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¿Sabías que…? (XXVI): Willie tenía razón

Todos recordamos al barbudo y desaliñado Willie, el encargado de mantenimiento escocés en la escuela de primaria de Springfield. Concretamente, esta entrada trata sobre una de sus frases más célebres. Nos referimos, por supuesto, al momento en que dice: “Los hermanos y las hermanas son enemigos por naturaleza, como los ingleses y los escoceses, o los galeses y los escoceses, o los japoneses y los escoceses, o los escoceses y otros escoceses. ¡Malditos escoceses, han destrozado Escocia!”.

No nos vamos a parar demasiado en la referencia a la rivalidad entre hermanos, ya que nuestra historia está plagada de ellas: Carlomagno y Carlomán; Sancho IV, García II y Alfonso VI; Isabel la Católica y Enrique IV; Rómulo y Remo; Juan sin Tierra y Ricardo Corazón de León… las cuales hemos podido ver en diversas obras de ficción: Crusader Kings II, Cordeluna o Isabel.

La parte que vamos a analizar es acerca de las rivalidades de los escoceses, excluyendo la japonesa, de la cual no tenemos constancia en la Historia, más allá de la 2ª Guerra Mundial, cuando estuvieron en bandos opuestos. Sin embargo, desde el intento de conquista de Escocia por parte de Eduardo I el Zanquilargo a finales del siglo XIII y la primera guerra de Independencia escocesa a principios del siglo XIV, se desarrolló una rivalidad constante entre los escoceses y los ingleses, que estaban apoyados por los galeses.

Este enfrentamiento duró hasta principios del siglo XVII, cuando Jacobo I fue coronado como Rey de Inglaterra, formando una unión personal con él a la cabeza. Esta unión derivó en el Acta de Unión que acabó unificando ambos reinos en uno solo en 1707. Esto causó que Escocia quedase finalmente bajo el gobierno de reyes ingleses y, lo que no consiguió el Zanquilargo por las armas, lo entregó el Parlamento escocés a cambio de sobornos bajo la dirección de una reina escocesa, todo ello basado en la idea de unificación de un rey escocés.

Pese a que los términos del Acta de Unión fueron más complejos, desde el punto de vista de los independentistas escoceses de la época se puede afirmar: ¡Malditos escoses, han destrozado Escocia!


[Imagen de portada extraída de: Scotlandnow.dailyrecord.co.uk]

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¿Sabías que…? (XXV): Un coche, algo de sexo y un poco de Historia en “Titanic”

La conocidísma y multipremiada Titanic (1997), dirigida por James Cameron, ha dejado un buen número de escenas icónicas y muy populares, como la de los dos personajes protagonistas, Jack y Rose, en la proa del barco ante una puesta de sol en medio del océano Atlántico, la del choque y posterior hundimiento de aquel navío que consideraban insumergible, la de Rose flotando en una puerta con Jack muriéndose -literalmente- de frío en el agua, la de éste dibujando desnuda a su efímero amor… Pero también es muy popular aquella en la que la pareja protagoniza unos tórridos momentos de pasión dentro de un coche que se encontraba en una de las bodegas del Titanic. Pero, ¿hubo en realidad algún coche en ese fatídico viaje de Southampton a Nueva York? ¿Fue esta una de las pocas licencias históricas que se tomó Cameron, u obedece a su intenso trabajo de documentación previo al rodaje?

mano titanic coche

Los diversos expertos en aquella tragedia naval del año 1912 tienen opiniones encontradas, puesto que aunque hay indicios de que sería posible, la falta de fuentes hace imposible confirmarlo. La razón por la que el director optó por reflejar la presencia de un automóvil en el conocido buque de la White Star Line es que se conserva el testimonio de uno de los viajeros supervivientes, William E. Carter, que le reclama la cantidad de 5.000 dólares a su compañía aseguradora por haber perdido en el naufragio a sus dos perros y su vehículo, un Renault AX Limousine del año 1911, coche de fabricación francesa con un motor de dos cilindros, un interior de acabados bastante lujosos y que alcanzaba los 56 km/h (y que costaba poco más de 400 dólares; bastante menos que la indemnización reclamada por el propietario). Seguramente, el escrito de Carter fue el que motivó a James Cameron a incluir una réplica de ese modelo de automóvil en varias escenas, incluida esa de la apasionada relación carnal de Jack y Rose. Sin embargo, no parece que esto sea correcto a nivel histórico, ya que en su reclamación, el acaudalado superviviente estadounidense señala que en el manifiesto de carga su coche aparecía reflejado como una caja, al no estar totalmente ensambladas sus piezas. Por lo tanto, no parece posible que ninguna pareja empleara ese Renault en un posible escarceo amoroso transatlántico.

