Archivo de la categoría: Cine

Los caballeros de la mesa cuadrada: la cosa va de castillos

Todos tenemos en nuestra mente grandes momentos de Los caballeros de la mesa cuadrada, como las golondrinas y el transporte de cocos, los caballeros que dicen NI, el conejo blanco asesino, etc. Pero ¿y que hay de los lugares donde se encuentran los personajes? Esas murallas donde discuten y se lanzan animales, son reales y existen, y eso es lo que os traemos en esta nueva entrada, los lugares que fueron parte de la película y que tienen toda una historia detrás que nos habla del tiempo, y de lo que han contemplado sus muros a través de los años.

Los Caballeros de la mesa cuadrada: la cosa va de castillos


[Imagen extraída de: www.elfinalde.com

Pocahontas: la historia detrás de la ficción

Abril es un mes bastante prolífico en cuanto a eventos históricos, y en El Octavo Historiador, nos queríamos fijar en uno en concreto que quizá muchos no sepan que está basado en hechos reales.

Se trata de la llegada de los colonos británicos a Virginia en 1607, y cómo nació la leyenda de Pocahontas, llevada al estrellato por la firma Disney en 1995. Pero, ¿qué tendrá de real la historia que nos contaron a todos de niños?

Podrás descubrirlo en el siguiente enlace:

Pocahontas: ¿Ficción o realidad?

 


[Imagen extraída de http://www.ecartelera.com]

¿Sabías que? (XVII) Vaiana de Motu Nui y la representación de los pueblos de la Polinesia

Vaiana es el título una de las últimas películas de animación de Disney. La protagonista (Vaiana en la versión europea y Moana en la versión original), hija del jefe de Motu Nui, el mayor de los tres islotes al suroeste de la Isla de Pascua (Chile), deberá embarcarse en una peligrosa aventura para recuperar el corazón de Te Fiti, personificación de la vida y la naturaleza, con la ayuda del semidios Maui.
A lo largo del film nos narran la historia del pueblo de Vaiana, el cual vino desde el otro lado del océano para colonizar las islas, utilizando embarcaciones de diferentes tamaños, con velas y timones. En realidad estos pobladores llegaron a la islas Polinesias desde Sudamérica, con unas primitivas balsas, durante la época precolombina (hacia el año 1100). Estos primeros colonizadores provenían del grupo mapuche, hecho constatado principalmente debido al parentesco genético y a aspectos como las similitudes lingüísticas y hallazgos materiales.
Los habitantes de las islas creían que aquellos primeros navegantes estaban dirigidos por Tiki, al que le dedicaban estatuas en sus islas. Durante la película aparecen unos flash-back en los que Vaiana conoce a sus antepasados, entre ellos Tiki, representado como un jefe o comandante, destacando su figura del resto, y caracterizado con un tocado de plumas rojas (similar al que lleva la protagonista en ciertas situaciones como hija del jefe), y una falda y tobilleras similares.

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Tiki navegando a las islas

Las embarcaciones que vemos durante la película son muy variadas. En un primer momento, Vaiana y su pueblo, utilizan canoas (como podrían ser las wakas o te puke) que les permiten navegar cerca de la costa y sin sobrepasar el arrecife, con las cuales pueden pescar. Sin embargo, más adelante la protagonista descubre las embarcaciones de sus antepasados, que son de mayor tamaño y constan de velas y timón. Algunas de estas embarcaciones pueden ser las conocidas como Hokule´a o canoas de doble casco, mientras que otras , que se asemejan en cierta medida a un catamarán (de cubierta plana y un habitáculo sobre la misma), son similares a la Kon – Tiki, fabricada por Thor Heyerdahl. En la serie documental The Starchasers (otoño 2017), donde nos narran la historia de estos primeros navegantes de la Polinesia, podremos ver varios ejemplos de estas embarcaciones.

