Efeméride del mes: la Guerra de Irak

Muchísimos hechos históricos de gran calado tuvieron lugar en marzo, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en uno bastante reciente, que ha sido tomado como excusa para la realización de numerosas producciones audiovisuales: la Guerra de Irak.

Tras la acusación (que posteriormente se demostró falsa) hecha por los servicios de inteligencia de los EE.UU. de que el gobierno de Saddam Hussein estaba fabricando armas de destrucción masiva y colaborando con grupos terroristas, una coalición internacional liderada por los propios estadounidenses inició, en marzo de 2003, los bombardeos sobre el territorio iraquí. En menos de un mes, buena parte del país estaba ocupado. Sin embargo, pese a la rápida vitoria militar de las fuerzas de ocupación, la posguerra resultó muy conflictiva, y desde el derrocamiento de Saddam Hussein –que fue ejecutado- ninguno de los gobiernos establecidos ha llegado a dominar la situación. Los conflictos políticos y étnicos han sido una constante, y el inestable contexto internacional facilitó el surgimiento del Estado Islámico y su control de parte de Irak.

La gran resonancia que tuvo la Guerra de Irak entre la opinión pública internacional tiene su reflejo en la enorme cantidad de material que generó en el mundo audiovisual. Ya simultáneamente al conflicto comenzaron a producirse largometrajes y series televisivas cuyas tramas se situaban en él, en ocasiones con el objetivo de narrar una historia, pero habitualmente desde una óptica muy crítica con esa guerra (esta visión es más acusada si cabe en el mundo de la música, donde la censura de la política exterior estadounidense ha sido una constante desde esos años). Ejemplos de series ambientadas en la Guerra de Irak serían Generation Kill o Over There, mientras que películas nos encontramos con un buen número, muchas de ellas con gran éxito de crítica y público: En el valle de Elah, En tierra hostil (ganadora del Oscar a la mejor película), Redacted, La batalla de Hadiza, American Soldiers: un día en Irak (de las menos críticas con la invasión), El Francotirador (dirigida por Clint Eastwood, y centrada en la figura de Chris Kyle), etc. A través de ellas podemos acercarnos no solo a los aspectos puramente militares, sino también a vivencias personales de los protagonistas, las consecuencias de la guerra –la destrucción del país, los problemas sociales y económicos que implicaron para la población local, el síndrome de estrés postraumático de los soldados…-, la conflictividad política, etc.

Así, vemos que la Guerra de Irak es de esos acontecimientos cuya importancia en la Historia se intuye desde su inicio, y la cultura audiovisual nos permite adentrarnos en su explicación y posibles consecuencias desde el primer momento.

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