Archivo de la categoría: Prehistoria

Hermano Lobo

Ficha técnica:

Título: Hermano Lobo – Crónicas de la Prehistoria

(Wolf Brother – Chronicles of Ancient Dakness)

Autora: Michelle Paver

País: Reino Unido

Edición Original: 2004, Orion

Edición en España: 2005, Salamandra

 

Hermano Lobo es la primera novela de la saga Crónicas de la Prehistoria, de la autora Michelle Paver. Se trata de una saga infantil-juvenil en la cual se nos narran diferentes aventuras en un contexto prehistórico, donde el mundo se encuentra repartido en diferentes clanes.  Concretamente nos cuenta la historia de Torak, un adolescente que vive con su padre en el bosque, hasta que un oso gigante lo ataca. Su padre, moribundo, le suplica que vaya a la Montaña del Espíritu del Mundo para poder salvar el bosque y los clanes de la destrucción del oso. Tras la muerte de su padre, Torak cumple con lo prometido y parte para cumplir su misión. En el camino se encuentra con un cachorro de lobo, que le acompaña y guía durante su largo y peligroso viaje.

A pesar de tener un toque fantástico, la autora presenta muchos aspectos de la vida prehistórica, concretamente del Mesolítico europeo o Epipaleolítico. Este periodo al que nos referimos transcurre a finales del último periodo glacial, justo antes del Neolítico, donde nos encontramos diferentes modos de vida, con grupos en los que predomina el nomadismo y otros en los que se muestran tendencias hacia la sedentarización.

Estos grupos utilizaban elementos de su entorno para crear herramientas, como huesos o piedras. En la novela nos describe en diferentes ocasiones cómo el protagonista debe sobrevivir a su aventura en el bosque y las montañas, cazando animales y aprovechando completamente sus huesos y tendones para crear herramientas, cuerdas e hilos para coser las pieles y abrigarse, o incluso reutilizar las pieles u otras partes del animal para hacer odres o similares. Se trata principalmente de grupos de cazadores recolectores, propios de esta época y del Paleolítico.

También nos explican qué tipos de armas utilizan, cómo viven en campamentos temporales (de invierno y de verano) algunos clanes, cómo cocinan o transforman los alimentos (secar el pescado o la carne), cómo visten o cómo adornan su cuerpo y su ropa (brazaletes, cuentas de collar, etc.). Algunos aspectos nos recuerdan quizás a épocas bastante posteriores, pero puede ser por falta de investigación histórica o por la necesidad de la novela.

En general se trata de un buen recurso para iniciar en la historia a los más jóvenes, pues, aunque no sea una crónica exacta de la prehistoria europea, es bastante acertada y detallada en algunos elementos. Además, hay que tener en cuenta que esta saga no nace desde un punto de vista estrictamente histórico o prehistórico, si no que se le da más peso a la antropología. Aun así, para su elaboración, la autora decidió documentarse antes de escribirla, realizando entre otro, viajes por el norte de Europa.


[Imagen de portada extraída de: This Wild Life]

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Son de Piedradura y la historia los recordará…

A principios de los 60 veía por primera vez la luz, de manos de William Hanna y Joseph Barbera, la serie de animación Los PicapiedraThe Flintstones en su versión original-. En ella se contaban las aventuras y desventuras de la familia Picapiedra, reflejo prehistórico de una familia media americana de finales de los años 50 e inicios de los 60, habitantes de Piedradura, una idílica ciudad de la Edad de Piedra localizada en el territorio de la actual Estados Unidos. La serie se mantuvo en antena hasta 1966, con varios reboots y continuaciones a lo largo de las décadas posteriores, así como dos películas de cine en imagen real.

La primera de ellas, Los Picapiedra, fue llevada a la gran pantalla en 1994, bajo la dirección de Brian Levant y la producción de Steven Spielberg y Bruce Cohen.  En ella se mantenía el espíritu original de la serie, la traslación de la sociedad de la época a un mundo de corte prehistórico, mediante la “petrificación” de los más variados inventos y avances tecnológicos. Además, el film incluía una serie de gags y detalles que, a pesar de no ser un reflejo real del momento histórico en el que se desarrolla la historia –la “Edad de Piedra”-, nos remitían a ese momento de mediados-finales del s. XX y a las necesidades y gustos de la sociedad americana del momento.