 

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Arriba, diferentes embarcaciones de la Polinesia ( De derecha a izquierda: Te Puke, doble canoa y Hokule´a. Abajo, embarcaciones de la película Vaiana.

Durante el film, también podemos observar como Vaiana aprende a navegar utilizando las técnicas de sus antepasados (que le enseña el semidios Maui), los cuales conocían la posición de las estrellas y se guiaban por ellas y las corrientes marinas. En cuanto a esto hay diversas teorías, pues muchos investigadores y antropólogos aún no están de acuerdo en el método que utilizaban estos pueblos para navegar, considerando algunos autores que sí conocían la navegación estelar, mientras que otros afirman todo lo contrario.
En general la película recoge todo este tipo de aspectos históricos y etnográficos de forma muy superficial, pero aún así se demuestra la labor previa de documentación acerca de los pueblos del Pacífico, como se puede ver no sólo en lo antes comentado, sino también en el vestuario, los bailes, etc; aunque de una manera general, y sin centrarse en un sólo pueblo, por lo que muchos podrían considerar que no hace justicia a estas culturas. En una entrevista de RTVE a los directores del film, vemos como dedicaron cinco años para conocer las diferentes tribus Polinesias y sus costumbres, apoyados incluso por un equipo de antropólogos, lingüistas y navegantes, entre otros.

 


Enlaces de interés:

Disney. Vaiana.

El Hombre y el Mar en el Mundo Antiguo. Garcia Garcia, L. (26/02/2014): La aplicación de la etnografía en arqueología marítima: caso de Taumako (Polinesia).

Náutica y Yates Magazine: The Starchaser, los héroes del Pacífico (26/20/2016)

Sensacine. Berenguer, L. (24/11/2016): Vaiana. ¿Dónde se encuentra exactamente Motu Nui, la isla en la que vive la protagonista?

Wikipedia. Navegación Polinesia.

¿Sabías que? (XVI) Bella y la invención de la lavadora

Recientemente ha llegado a nuestros cines la adaptación en live-action de la película La Bella y la Bestia, la cual vuelve a recrear la primera adaptación de Disney de este cuento (1991), esta vez en conjunto con partes del musical homónimo, como algunas canciones.  Esta vez hay pequeños cambios, como por ejemplo que Bella es una joven inventora, incluso podemos ver como crea un mecanismo para poder hacer la colada más rápido y así tener más tiempo libre para leer.

En la escena vemos como, tras hacer los planos y los cálculos, Bella crea un sistema de colada, en el cual se introduce la ropa y el jabón en un tonel de madera. Posteriormente, con un sistema de arrastre animal el tonel gira sobre sí mismo, y recorre la pila del lavadero del pueblo, que  es de forma circular. De esta manera, el agua entra en el tonel, lavando la ropa y ahorrando mucho tiempo a la protagonista.

Al principio este invento puede parecer algo descabellado, pero la realidad es que a partir del siglo XVIII aparecen las primeras lavadoras manuales. En estas primitivas lavadoras se metía la ropa en un cubo (o similar) de madera y, con una palanca, este se movía favoreciendo el lavado de las prendas (Somoza Sampayo, 2013: 2). En sus inicios, este invento sólo se encontraba entre las clases más pudientes, pero puede que se inspirase en inventos anteriores que facilitaban el trabajo de lavado a mano, el cual era muy tedioso. Algunos de estos ingenios serían por ejemplo los batidores de madera (ya existentes en el Antiguo Egipto), las tablas de lavar, o los conocidos como “washing dolly”, una pieza de madera con mango largo que el extremo inferior contaba con “dientes” de madera que se introducían en la ropa y, girándolo repetidamente, ayudaba en el proceso de lavado (El Tamiz, 2010).

Sin embargo, las primeras lavadoras a las que nos referimos, son algo diferentes a la creada por Bella. En las patentes y diseños del siglo XVIII, estas lavadoras eran básicamente una cuba de madera con patas y una tapa, la cual se accionaba con un mecanismo de manivela o palanca, que hacía girar unas paletas de forma similar a los batidores primitivos (El Tamiz, 2010).

