Archivo de la etiqueta: Comics

Mi amigo Dahmer

Ficha técnica:
Título: Mi amigo Dahmer
Título original: My Friend Dahmer
Autor: John Backderf
Editorial: Abrams Comics
Editorial en España: Astiberri
Publicación original: 2012

Julio de 1991. El asesino en serie Jeffrey Lionel Dahmer, bautizado por la prensa como el Caníbal de Milwaukee, es arrestado. En los meses posteriores, Dahmer confiesa haber asesinado a 17 hombres, entre 1978 y 1991, además de haber practicado necrofilia y canibalismo con varias de sus víctimas. Tanto por la cantidad de crímenes como por el carácter siniestro de los mismos, no se dudó en atribuirle el título de el mayor asesino en serie desde Jack el Destripador.

La enorme popularidad y mediatización del caso provocó que. a lo largo de los años 90 y comienzo de los 2000, surgieran numerosas obras cinematográficas y literarias narrando la historia de Dahmer y de sus truculentos crímenes. Sin embargo, será en 2012 cuando salga a la luz la obra de la que hablaremos hoy: Mi amigo Dahmer.

miamigodahmer4Este cómic fue creado por Derf (pseudónimo de John Backderf), afamado humorista gráfico estadounidense que, durante su adolescencia, compartió instituto y algunas desventuras con el joven Dahmer. De este modo, Derf construye una narración parcialmente autobiográfica, entremezclada con anécdotas contadas por antiguos amigos y conocidos, así como situaciones extraídas de diversas fuentes.

Es importante destacar que la historia de Mi amigo Dahmer se limita exclusivamente a los años de juventud de Dahmer, terminando de forma simbólica la noche en la que acaba con la primera de sus diecisiete víctimas. De este modo, Derf no acude a un relato fácil de género negro, apoyándose en lo escabroso de las acciones criminales de Dahmer, sino que construye una minuciosa disección de su antiguo compañero y de las acciones y las situaciones que llegaron a convertirlo en el “Carnicero de Milwaukee”. Aún con todo, Derf logra distanciarse de una posible sensación de “humanización” o “racionalización” de los crímenes de Dahmer y, como señala en el prólogo de la obra, su simpatía hacia él termina en el momento en el que comete el primer asesinato. No obstante, a lo largo de toda la obra no deja de señalar a quien en gran medida considera culpables del modo en que terminó Dahmer: a los adultos que lo rodeaban y que no supieron —o no quisieron— responsabilizarse y darse cuenta de sus comportamientos anómalos como su precoz alcoholismo.

No podemos dejar de destacar el trabajo de documentación realizado por el autor, basado tanto en relatos conseguidos de primera mano de sus allegados, como en entrevistas concedidas por Dahmer tras su detención e incluso la propia ficha del FBI del asesino. Además, Derf completa el libro con cuantiosas anotaciones presentes en un anexo final, las cuales fueron incluidas con el fin de brindar una versión lo más completa y veraz del relato, así como para expresar y justificar aquellas decisiones narrativas que tomó a la hora de construir al obra.

Derf publicó originalmente una versión de 24 páginas de esta historia a comienzos de los 2000, pero esta versión no dejó satisfecho al autor que, a lo largo de 6 años, trabajaría para terminar las más de 200 páginas que componen la obra final.

De este modo, en Mi amigo Dahmer encontramos no solo una fantástica narración, sino también un excelente ejercicio documental y de memoria acerca de uno de los más terribles episodios de la historia criminal de finales del siglo XX.


 

Enlaces de interés:

Mi amigo Dahmer en al web de Astiberri

Primeras páginas de Mi amigo Dahmer en la web de Astiberri


[Imágenes extraidas de Astiberri.com]

Anuncios

Lobezno y el Japón de la Segunda Guerra Mundial

La capacidad regenerativa y longevidad de Lobezno (Wolverine), el famoso miembro de lo X-Men, le brinda una interesante relación con la Historia, permitiendo a los autores hacerlo campar por diferentes contextos en su más de siglo y medio de vida.

Anteriormente ya hicimos un repaso al elemento histórico en dos de las adaptaciones cinematográficas del personaje, pero en esta ocasión, volvemos al medio en el que nació para analizar la Historia detrás del cómic Lobezno: Logan, escrito por Brian K. Vaughan (Y: El último hombre, Saga) y dibujado por Eduardo Risso (100 Balas).

