tomar nota y usar como guía para determinar los siguientes pasos que debemos dar: conformar redes para crear una comunidad investigadora activa y con acceso a los materiales que permitan hacer una ciencia de calidad, así como reclamar los mismos medios y espacios que tienen otras disciplinas del conocimiento.

El verdadero valor de este Congreso —considero— ha sido fomentar un estado de autoconsciencia de los investigadores como grupo. Ya no somos los “francotiradores” de hace 10 o 15 años. Somos un grupo amplio, diseminados tanto a nivel geográfico como temático, provenientes de una gran variedad de disciplinas y, por tanto, con una diversidad de enfoques que no hacen sino enriquecernos como conjunto. La cita en Zaragoza nos ha valido para vernos las caras, conocernos, charlar y desterrar el sentimiento de aislamiento que a veces encontramos dentro de la academia.

Pecando ahora un poco de optimismo, confío en que este congreso suponga el pistoletazo de salida para mucho más: nuevos congresos, grupos de investigación y un verdadero despegue de los IEC como ciencia, después de varias décadas intentándolo. No habremos descubierto el Mediterráneo, pero aún tenemos mucho por explorar.


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NonNonBa: retrato cotidiano del Japón de la preguerra

NonNonBa es un cómic del autor japonés Shigeru Mizuki publicado en 1977. En él relata episodios de su infancia en los que mantuvo relación con una anciana, cuyo nombre da título al libro, de la cual aprendería numerosas historias acerca de los yôkai —fantasmas y espíritus del folclore japonés—. Estos mismos relatos son los que fascinaron a Mizuki durante gran parte de su vida y le llevaron a crear su obra más conocida, Kitaro.

NonNonBa: retrato cotidiano del Japón de la preguerra


[Imagen extraída de NonNonBa de Shigeru Mizuki, edición de Astiberri]

Viñetas de Posguerra: Los cómics como fuente para el estudio de la historia de Óscar Gual

Ficha técnica:

Título: Viñetas de posguerra. Los cómics como fuente para el estudio de la historia
Autor: Óscar Gual Boronat
Año: 2014
Editorial: Publicacions de la Universitat de València
Colección: Breve Historia

Viñetas de Posguerra: Los cómics como fuente para el estudio de la historia, es un libro teórico escrito por el doctor en historia Óscar Gual Boranat, en el cual aporta su grano de arena al incipiente (al menos en España) campo de estudio que es el uso del cómic como fuente histórica.

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En él, Gual analiza dos casos de estudios: Roberto Alcázar y Pedrín y el Guerrero del Antifaz; obras paradigmáticas del cómic español de la posguerra. En ambos casos se trata de cuadernos de aventuras —en contraposición a la historieta publicada en revistas—, uno de ambientación contemporánea y otro histórica, de los cuales Gual extrae, entre otros, elementos temáticos, gráficos, simbólicos o literarios para construir un retrato social y cultural de la España del Primer Franquismo.

La selección de estos casos de estudio resulta interesante al ser, sin lugar a duda, las dos series más populares de su momento. Además, a pesar de que ambas cabeceras eran editadas por la Editorial Valenciana, empresa independiente al régimen — a diferencia de publicaciones de historieta infantil como Flechas y Pelayos, la cual era editada por el Frente de Juventudes, una de las secciones de Falange Española Tradicionalista de las J.O.N.S. —cuentan con duras críticas acerca de su carácter panfletario y de transmisor de los valores de la ideología franquista. No obstante, Gual decide no partir de esta tesis ni de la opuesta, sino que, como bien señala: “nuestra tarea […] no será defenderlos de estas imputaciones, sino descubrir qué hay de cierto en ellas, cuales son reales y cuales exageradas, pues solo así sabremos si esos tebeos en concreto son utilizables como fuente histórica”.

Podemos señalar también que la parte que nos suscita mayor interés es, sin duda, el corpus teórico que precede a los casos. Bajo el título de Los límites, Gual escribe un preámbulo en el que trata ventajas, inconvenientes y puntos a tener en cuenta a la hora de emplear el cómic como fuente histórica, el cual se nos antoja de lectura obligada para los historiadores que deseen trabajar con este tipo de material.