Es posible que la lavadora de Bella esté inspirada en la creada por el inglés Henry Sidgier que, en 1782, creó una lavadora en la cual se introducía la ropa en un cubo que giraba sobre sí mismo, sin las paletas de las lavadoras antes mencionadas. Este sistema además, era menos dañino para la ropa que los anteriores (El Tamiz, 2010).

Lavadora de Henry Sidgier
Diseño de la lavadora de Henry Sidgier (1782)

Enlaces de interés

El Tamiz: Inventos ingeniosos, la lavadora.

Somoza Sampayo, I.: El oficio de “lavandeiras” un oficio desaparecido. TOG (A Coruña). 2013, 10(18).

Lobezno, un paseo a través de la inmortalidad

La inmortalidad es un tema recurrente en la ciencia ficción. Deseada y codiciada por muchos, se convierte a menudo en un relato involuntario de nuestra propia historia, testigo del paso del tiempo y argumento de fondo para mostrar la evolución de uno u otro personaje. Obras como Drácula, con su sempiterno vampiro, o Los Inmortales – The Highlander en versión original – son muestra de esta circunstancia, permitiéndonos, normalmente a través de flashbacks, “revivir” diferentes momentos históricos en los que el protagonista ha tenido la suerte o la desgracia de vivir.

Lobezno –Wolverine en la versión americana – es otro de estos eternos que se pasea a través de la historia, permitiéndonos vivir, a través de sus vivencias, algunos de los momentos más importantes de la humanidad. En el presente artículo nos centraremos únicamente en el análisis de las dos primeras películas en solitario de este personaje, X-Men orígenes: Lobezno y Lobezno Inmortal, vagamente basadas en los cómics y enormemente vapuleadas por la crítica. Por el contario, omitiremos la más reciente de sus apariciones cinematográficas, Logan, debido a la ausencia en la cinta de datos de carácter histórico, al desarrollarse en un futuro distópico. Así mismo, no se tendrán en cuenta el resto de films de la franquicia X-Men, que en algunos casos – véase Primera Generación, Días del futuro pasado y Apocalipsis – permitirían un análisis sobre los años 60 y 70 de siglo pasado o incluso de los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Lobezno, un paseo a través de la inmortalidad

Después de los charlies, un gran simio: King Kong tras Vietnam

Ficha técnica:
Título: Kong: La Isla Calavera
País: EE.UU.
Año: 2017
Director: Jordan Vogt-Roberts
Reparto: Tom Hiddelston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, Toby Kebbell, John Goodman, etc.

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Si pensamos en qué tipo de película no nos encontraríamos nada referente a la Historia, sin duda encajaría una cuya trama gire en torno a un simio gigante enfrentado a militares y criaturas extrañas. Pero no. Es el caso de la recientemente estrenada Kong: La Isla Calavera, un reboot de la historia de King Kong, el simio más famoso del cine. Aunque buena parte del argumento no tiene nada que ver con la Historia, sí hay varios aspectos de la ambientación que hacen referencia a sucesos bastante relevantes en el devenir del siglo XX.