De todos modos, es imposible confirmar que la reclamación de Carter tenga base real, o que sí hubiera otros automóbiles en las bodegas del Titanic, puesto que el manifiesto de carga del barco se hundió con él y no se hizo copia alguna del mismo. Así pues, queda a la imaginación de cada uno la presencia real en aquel archiconocido buque de ese o cualquier otro coche, si bien para la mayoría de los que han disfrutado de la película, ese Renault AX Limousine estará siempre ligado a un efímero romance y a una mano apoyada en un cristal lleno de vaho.

¿Sabías que…? (XXIV) Himnos de dolor e incomprensión

Como hemos visto en otras ocasiones, la historia ha servido de inspiración numerosas veces a la música. Grupos como Týr o Manowar y compositores como Alan Simon han cantado las alabanzas de algunos de los grandes personajes históricos o nos han relatado su propia versión de los acontecimientos históricos que marcaron una época. Ahora bien, no siempre es posible discernir la historia real tras la canción y, en ocasiones, líricas que nacen del dolor y la incomprensión se convierten en un testimonio del hecho histórico que las inspiró. Canciones cantadas en clave de metáfora o incluso de mofa, que se convierten en auténticos himnos a la alegría y a la libertad.

Precisamente por medio de metáforas Nino Bravo nos contaba en Libre las terribles consecuencias de la Guerra Fría y la construcción del Muro de Berlín. Pues, mientras “de su pecho flores carmesí brotaban sin cesar”, Peter Fechter perdía la vida en la zona muerta que separaba el muro de la Alemania Federal del muro de la Alemania Democrática, tras ser abatido por la Deutsche Grenzpolizei; convirtiéndose en la primera víctima del muro, al no recibir asistencia de ninguno de los bandos por miedo a desatar un conflicto.

A la Guerra Fría hacía referencia también Nena, en su canción 99 luftballons. En ella, los miembros de la banda se preguntaban qué pasaría si 99 globos –que pasaron a ser rojos en la versión inglesa de la canción- volasen hacia el oeste, sobre el Muro de Berlín, en unos años 80 en los que la RDA amenazaba con rearmar la Alemania oriental y las tensiones se cernían sobre el muro. Su respuesta, cargada de ironía, era sencilla: dispararían a los globos con todo su armamento, por miedo a que se tratase de un ataque de la parte occidental.

Un caso algo diferente es la lúgubre Zombie, de la banda irlandesa The Cranberries. Su cantante, la recientemente fallecida Dolores O’Riordan, la definía como “un grito contra la falta de humanidad del hombre con el propio hombre y su falta de humanidad con los niños”. Se trata de un himno al dolor y la repulsa contra los conflictos que asolaron Irlanda del Norte entre los años 70 y 80, así como al terrible atentado perpetrado en 1993 por el IRA en Warrington (Inglaterra), donde numerosas personas resultaron heridas y los hermanos Ball, de 12 y 3 años, perdieron la vida. Un conflicto con orígenes históricos, cuya visibilidad creció con el nacimiento en 1919 del Ejercito Republicano Irlandés (IRA), una organización militar destinada a combatir el dominio británico sobre Irlanda. Se mantuvieron en activo hasta 1997, momento en que se declaró el alto el fuego definitivo, aunque su desmantelación oficial no se produciría hasta 2008, perviviendo hasta la actualidad algunas de sus facciones.

Así pues, no todas las canciones nacen como una alabanza a la historia. Algunas lo hacen como consecuencia del momento histórico en el que al cantante o grupo les ha tocado vivir. Se trata por lo tanto de canciones que nacen a modo de protesta, del dolor y repulsa de sus compositores, pero que con el tiempo se convierten en testimonios directos de los sucesos que les dieron origen.