La película, a semejanza de la serie, nos muestra una prehistoria modernizada, en la que los personajes portan desde corbatas –cuyo modelo actual no llegaría hasta el s. XVII- a relojes de pulsera –inventados a inicios del s. XX-; fumaban tabaco y utilizaban mecheros pétreos tipo zippo –modelo inventado en 1932-; conducían por las trocopistas (versión arcaica de las autopistas) automóviles “autopropulsados” –creados a mediados del s. XVIII-; y consumían medios de masas, como la televisión (también llamada rocavisión), la radio, prensa escrita (o tallada en este caso) y cine –que no nacería hasta finales del s. XIX y principios del XX-. Además, utilizaban moneda reglada, que extraían de cajeros, mediante cuentas bancarias, pudiendo pagar incluso con tarjeta de crédito –que no se inventarían hasta principios del s. XX-.

Esta modernidad prehistórica se conjugaba perfectamente, siguiendo los preceptos de ciertas ramas del creacionismo –véase el Museo del Creacionismo de Kentucky-, con la existencia de dinosaurios y otro tipo de macro-fauna típica del Pleistoceno y Holoceno, como mamuts y dientes de sable. Así, un diplodocus cumplía funciones de grúa, mientras la gente surcaba los cielos a lomos de un pterodáctilo como si de un avión se tratase o un dientes de sable cumplía las funciones de gato doméstico.

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Pero si duda, lo más remarcable de la película es su humor, que consigue retrotraer expresiones modernas al pasado o sacar a relucir algunas de las teorías o tópicos más habituales sobre esta etapa de la historia. Así vemos como Pedro Picapiedra afirma con rotundidad la teoría de que la Tierra es plana, en un momento en que posiblemente no se tuviese siquiera un concepto de Tierra propiamente dicha; se alude a la esperanza de vida media de la población, afirmando que los 38 años eran una edad bastante avanzada para el momento; o se remarca la diferencia entre Homo Sapiens y Neandertales, reiterando el tópico de que estos últimos eran menos inteligentes y menos evolucionados, o incluso socialmente denostados, al considerarse Neandertal un insulto peyorativo. Cabe destacar además de forma literal dos comentarios de la película. La primera de ellas de boca del propio Pedro, en que pregunta cuando ve a su suegra “¿Qué hace este fósil aquí? ¿Acaso he vuelto al Pleistoceno?”, una clara alusión a la referencia que nosotros mismos hacemos del pasado como indicativo de algo trasnochado; y la magistral frase pronunciada por el Señor Rajuela (jefe de Pedro Picapieda) tras bautizar el cemento en honor a su hija Cementia, en el que afirma que “Gracias al cemento el hombre podrá moldear su destino. ¡La Edad de Piedra ha terminado!”, en clara alusión a la visión que se tiene de cómo unas épocas dejan paso a otras –de forma casi instantánea- en el devenir de la historia.

Finalmente, solo queda aludir a algunos guiños presentes en la película y que no dejan de ser reflejo de esa intencionalidad de “prehistorizar” de alguna manera el relato. Así, Steven Spielberg firma la producción como Steven Spielrock y se menciona en algún momento de la película a un famoso físico llamado Albert Rockstein (valga la redundancia del apellido, “Rocapiedra”, al traducirse “rock” del inglés como roca y “stein” del alemán como piedra); o la clara alusión a Star Wars en las últimas escenas de metraje, pudiendo leerse en la cartelera de cine “George Lucas Tar Wars” (Guerras de Alquitrán). Aunque sin duda, el guiño más destacado es el que cierra el film, donde las letras del final nos informan de que ningún dinosaurio ha resultado herido durante la grabación de la película.

No cabe duda de que Los Picapiedra marcaron una época con su forma de representar el pasado, aunque tampoco cabe duda de que su visión del mismo no es ni de lejos una representación fidedigna del periodo histórico que abarca desde el Paleolítico hasta el Neolítico. Se trata más bien de un reflejo de la sociedad del momento en el que se produce la película, una amable crítica a la misma y a sus defectos, trasladada a un pasado algo más arcaico, aunque igual de moderno y con los mismos deseos y necesidades. Quizás no pasen a la Historia por su fidelidad, como afirma la canción que finalizaba cada episodio, pero sin duda se les recordará por su particular forma de representar el mundo, así como de reproducir en piedra y renombrar los más variados avances tecnológicos, que con un poco de suerte han inspirado e inspirarán a algunas generaciones a conocer un poco más sobre este interesante periodo de nuestra Historia.


[Imagen de portada: Fotogramas.es

Imagen en texto: Hollywood.com]

Terrafirmacraft: La Prehistoria en voxels

Dentro de los videojuegos que más han influido en la industria en los últimos años, Minecraft tiene un lugar destacado por el fuerte impacto que ha causado. Se ha escrito mucho sobre su éxito, sus causas y consecuencias, pero nosotros, en esta ocasión al menos, no vamos a hablar de él, sino de uno de sus mods.