La trama se desarrolla en los instantes finales de la Guerra de Vietnam, uno de los conflictos más destacados de los años de la Guerra Fría. La importancia de ese contexto se evidencia en que si autorizan la expedición a una isla desconocida hasta ese momento, es por miedo a que sean los soviéticos los primeros en descubrir qué se halla en ella -por aquel entonces estaban desarrollando ambas superpotencias nuevas tecnologías, entre ellas satélites que permitían un mayor conocimiento de la superficie de la Tierra-, muestra evidente del clima de profunda rivalidad y tensión existente. El momento en el que se inicia la expedición coincide con el anuncio, por parte de Richard Nixon, de la retirada de las tropas estadounidenses del territorio vietnamita tras los Acuerdos de París de enero de 1973 -de hecho, en una televisión aparece un breve fragmento del discurso del Presidente-. Aunque este hecho fue recibido con júbilo por el movimiento pacifista y por buena parte de los soldados movilizados, como se refleja en Kong: La Isla Calavera, la reacción no fue unánime, ya que podía ser interpretada como un síntoma de debilidad de los EE.UU. Oficialmente se defendía que la guerra no la habían perdido -pese a que los comunistas norvietnamitas se encontraban en mejor situación-, sino que se había abandonado (así lo señala en el film el teniente coronel Preston Packard). Y todo ello, mostrado al mundo en buena medida gracias a un fenómeno cada vez más importante, como es el fotoperiodismo, que ayudó a que la guerra y sus consecuencias llegaran a un público mucho mayor, gracias a la labor de fotógrafos como una de las protagonistas de la película, Mason Weaver.

Por tanto, si bien es evidente que bajo ningún concepto se podría considerar Kong: La Isla Calavera como un largometraje de tipo histórico, la decisiva importancia de hechos destacados del pasado como desencadenante de la trama -y la habituales referencias a sucesos y procesos de la época- señala que podemos encontrar Historia hasta en los más insospechados rincones del audiovisual y la cultura popular.

Efeméride del mes: la Guerra de Irak

Muchísimos hechos históricos de gran calado tuvieron lugar en marzo, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en uno bastante reciente, que ha sido tomado como excusa para la realización de numerosas producciones audiovisuales: la Guerra de Irak.

Tras la acusación (que posteriormente se demostró falsa) hecha por los servicios de inteligencia de los EE.UU. de que el gobierno de Saddam Hussein estaba fabricando armas de destrucción masiva y colaborando con grupos terroristas, una coalición internacional liderada por los propios estadounidenses inició, en marzo de 2003, los bombardeos sobre el territorio iraquí. En menos de un mes, buena parte del país estaba ocupado. Sin embargo, pese a la rápida vitoria militar de las fuerzas de ocupación, la posguerra resultó muy conflictiva, y desde el derrocamiento de Saddam Hussein –que fue ejecutado- ninguno de los gobiernos establecidos ha llegado a dominar la situación. Los conflictos políticos y étnicos han sido una constante, y el inestable contexto internacional facilitó el surgimiento del Estado Islámico y su control de parte de Irak.

La gran resonancia que tuvo la Guerra de Irak entre la opinión pública internacional tiene su reflejo en la enorme cantidad de material que generó en el mundo audiovisual. Ya simultáneamente al conflicto comenzaron a producirse largometrajes y series televisivas cuyas tramas se situaban en él, en ocasiones con el objetivo de narrar una historia, pero habitualmente desde una óptica muy crítica con esa guerra (esta visión es más acusada si cabe en el mundo de la música, donde la censura de la política exterior estadounidense ha sido una constante desde esos años). Ejemplos de series ambientadas en la Guerra de Irak serían Generation Kill o Over There, mientras que películas nos encontramos con un buen número, muchas de ellas con gran éxito de crítica y público: En el valle de Elah, En tierra hostil (ganadora del Oscar a la mejor película), Redacted, La batalla de Hadiza, American Soldiers: un día en Irak (de las menos críticas con la invasión), El Francotirador (dirigida por Clint Eastwood, y centrada en la figura de Chris Kyle), etc. A través de ellas podemos acercarnos no solo a los aspectos puramente militares, sino también a vivencias personales de los protagonistas, las consecuencias de la guerra –la destrucción del país, los problemas sociales y económicos que implicaron para la población local, el síndrome de estrés postraumático de los soldados…-, la conflictividad política, etc.

Así, vemos que la Guerra de Irak es de esos acontecimientos cuya importancia en la Historia se intuye desde su inicio, y la cultura audiovisual nos permite adentrarnos en su explicación y posibles consecuencias desde el primer momento.