Fuentes:

http://www.abc.es/20110921/medios-redes/abci-origen-cancion-libre-nino-201109201915.html

https://www.swr.de/swr1/rp/musik/hits-und-storys-werner-koehler-musikgeschichte-99-luftballons-nena/-/id=446770/did=18777620/nid=446770/x3a5ic/index.html

http://www.bbc.co.uk/news/entertainment-arts-42702781

http://www.bbc.com/mundo/noticias-42698498

[Imagen: http://blog.educastur.es/musical/2007/06/04/analisis-de-una-cancion-zombie/]

 

El niño mandaloriano

En el universo de Star Wars hay muchas razas y pueblos, como ya hemos visto en otras ocasiones, pero uno de los que mayor interés despiertan en los aficcionados es, sin duda, el mandaloriano. Este pueblo es originario del planeta Mandalore y posee una tradición guerrera muy profunda. Si bien en el momento del canon de Star Wars la mayoría de los habitantes de este sistema son humanos, esto no siempre fue así.

Los mandalorianos originales eran los Taung, provenientes de Coruscant. Mucho antes de que este planeta fuese el centro de la República, incluso antes de estar poblado por humanos, estas criaturas fueron guiadas por el líder Mandalore el Primero, el cual les llevó a conquistar el que pasaría a ser su nuevo hogar, y que daría lugar a un nuevo nombre para su pueblo. Si bien los Taung acabaron extinguiéndose, el legado mandaloriano perduró, debido a la aceptación e integración de otras razas que se trasladaron al nuevo planeta y comenzaron a formar parte de esta cultura guerrera.

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Fig. 1. Un miembro de la raza Taung comparado con el Niño de Taung. Fuentes: starwars.wikia.com y culturacolectiva.com

Lo llamativo de esta historia es que esta raza de antecesores del pueblo mandaloriano recibe el mismo nombre que el Niño de Taung, el fósil de un cráneo infantil de Australophitecus Africanus, hallado en la región homónima de Sudáfrica en el año 1924. Si bien no podemos afirmar rotundamente que haya una relación causal entre ambos nombres, ni encontramos un parecido físico entre ellos, no es descabellado pensar que la raza Taung se haya llamado así en honor a este fósil, y más si tenemos en cuenta que ambos son antepasados de sus respectivos pueblos.

 


[Imagen de portada extraida de: nerglow.com]

 

¿Sabías que…? Hellboy 2: El ejército dorado

Habitualmente el anuncio de una nueva película para una saga o un “reboot” suele invocar en el espíritu de revisionar los productos precedentes, muy a pesar de las críticas que estos hayan podido tener en su momento. Por ello, el anuncio de Hellboy: Rise of the blood Queen para 2018 nos ha transportado de nuevo al mundo de nuestro demonio de cómic favorito, en el que nos encontramos desde nazis hasta personajes sacados de las más diversas mitologías y leyendas. A pesar de las posibilidades que estos volúmenes ofrecen para ser analizados históricamente, en esta ocasión nos limitaremos a la película Hellboy 2: El ejército dorado.

Su estreno se remonta a julio de 2008, bajo la dirección de Guillermo del Toro, encargado de dirigir Hellboy en 2004 y a quien se acusó de convertir esta película en un Laberinto del Fauno 2. Ahora bien, críticas aparte, Hellboy 2 introduce una miríada de personajes nuevos, habitantes de un submundo en decadencia y pertenecientes a una raza superior con tintes élficos. Entre ellos destacan tres: Nuada Silverlance (lanza de plata), enemigo principal de la cinta, príncipe de Bethmoora y último guerrero de su especie; su hermana gemela Nuala, con quien guarda un vínculo de sangre; y su padre Balor, último rey de los elfos. El film nos relata además el nacimiento del ejército dorado, una maquinaria de guerra revolucionaria que estuvo a punto de extinguir a los hombres en su lucha contra los elfos, que finalmente decidieron firmar un pacto de paz, a fin de acabar con la destrucción de la vida y la naturaleza en el mundo.

Así pues, mientras Hellboy y sus compañeros buscaban la entrada a Bethmoora, nosotros centramos nuestra mirada en el Lebor Gabála Érenn, también conocido como el Libro de las Invasiones, uno de los corpus mitológicos de Irlanda. En él encontramos a los Tuatha Dé Danann, una raza de dioses y héroes que habrían migrado a Irlanda en algún momento del pasado pre-cristiano, donde habrían gobernado durante siglos hasta que fueron derrotados por los Milesianos. Tras ello, algunos permanecieron en el mundo humano, ocupando pasajes subterráneos ocultos a los ojos del hombre, o se retiraron a Tir na n-Og, una isla mítica inalcanzable para cualquiera que no fuese un Danann. Así pues, pasaron a habitar “El Otro Mundo”, permaneciendo jóvenes gracias a su inmortalidad. En el Ciclo Feniano se les convirtió en Faery, seres asociados a las hadas, y en los textos cristianos les despojaron de su inmortalidad, convirtiéndolos en reyes, que en ocasiones abrazaban la cristiandad en su lecho de muerte.