Lobezno y el Japón de la Segunda Guerra Mundial

Annales (2017)

Con la llegada de un nuevo año y la finalización de otro, los medios de comunicación se vuelcan en rememorar los mejores momentos de los últimos 12 meses, a modo de pequeño repaso histórico, remarcando aquellos acontecimientos que quedarán para la posteridad. Desde El Octavo Historiador, en nuestra primera publicación de este recién estrenado 2018, queremos rememorar algunos de los artículos, reseñas y entradas que hemos tenido el placer de compartir con vosotros a lo largo del 2017; que de nuevo nos han transportado, por medio de los formatos más inesperados, a las más diversas épocas históricas.

Comenzábamos el año con una figura un poco macabra, Jack el Destripador, que volvió a la palestra en varias ocasiones, a través de series y libros dedicados directa o indirectamente a su persona. Y finalizábamos 2017 con otra macabra entrada dedicada al canibalismo, como parte de nuestra (esperada) inocentada, tema que ya habíamos visto con anterioridad con películas como Holocausto Caníbal.

Entre ellas, hemos visitado Escape Room basados en hechos históricos, así como fiestas de corte histórico. Hemos estrenado nuestro primer par de podcast, que pronto tendrán continuación en un tercero, que esperamos publicar a mediados de febrero, y os hemos recomendado otros, como el de La cámara de los Holocrones. Hemos hablado de la gran Disney y la historia tras sus películas (incluyendo alguna de su nueva adquisición, Fox). Hemos vivido nuevamente guerras, así como sus consecuencias, a través de los cómics y la música. Nos hemos sumergido en algunos de los nuevos estrenos audiovisuales, tanto nacionales como internacionales, a través de series como American Gods o Las chicas del cable; hemos entrevistado a algunos personajes ilustres, caso de Chester Brown; y nuestra sección de ¿Sabías que…? se ha llenado de algunas nuevas curiosidades históricas.

Este 2017 ha sido un año intenso y desde el equipo de El Octavo Historiador queremos agradeceros vuestro apoyo y presencia. Así como compartir con vosotros la alegría de poder afirmar que en estos últimos 12 meces hemos duplicado nuestro número de seguidores con respecto a 2016, así como el número visitas a la revista. Por ello: Gracias.

Para finalizar, desearos nuevamente un ¡Feliz 2018!, que esperamos compartir con vosotros y en el que volcaremos nuevamente nuestro esfuerzo para acercarnos a la Historia y a aquellos medios alternativos de disfrutarla. Retomando para ello nuestro calendario habitual a partir del jueves.

Feliz Año Nuevo y que la historia esté con vosotros.

El supervillano que provocó la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial fue un momento de suma importancia para la joven industria del comic-book. Será durante este período cuando este tipo de publicaciones se consoliden y conviertan en un medio de masas, con tiradas de cientos de miles e incluso, en algunas ocasiones, más de un millón de ejemplares.

Asimismo, el comic book tuvo un importante papel durante el conflicto como arma ideológica, utilizándose tanto como soporte para los mensajes propagandísticos del gobierno estadounidense, como para la difusión de la mentalidad de la situación de “Guerra Total” en la que Estados Unidos se había sumergido.

No obstante, a pesar de que los contenidos propagandísticos comenzaron a poblar los comic books bastante antes de la entrada de los Estados Unidos en la contienda —debido principalmente a la posición intervencionista defendida por la mayor parte de dibujantes, guionistas y editores a causa de su origen judío—, la guerra en Europa también hizo presencia como mero escenario donde la aventura estaba asegurada.

De este modo, en los números 22 y 23 de Action Comics, publicados en enero y febrero de 1940, Clark Kent y Lois Lane son enviados como corresponsales de guerra a Europa, donde Toran ha invadido de forma inesperada a la vecina Galonia. Si bien los autores optaron por emplear países ficticios, caben pocas dudas de que estos aluden a Alemania y Polonia respectivamente. Esta es la primera ocasión en la que se hace referencia al conflicto europeo en las aventuras del kryptoniano y, a diferencia de historietas posteriores con un marcado carácter propagandístico, no existe una identificación demonizadora de Alemania/Toran. Por el contrario, nos encontramos una visión bastante conciliadora, en la que se nos muestran dos países que no parecen querer continuar la guerra. A pesar de ello, diversos complots como el intento de torpedear el transatlántico neutral Calcutta —una clara referencia al hundimiento del RMS Lusitania durante la Primera Guerra Mundial— o el asesinato de oficiales de Toran que se dirigían a una negociación paz con el gobierno galonio, hacen que el conflicto se antoje irresoluble.