Se trata de terrafirmacraft, una modificación del juego creada por un grupo de  modders independientes. Este mod se centra en darle una jugabilidad más realista y elaborada al juego, añadiendo una serie de mecánicas que tienen su base en la historia, o más concretamente, en la Prehistoria.

Al igual que en cualquier partida de minecraft, comenzamos perdidos en mitad de la nada y al intentar talar un árbol con nuestras manos desnudas nos daremos cuenta de que ya no es posible, por el contrario el mod nos forzará a recoger ramas y piedras. Estas piedras deberemos tallarlas para fabricar herramientas con las que comenzaremos a movernos por el mundo. En un principio se nos fuerza al nomadismo para buscar materiales comida y, a medida que exploremos, iremos encontrando pequeños fragmentos metálicos que, con ayuda de crisoles de barro cocido nos permitirán empezar a producir algunas herramientas de metal.

De esta forma, podremos ir avanzando desde la Edad de piedra a la Edad del cobre, tras lo cual llegará un punto en que busquemos establecernos en un lugar fijo. Recogiendo semillas de plantas salvajes de múltiples especies podremos comenzar a plantar pequeños cultivos que, al ser estacionales y requerir unas condiciones diferentes, nos animarán a un juego seminómada cambiando entre bases por estaciones. En este punto entra en juego la domesticación de animales, que al contrario que en el juego sin modificar es un proceso muy largo y a través de varias generaciones de animales.

Avanzado el tiempo, llegaremos a cierto punto en que podremos establecernos de forma fija en un único sitio, una vez seamos capaces de mantenernos con una alimentación vegetal y animal. También en este punto podremos empezar a realizar excavaciones mayores para conseguir más cantidad de diferentes metales.

En definitiva, este mod nos permite revivir, de forma resumida y simplificada, la Prehistoria. Por supuesto no se trata de un simulador de este periodo y no busca el detalle extremo, pero tal vez sea la mayor aproximación que se ha hecho al tema en la industria de los videojuegos.

 


Enlaces de interés:

Wiki y descarga de Terrafirmacraft.

 


[Imagen de portada extraída de: minecraft.curseforge.com]

El niño mandaloriano

En el universo de Star Wars hay muchas razas y pueblos, como ya hemos visto en otras ocasiones, pero uno de los que mayor interés despiertan en los aficcionados es, sin duda, el mandaloriano. Este pueblo es originario del planeta Mandalore y posee una tradición guerrera muy profunda. Si bien en el momento del canon de Star Wars la mayoría de los habitantes de este sistema son humanos, esto no siempre fue así.

Los mandalorianos originales eran los Taung, provenientes de Coruscant. Mucho antes de que este planeta fuese el centro de la República, incluso antes de estar poblado por humanos, estas criaturas fueron guiadas por el líder Mandalore el Primero, el cual les llevó a conquistar el que pasaría a ser su nuevo hogar, y que daría lugar a un nuevo nombre para su pueblo. Si bien los Taung acabaron extinguiéndose, el legado mandaloriano perduró, debido a la aceptación e integración de otras razas que se trasladaron al nuevo planeta y comenzaron a formar parte de esta cultura guerrera.

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Fig. 1. Un miembro de la raza Taung comparado con el Niño de Taung. Fuentes: starwars.wikia.com y culturacolectiva.com

Lo llamativo de esta historia es que esta raza de antecesores del pueblo mandaloriano recibe el mismo nombre que el Niño de Taung, el fósil de un cráneo infantil de Australophitecus Africanus, hallado en la región homónima de Sudáfrica en el año 1924. Si bien no podemos afirmar rotundamente que haya una relación causal entre ambos nombres, ni encontramos un parecido físico entre ellos, no es descabellado pensar que la raza Taung se haya llamado así en honor a este fósil, y más si tenemos en cuenta que ambos son antepasados de sus respectivos pueblos.

 


[Imagen de portada extraida de: nerglow.com]

 

Las tres mellizas: Posible recurso didáctico

Ficha técnica

Título: Les tres bessones / Las tres mellizas
Año: 1995
Productores: Cromosoma y Televisió de Catalunya.
Director: Robert Balser, Baltasar Roca
Guionista: David Cirici, Quinn Donoghue, Piti Español, Dorothy Middleton, Francesc Orteu, Biel Perelló, Gabriel Salvadó, Joan Sol, Albert Vinyoli
Temporadas: 104 episodios de 25 min de duración (2 temporadas)
Distribuidor en España: RTVE (Clan, La 2)

 

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Las tres mellizas ante la casa Mila, obra de Gaudí.