Su llegada a Irlanda se habría producido de la mano de Nuada, hijo de Danu, conocido como Nuada Airgedlámh (mano de plata). Este sobrenombre se asocia a la pérdida de su mano derecha en la Batalla de Magh Tuiredh, lo que le costó su corona, que solo recuperaría tras la adquisición de un nuevo miembro hecho de plata. Conocido por ser un gran gobernante, perdería su vida en la segunda batalla de Magh Tuiredh, a manos de Balor.

Balor por su parte era miembro de los Fomorianos, pueblo enemigo de los Tuatha Dé Dannan, con los que habrían firmado una tensa paz antes de su llegada a las islas. Este comandante formoriano habría cedido la mano de su hija Ethlinn en matrimonio para firmar la paz, descubriendo posteriormente que uno de sus nietos sería el encargado de darle muerte. Por ello encerró a Ethlinn en una torre, donde daría a luz a tres niños, uno de los cuales, Lugh, conseguiría escapar, dando muerte posteriormente a Balor.

Por último queda hablar de Nuala o Fionnuala, hija de Lir, transformada en cisne junto a sus hermanos por su madrastra. Condenada a vagar por los lagos de Irlanda durante 900 años, solo sería libre el día que escuchase una campaña tocada por un monje o un hombre del norte se casase con una mujer del sur.

Guillermo del Toro coge pinceladas de esta particular y quizás no muy conocida mitología para crear a sus personajes, dándoles unas capacidades, objetivos y motivaciones, así como una historia de fondo y relaciones familiares, diferentes. A pesar de ello, podemos ver mucho de los Tuatha Dé Danann en las gentes de Bethmoora, así como resquicios del Nuada de la “mano de plata” en el Nuada de la “lanza de plata”, a pesar de que transforme a uno de los grandes héroes del mito en el temible villano de la película.


[Imagen de portada extraída de: blogspot.com]

 

¿Sabías que…? (XXI) El catálogo de enanos de Tolkien

La inventiva de J. R. R. Tolkien, considerado por muchos el padre de la literatura fantástica, resulta incuestionable. Su ingenio dio pie no solo a la creación de una de las más importantes epopeyas contemporáneas, sino también numerosas lenguas, razas y todo un conjunto de elementos que conforman el entramado del universo tolkieniano, conocido como la Tierra Media. A pesar de esto, veremos cómo, en su faceta de filólogo y lingüista, no duda en emplear sus conocimientos de la literatura medieval germana para adornar su propia obra con términos y nombres procedentes de textos nórdicos.

El caso más notable es, sin duda, el del nombre de los miembros de la Compañía de Thorin, trece enanos que, junto al hobbit Bilbo Bolsón y el mago Gandalf, protagonizan la primera novela de Tolkien, El Hobbit. El nombre de la mayoría de estos personajes, así como de algunos otros de la mitología tolkieniana, son extraídos de la conocida como Edda Mayor o Edda Poética. Este conjunto de textos constituye —junto a la Edda Menor o Prosaica— la principal fuente sobre la mitología nórdica, la cual ha llegado a nuestros días gracias al Codex Regius, un manuscrito islandés datado entre los siglos XII y XIII, descubierto en el siglo XVII por el obispo de Skálholt.

Codex_Regius_of_Eddaic_Poems

La composición que abre el manuscrito recibe el nombre de Völuspá —que puede traducirse como “La visión de la adivina”— y a lo largo de sus 66 estrofas establece la cosmogonía de la mitología nórdica narrada por una völva o adivina al dios Odín. El poema incluye entre las estrofas 10 y 16 un apartado denominado dvergatal o “catálogo de enanos” en el cual se realiza una enumeración de miembros de esta raza mítica.

Motsónir fue de la raza de enanos
el más principal, Durin segundo;
con figura de hombres enanos hicieron,
muchos, de tierra, como Durin dijo.

Nýi y Nidi, Nordri y Sudri,
Austri y Vestri, Áltiof, Dvalin,
Nar y Nain, Nípling, Dain,
Bífur, Báfur, Bómbur, Nori,
An y Ánar, Ai y Miodvítnir.

Veig, Gándalf, Víndalf, Train.
Tekk y Torin, Tror, Vit y Lit,
Nar y Nýrad -así los enanos-,
Regin y Rádsvid -bien los cuento.