También exhibe algunas consideraciones metodológicas muy útiles en un campo en el que todavía hay poco sembrado, ayudando a asentar unas bases teóricas para la generalización de este medio en la investigación.

Además, incluye un amplio capítulo acerca del medio del cómic y su funcionamiento para que el libro no solo resulte compresible a los asiduos a la viñeta, sino que sea accesible para la totalidad de la comunidad académica, probablemente, el mayor escollo que existe todavía para la normalización de los estudios acerca del cómic en el mundo universitario.


[Imágenes extraídas de casadellibro.com y santiagogarciablog.blogspot.com.es]

¿Sabías que… Franco y el Guantelete del infinito [INOCENTADA]

Un año más dedicamos una entrada al día de los Santos Inocentes, esta vez con una inocentada no tan inocentada como podríais creer. En esta ocasión, lo único ficticio (o eso creemos) es la relación entre el Guantelete del Infinito y la Mano Incorrupta de Santa Teresa, una cuanto menos curiosa casualidad. Del mismo modo, la supuesta entrevista citada solo es una invención para acentuar la broma.

Esperamos que os haya gustado y que esta sospechosa coincidencia os haya resultado interesante. 


El Guantelete del infinito es un artefacto presente en el universo Marvel diseñado para portar las seis Gemas del Infinito, otorgando así un poder increíble a su propietario. Fue empleado de forma original por el supervillano Thanos en la serie de seis números “The Infinity Gauntlet” (1991) escrita por Jim Starlin y dibujada por George Pérez y Ron Lim, aunque ha pasado por diferentes propietarios como Adam Warlock, Mr. Fantástico o Iron Man.

Aunque este objeto parece meramente surgido de la inventiva propia del Universo Marvel, en realidad está basado en un objeto histórico-religioso bastante conocido en el imaginario español. Hablamos de la Mano Incorrupta de Santa Teresa, una reliquia perteneciente a Santa Teresa de Ávila, fundadora de la congregación de las Carmelitas Descalzas la cual se conserva en un relicario de oro realizado en el siglo XVII.

Como se puede apreciar en la imagen, el relicario que contiene los restos de la santa guarda un gran parecido con el arma de Thanos, siendo una mano izquierda en la que se han engarzado joyas sobre las primeras falanges de cada dedo y sobre el dorso de la mano, seis en total, como las Gemas del Infinito.

Aunque la reliquia data del siglo XVI, ganó especial relevancia durante la Guerra Civil Española y la Dictadura Franquista. Tras ser saqueada por los republicanos y recuperada por el bando nacional, Francisco Franco obtuvo permiso eclesiástico para guardar la reliquia en la capilla de su domicilio (aunque se rumorea que la tenía sobre su mesilla de noche y la llevaba siempre que fuera posible consigo) conservándola, hasta su muerte en 1975, como objeto de devoción y amuleto que le permitiese mantener a España “Una, Grande y Libre”.

Así observamos que tanto el Guantelete como la Mano Incorrupta son objetos de un gran poder místico que, si bien salvando las obvias diferencias, no dejan de tener bastante en común. Esta relación fue confirmada por el propio Starlin, guionista de la serie original, en una entrevista en 2001 a raíz del 10 aniversario de la obra:

<<“Siempre me ha interesado la figura de Francisco Franco […]. Su concepción de la Guerra Civil Española como Cruzada Nacional me parece fascinante. El uso que hizo de ciertas reliquias como La Mano [de Santa Teresa]… ya sabes, como amuleto, para ganar batallas y todo eso. Todo tiene un aire muy medieval. Queríamos algo así para Thanos. Que fuese alguien que usase poderes más allá del hombre para hacer cosas que, aunque muchos consideremos que están mal, él tuviese la certeza de que era lo correcto. Podría decirse que queríamos un Franco del espacio *Ríe* >>

Como se ha ido viendo en diversas escenas post-créditos se prevé que el Guantelete jugará un papel importante en las próximas películas del Universo Cinematográfico Marvel, especialmente en las dos partes de Infinity Wars, a las que tendremos que estar atentos para ver si encontramos algún guiño a la famosa reliquia que actualmente puede visitarse en el monasterio de Ronda.


Enlaces de Interés:

La mano milagrosa de Santa Teresa que Franco tuvo en su mesita de noche vía El Confidencial

La mano incorrupta y el dictador obsesionado