Tratando de buscar el modo de frenar la lucha armada y promover una solución diplomática del conflicto, Superman comenzará a indagar quién es el cerebro tras los atentados hasta llegar a un misterioso individuo llamado Luthor. Este  genio malvado buscaba, desde su base flotante en la estratosfera terrestre, provocar una guerra global que cause el debilitamiento general de los gobiernos, permitiéndole llevar a cabo sus planes de dominación mundial.
luth3

Este maquiavélico personaje no es otra cosa que el primer esbozo del que terminaría por convertirse en el mayor adversario del Hombre de Acero, Lex Luthor, el cual lejos de asemejarse a sus representaciones posteriores, perfectamente calvo y vestido de forma ostentosa, aparece como un individuo pelirrojo vestido una toga roja.

Como no podía ser de otro modo, Superman frustrará los planes del villano en un enfrentamiento que resultará en la destrucción de la base flotante de Luthor y la aparente muerte de este. Tras la caída de la aeronave, Clark Kent explica la situación a los representantes de Toran y Galonia que, al comprender las manipulaciones de Luthor, terminarán por declarar la paz y firmar el armisticio.

Obviamente, esta aventura nos muestra una concepción pueril de la situación real que se estaba viviendo en Europa, en la que sin embargo subyace la profunda mentalidad pacifista —un pacifismo fuertemente ligado al antiintervencionismo, cabe señalar— del pueblo estadounidense. Un pueblo que había visto como la situación en Europa se caldeaba con el alzamiento de los fascismos y que confiaba en las tensiones fuesen pasajeras, pudiendo resolverse por la vía diplomática, sin llegar a establecerse un conflicto a escala mundial como ya había pasado 30 años antes.

En cuanto a Luthor, como cabía esperar, no fallece en esta aventura y poco después volverá a aparecer —en esta ocasión en el número 4 de Superman— donde nuevamente utilizará su intelecto genial para enfrentarse con el kryptoniano en un conflicto creciente que terminará por convertirlos en archienemigos. Aún con todo, no deja de ser curioso que el mayor villano del Hombre de Acero sea nada más y nada menos que el hombre que, al menos en la ficción, es responsable de provocar la Segunda Guerra Mundial.


 

Enlaces de interés


[Imágenes extraidas de Action Comics nº22 y nº23]

Resumen de las V Jornadas “Cuando Mario conoció a Clío”

Como hemos ido anunciando desde hace unas semanas, los pasados días 24, 25 y 26 tuvieron lugar en la Facultad de Historia de Ourense las V Jornadas “Cuando Mario conoció a Clío”. Para los que no hayais podido asistir, os dejamos un breve resumen de lo que hemos podido ver este año en ellas.

Además, en cuanto este disponible, compartiremos aquí la grabación de las mismas, cortesía de UVigo Televisión.

Resumen de las V Jornadas “Cuando Mario conoció a Clío”

I Congreso Internacional de Estudios Interdisciplinares de Cómic: Descubriendo el Mediterráneo

Crónica-opinión de David Calviño.

Entre los días 4 y 6 de abril tuvo lugar en la Universidad de Zaragoza el I Congreso Internacional de Estudios Interdisciplinares de Cómic, una esperada cita para aquellos investigadores que estudian el cómic desde diferentes enfoques.

Sin ser el primer congreso de estas características (ejemplo es el I Congreso Internacional sobre Cómic y Novela Gráfica, que tuvo lugar en 2011 en Alcalá de Henares), la propuesta fue acogida con entusiasmo, siendo la plataforma para que más de medio centenar de ponentes expusieran sus temas de estudio que abarcaron temas tan diversos como la historia, la comunicación, el periodismo, el diseño o el activismo.

El congreso contó con una frase estrella que, sin duda, fue “descubrir el Mediterráneo”, la cual fue magistralmente pronunciada por Antonio Altarriba durante la conferencia inaugural. Con ella hacía referencia a la sensación de descubrimiento que acostumbramos a tener los investigadores cuando, ignorando la posibilidad de que alguien “se nos haya adelantado”, empleamos el cómic para tratar de dar nuevos enfoques a nuestras respectivas disciplinas. De este modo, tendemos “a hacernos un Colón”: descubrir algo que muchos otros conocen antes que nosotros.

photo_2017-04-13_17-41-51

Este problema se pudo apreciar en algunas de las ponencias que se basaron, en gran medida, en hacer una exposición sobre cómo el cómic es un medio interesante para con otras ciencias y qué cosas tan molonas tiene, sin existir una tesis más allá de esta obviedad. Evidentemente podemos achacar este tipo de ponencias al limitado formato de las mismas, de tan solo 10 minutos, por lo que será necesario esperar a la publicación de las actas para alzar firmemente el dedo acusador.

No obstante, si el error finalmente es real, no tienen por qué corresponderse a la incompetencia del investigador (cosa que dudo completamente), si no que se encuentra afincado en una serie de problemas estructurales que afectan a los Estudios Interdisciplinares de Cómic (tomando la nomenclatura de este Congreso y abreviándolo como EIC) que este congreso ha permitido sacar a la luz.