Fili, Kili, Fundin, Nali,
Hepti, Vili, Hánar, Svíur,
Frar Hornbori, Freg y Loni,
Áurvang, Jari, Eikinskialdi.

Ahora a los hombres dicho serán
los parientes de Dvalin nacidos de Lófar,
estos dejaron sus salas de piedra
y marcharon a Aurvángar, en Joruvéllir.

Allá estaban Dráupnir y Dolftrásir,
Har, Haugsoiru, Hlévang, Gloi,
Dori, Ori, Dufur, Andvari,
Skírfir, Vírfir, Skáfid, Ai.

Alf e Yngvi, Eikinskialdi,
Fiálar y Frosti, Finn y Gínnar;
nunca se olvide en tanto haya hombres
la línea de enanos que vienen de Lófar.

[Traducción española de Luis Lerate (2016, Alianza Editorial)]

Como podemos ver rápidamente asoman muchos nombres conocidos por los entusiastas de Tolkien como el nombre del istari Gandalf, así como el propio Thorin (Torin) y todo su sequito a excepción de Balin: Dwalin (Dvalin), Bífur, Bofur (Báfur), Bómbur, Nori, Dori, Ori, Fili, Kili, Óin (Ai) y Glóin (Gloi). Además otro de los nombres presentes en el poema hará referencia de nuevo al propio Thorin, dado que Eikinskialdi se traduce como Escudo de Roble, sobrenombre que recibe el heredero del trono de Érebor.

Además de estos encontramos el nombre de otros enanos de la Tierra Media como Durin, el primer enano; Thrain (Train), padre de Thorin; Thror (Tror), abuelo de Thorin; Dáin, primo de Thorin apodado Pie de Hierro o Náin, padre de Dáin.


[Imágenes extraídas de Valinor.com.br y Wikipedia.org]

¿Sabías que…? (XX) El Cuervo

La adaptación cinematográfica de la obra de James O’Barr ha pasado a formar parte de la historia del séptimo arte por diversas razones, entre otras por ser uno de los primeros filmes con tintes góticos en alcanzar un considerable éxito o por incorporar en su banda sonora temas de grupos de cierto renombre. Pero sin duda, la principal razón por la que se recuerda El Cuervo (1994) es por la muerte de su protagonista, Brandon Lee, a manos de uno de sus compañeros de reparto, en un desafortunado accidente relacionado con el bajo presupuesto de la película y la ausencia de personal cualificado que se ocupase de las armas de fuego utilizadas durante la filmación.

La película, que adapta con bastante fidelidad la historia y espíritu del cómic original, se desarrolla en el Detroit de los años 90, con escenarios lúgubres y grises, que muestran una ciudad en clara decadencia. La línea central del argumento, la muerte de Eric Draven y su vuelta de entre los muertos en pos de venganza, se topa con un acontecimiento real que sirve de trasfondo a la historia y de razón de ser de los villanos del film: la Devil’s Night o Noche del Diablo.

Desde principios de los años 70 hasta finales de los 90, durante la noche del 30 de octubre (previo a la noche de Halloween) la ciudad de Detroit se vio sumida en una oleada de vandalismo e incendios provocados, que afectaron a diferentes zonas de la urbe. Año tras año este “ritual” fue en aumento, sumiendo en el caos a la ciudadanía y a los servicios de emergencias, cuyos esfuerzos eran insuficientes para atender a todos los focos de fuego. En respuesta a esta oleada de destrucción, la policía de Detroit creó en 1995 la Angel’s Night, un grupo de respuesta formado por oficiales y civiles voluntarios, cuya misión radicaba en patrullar las calles durante la fatídica Noche del Diablo y extinguir los focos de fuego antes de su propagación.

Las consecuencias de esta noche, en la cual Eric Draven y su novia Shelly son asesinados, puede verse en el film en los primeros minutos de metraje; así como en las palabras de Top Dollar, el villano principal, que hacia el final de la cinta se lamenta de que su iniciativa, provocar incendios de forma aleatoria para generar el caos, haya ganado imitadores, restándole emoción y originalidad a su obra magna.

La película hace de esta forma un guiño a su propia época, reflejando un acontecimiento puntual de la historia reciente. Pero esta no es la única vez que la obra de O’Barr utiliza como fondo un momento o suceso histórico. El cuervo, mediador entre la vida y la muerte, resucitará a sus avatares, aquellos que buscan venganza, en las más variadas épocas y circunstancias, que abarcan desde la II Guerra Mundial hasta la América confederada.