Las tres mellizas es una serie de animación, creada por Roser Capdevila, que cuentan la historia de tres hermanas traviesas que son castigadas por la Bruja Aburrida. Esta bruja envía a las pequeñas a diversos cuentos o sucesos históricos, y ellas deben ayudar a los personajes si quieren volver. La serie tuvo tanto éxito que se tradujo en 35 idiomas.

Nos encontramos por lo tanto ante un interesante recurso didáctico para la educación primaria, pues esta serie está orientada a un público de entre cinco y diez años. Al tratarse de capítulos de 25 minutos de duración estos podrían utilizarse como apoyo a la hora de impartir una clase, donde contaríamos con capítulos que podrían ser de utilidad en temas de Historia del Arte (Vincent Van Gogh, Leonardo da Vinci, El taller de Gaudí, o Velázquez) o Historia, con capítulos como: Helena de Troya, Ulises, Cleopatra, Cristobal Colón, El hombre de Cromagnon, o  Tutankhamon.

Evidentemente, al tratarse de dibujos infantiles, no son del todo fieles, pero como un primer acercamiento a la Historia o el Arte, son idóneos. Como propone Alonso Sanz (2011), la Cultura Audiovisual, como series infantiles televisivas, ayudan en la creación de actividades que favorecen el aprendizaje. Este tipo de actividades estarían diseñadas de forma que tras la visualización del episodio correspondiente, los alumnos pudiesen sacar sus propias conclusiones, preguntar dudas, etc. Dependiendo de la edad podrían realizar actividades más complicadas analizando aspectos históricos como la decoración o el vestuario, los hechos, etc.

Debe quedar claro que este tipo de recursos son un complemento para la clase y las actividades, y nunca debe ser la base. Utilizado con moderación y añadiendo otro tipo de recursos en el aula, puede resultar dinámico, ampliando o manteniendo el interés de los alumnos por materias que en ocasiones les pueden parecer algo más arduas o complejas.


Referencias y enlaces de interés:

Alonso Sanz, A., (2011): Propuesta a estudiantes de Magisterio. Estrategias de diseño de entornos colaborativos desde la Cultura Visual infantil. Publicado en   Arte, Individuo y Sociedad (UCM); Volumen 23, número 2.

Las tres mellizas, FilmAffinity


[ Imágenes extraídas de Ecoteuve.es y Youtube: Les tres bessones i Gaudi]

El rey Arturo a través de la música

La primera imagen que le viene a la mente a la gente al pensar en el rey Arturo, es el momento en que extrae la espada Excalibur de una roca. Pero y ¿que ocurre cuando a un momento así le añades letra y música?. De esto os hablaremos hoy en el Octavo Historiador, de como aparece representada la leyenda artúrica y la mitología celta, a través de la trilogía Excalibur del compositor Alan Simon.

El rey Arturo a través de la música


[Imagen extraída de: https://i.ytimg.com/vi/TLGth1Q6rb0/maxresdefault.jpg]

Os Barbanzóns

Os Barbanzóns es una serie de cómics creados por el dibujante y guionista Pepe Carreiro, también conocido por sus viñetas humorísticas de prensa o, más recientemente, por la serie de libros infantiles “Os Bolechas”, los cuales tienen diferentes shows en vivo y televisión en CRTVG (Canal de Radio y Televisión de Galicia).

Esta serie de cuatro álbumes, publicados por la Editorial Toxo Soutos, relata las divertidas e “históricas” aventuras de un grupo de castreños, os Barbanzóns, que viven en el pequeño castro costero de Baroña (A Coruña, Galicia) durante la Edad del Hierro, acosados por el inminente final de la prehistoria (cómic “En el ocaso de la Prehistoria”) y la llegada de los romanos.

Los personajes son <<cómicos, sarcásticos y paródicos>>, tal y como afirma el autor, acercando la historia de Galicia a los más pequeños (y no tan pequeños). Los protagonistas reciben quizás este nombre por la cercanía de O Barbanza, una comarca donde se desarrollan diversos estudios arqueológicos sobre la prehistoria y protohistoria, y donde se encuentra el castro de O Neixón, también mencionado en estas historietas.

