¿Sabías que…? (XII) El droide Hailfire y el tanque del Zar

La primera batalla de Geonosis fue una contienda que tuvo lugar en este planeta desértico homónimo, durante Star Wars II: El ataque de los clones, y que supuso el comienzo del conflicto que recibiría el nombre de las Guerras Clon. En ella se enfrentaron la Orden Jedi, junto con el recién incorporado ejército clon de la República, contra las tropas de geonosianas y droides de la Confederación de Sistemas Independientes.

Entre el variado armamento que se nos presenta en esta batalla, podemos destacar el Tanque droide IG-227 clase Hailfire. Este vehículo autónomo del ejército de la Confederación es fácilmente reconocible por estar compuesto por dos enormes ruedas paralelas unidas a un pequeño cuerpo central, que porta 30 misiles que demostraron ser de gran eficacia contra los AT-TE del ejército clon.

A pesar de que esta máquina, al igual que todas las armas de esta afamada saga, pertenece a la ciencia ficción, su forma no deja de recordarnos a un objeto histórico no muy conocido. Hablamos del Netopyr (Нетопырь, murciélago en ruso) o tanque Lebedenko, llamado comúnmente Tanque del Zar, un prototipo de vehículo blindado desarrollado en Rusia entre 1914 y 1915.

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A diferencia de los vehículos blindados que en el aquel momento estaban siendo desarrollados por el resto de países, los cuales empleaban el sistema de orugas, el Netopyr se basaba en dos enormes ruedas de nueve metros de diámetro para avanzar por terrenos complicados. Entre ambas ruedas se encontraba la cabina, que contaba con una torreta principal y dos cañones laterales. Además contaba con una “cola”, que apoyaba una tercera rueda de metro y medio de diámetro, para otorgarle la estabilidad necesaria.

Se llegó a construir un prototipo del mismo, pero debido a su alto coste, a los malos resultados en las primeras pruebas y la vulnerabilidad de sus ruedas contra la artillería, el proyecto fue cancelado.

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Otra semejanza que no deja de ser llamativa es que, mientras que las ruedas del Netopyr cuentan con 9 metros de diámetro, las del Hailfire son de 8’5 metros, siendo ambas máquinas de tamaños muy semejantes.

Una vez más nos encontramos con un ejemplo, casual o intencionado, de cómo en ciertas ocasiones los elementos de la ciencia ficción se asemejan a tecnologías innovadoras de cualquier período histórico, hubiesen salido adelante o no.

 


[Imágenes extraídas de StarWars.com y Tecntonicablog.com]

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