El principal de estos problemas y el que sin duda ayuda a normalizar esa sensación de “descubrir el Mediterráneo”, es la falta de referencias y referentes. Este problema golpea con especial fuerza a los investigadores neófitos que apenas han estado en contacto con el “mundillo” del cómic (entendiendo por este, especialmente, a todo el grupo veterano de divulgadores) y que deciden embarcarse en una investigación más o menos guiados por un profesor con buena fe y que, si bien apenas conoce el medio, procurará que al menos el elemento formal sea correcto. Mientras que en caso de coger un tema más “ortodoxo” el investigador contaría con abundantes recomendaciones bibliográficas del profesor, en el caso del cómic, el medio de acercarse al estado de la cuestión serán las búsquedas en diferentes servicios, desde Google, hasta Dialnet, pasando por los fondos de las bibliotecas universitarias. El resultado tiende a ser una exigua lista compuesta habitualmente por libros que, a pesar de su gran popularidad y accesibilidad, no tienen por qué ser los mejores sobre el tema (como el caso de la obra “ensayística” de McCloud o la de Eisner), así como otros títulos que resultan imposibles de conseguir debido a que se publicaron una única vez hace años y han desaparecido del circuito comercial. Además, no podemos olvidar la cantidad de trabajos universitarios que no se han publicado debidamente y a los que solo se puede tener acceso si la Universidad o el propio autor tienen a bien ponerlo al alcance de la comunidad a través de la red.

La falta de un directorio con las obras académicas publicadas y la dificultad de acceso imposibilita el conocimiento del estado de la cuestión de los diferentes frentes de investigación en los EIC, provocando que cada nuevo investigador se vea obligado partir más o menos de cero, lo cual fomenta que en lugar de un avance lineal, la materia se mantenga en unos “chapoteos” en la base.

Si bien esta situación que expongo se trata de un worst-case scenario, seguramente muchos de los jóvenes investigadores que tratan de abrir frentes en los EIC se sentirán identificados con alguno de los puntos.

Continuando la cadena, podemos atribuir esta falta de referencias y materiales tanto a la ausencia de los EIC en las Universidades (lo cual supone que, a diferencia de otras disciplinas, estos no cuenten con unos medios e infraestructuras para desarrollarse), como a la inexistencia (si bien están comenzando a conformarse) de redes globales —universitarias o no— de investigadores que permita la puesta en contacto de estos, así como compartir materiales de trabajo. Esta falta de plataformas, promueve el trabajo de individuos aislados lo cual, sin duda, fomenta de nuevo la percepción de “descubrir el Mediterráneo”.

concomic

De este modo, creo que el Congreso ha permitido vislumbrar ciertas problemáticas de las que deberíamos tomar nota y usar como guía para determinar los siguientes pasos que debemos dar: conformar redes para crear una comunidad investigadora activa y con acceso a los materiales que permitan hacer una ciencia de calidad, así como reclamar los mismos medios y espacios que tienen otras disciplinas del conocimiento.

El verdadero valor de este Congreso —considero— ha sido fomentar un estado de autoconsciencia de los investigadores como grupo. Ya no somos los “francotiradores” de hace 10 o 15 años. Somos un grupo amplio, diseminados tanto a nivel geográfico como temático, provenientes de una gran variedad de disciplinas y, por tanto, con una diversidad de enfoques que no hacen sino enriquecernos como conjunto. La cita en Zaragoza nos ha valido para vernos las caras, conocernos, charlar y desterrar el sentimiento de aislamiento que a veces encontramos dentro de la academia.

Pecando ahora un poco de optimismo, confío en que este congreso suponga el pistoletazo de salida para mucho más: nuevos congresos, grupos de investigación y un verdadero despegue de los IEC como ciencia, después de varias décadas intentándolo. No habremos descubierto el Mediterráneo, pero aún tenemos mucho por explorar.


Enlaces de interés:

NonNonBa: retrato cotidiano del Japón de la preguerra

NonNonBa es un cómic del autor japonés Shigeru Mizuki publicado en 1977. En él relata episodios de su infancia en los que mantuvo relación con una anciana, cuyo nombre da título al libro, de la cual aprendería numerosas historias acerca de los yôkai —fantasmas y espíritus del folclore japonés—. Estos mismos relatos son los que fascinaron a Mizuki durante gran parte de su vida y le llevaron a crear su obra más conocida, Kitaro.

NonNonBa: retrato cotidiano del Japón de la preguerra


[Imagen extraída de NonNonBa de Shigeru Mizuki, edición de Astiberri]