Tanto las historias como los personajes tienen tintes de actualidad, que podemos ver en pequeños detalles como pósters y mapas colgados en las paredes, la presencia de vestimentas actuales o estampadas, peinados de cresta, etc. Sin embargo, representan iconográficamente de forma correcta algunos aspectos de la vida en los castros de la Edad del Hierro, como armas (puñales de antenas),  elementos arquitectónicos o constructivos, elementos estatuarios o artísticos; u otros aspectos de esta etapa como el comercio y la importancia del estaño, intercambios culturales, sociales y económicos con otros pueblos y lugares, como los fenicios, las islas británicas, otros castros como el Fazouro u O Neixón, etc. Por ejemplo, en el volumen “En el ocaso de la prehistoria” viajan en un crucero a Irlanda, lugar de nacimiento de una de las vecinas del castro, la cual fue raptada años atrás en una incursión o saqueo, y que es ahora la mujer del jefe de la aldea.

La representación del poblado es típica y simple, pues casi todas las casas son de planta redonda sencilla, con una pequeña puerta de entrada en los muros de piedra, y una cubierta de madera y paja. Este tipo de representación es la más conocida tras las diversas recreaciones realizadas por todo el noroeste de la península, así como por los múltiples dibujos y recreaciones virtuales, utilizados, sobretodo como recurso educativo. De todos modos, este tipo de viviendas no eran las únicas, ya que existen diferentes tipos de plantas y cubiertas, y otros modelos constructivos en todo el norte peninsular.

El poblado también muestra elementos que podemos observar en muchos de los castros de la península. Se puede apreciar cómo aprovechan el terreno para la construcción del poblado, dotándolo sólo de defensas (murallas pétreas) en la zona donde el terreno no ofrece defensas naturales, como pueden ser en este caso los acantilados o fuertes pendientes. Muchos castros se dividían en varias terrazas, y así lo hacen ver en este, que a mayores las divide con otra muralla interior.

En general el poblado se encuentra muy bien representado, pues es casi un calco de la maqueta que podemos encontrar en el Centro de Interpretación del Castro de Baroña.

Otros elementos que merecen nuestra atención son los petroglifos (grabados en piedra), pues este tipo de arte se encuentra presente en todo el mundo, con muy diversas interpretaciones, pues podrían ser delimitadores o marcadores del paisaje y del territorio, o simples representaciones de animales y objetos, etc. A pesar de que los petroglifos del noroeste penínsular son de la Edad del Bronce (en su mayoría), siguieron presentes en el paisaje por lo que en épocas posteriores fueron y son reconocidos por los pueblos cercanos, como es el caso de Os Barbanzóns, que reconocen el petroglifo de Riveira, una gran piedra ovalada que muestra la representación de dos ciervos de seis patas. Pero no son los petroglifos el único elemento que se puede observar en estos cómics, pues podemos ver dos estatuas de guerrero protegiendo la entrada del poblado. Este tipo de tallas son muy habituales en todo el noroeste durante esta época, en zonas más al sur del interior gallego. Algunos historiadores creen que su función sería la de vigilar y/o proteger los poblados y/o sus territorios.  Otro elemento protector que encontramos son las cabezas colocadas en los muros de las casas a ambos lados de las puertas, también encontradas en muchos yacimientos de esta cronología, pudiendo ser esa su función. También podrían colocar otros elementos como rosetas, trisqueles, tetrasqueles, etc, en los marcos superiores de las puertas, pero en el caso de estos cómics, sólo aparecen en la casa del jefe, colocado en el tejado de paja. Esta casa puede reconocerse además por el color rojo de sus paredes. Esta coloración no sería algo extraño en muros de adobe, aunque en este caso se represente, no muy acertadamente, sobre un muro de piedra.

Los elementos metálicos tienen una gran importancia en esta época, y aparecen representados aquí mediante las joyas y armas que portan los personajes. El personaje de Bar, por ejemplo, lleva en su cuello un torque, un collar abierto muy común de esta cultura. Pero no es el único que lleva las joyas típicas, pues casi todas las mujeres, a excepción de Guinness (la mujer irlandesa), llevan los pendientes de arracadas, o incluso collares y brazaletes.

En definitiva y tal y como se ha mencionado antes, esta colección utiliza elementos históricos, en este caso de la Edad del Hierro del noroeste peninsular, para narrar las aventuras de este grupo. Es una obra recomendable para casi cualquier edad, pudiendo utilizarse en el ámbito escolar como un primer acercamiento para niños de primaria o de la ESO, aunque tampoco debe descartarse su uso como material didáctico en educación superior. No obstante, debe quedar claro que a pesar de estar ambientada en un poblado de la Edad del Hierro, los hechos que ocurren a lo largo de esta serie no están basados en hechos reales, y no son por lo tanto históricos. El autor simplemente decidió utilizar este contexto para ambientar su obra.



Imágenes extraídas de www.turismo.gal