Os Barbanzóns

Os Barbanzóns es una serie de cómics creados por el dibujante y guionista Pepe Carreiro, también conocido por sus viñetas humorísticas de prensa o, más recientemente, por la serie de libros infantiles “Os Bolechas”, los cuales tienen diferentes shows en vivo y televisión en CRTVG (Canal de Radio y Televisión de Galicia).

Esta serie de cuatro álbumes, publicados por la Editorial Toxo Soutos, relata las divertidas e “históricas” aventuras de un grupo de castreños, os Barbanzóns, que viven en el pequeño castro costero de Baroña (A Coruña, Galicia) durante la Edad del Hierro, acosados por el inminente final de la prehistoria (cómic “En el ocaso de la Prehistoria”) y la llegada de los romanos.

Los personajes son <<cómicos, sarcásticos y paródicos>>, tal y como afirma el autor, acercando la historia de Galicia a los más pequeños (y no tan pequeños). Los protagonistas reciben quizás este nombre por la cercanía de O Barbanza, una comarca donde se desarrollan diversos estudios arqueológicos sobre la prehistoria y protohistoria, y donde se encuentra el castro de O Neixón, también mencionado en estas historietas.

Tanto las historias como los personajes tienen tintes de actualidad, que podemos ver en pequeños detalles como pósters y mapas colgados en las paredes, la presencia de vestimentas actuales o estampadas, peinados de cresta, etc. Sin embargo, representan iconográficamente de forma correcta algunos aspectos de la vida en los castros de la Edad del Hierro, como armas (puñales de antenas),  elementos arquitectónicos o constructivos, elementos estatuarios o artísticos; u otros aspectos de esta etapa como el comercio y la importancia del estaño, intercambios culturales, sociales y económicos con otros pueblos y lugares, como los fenicios, las islas británicas, otros castros como el Fazouro u O Neixón, etc. Por ejemplo, en el volumen “En el ocaso de la prehistoria” viajan en un crucero a Irlanda, lugar de nacimiento de una de las vecinas del castro, la cual fue raptada años atrás en una incursión o saqueo, y que es ahora la mujer del jefe de la aldea.

La representación del poblado es típica y simple, pues casi todas las casas son de planta redonda sencilla, con una pequeña puerta de entrada en los muros de piedra, y una cubierta de madera y paja. Este tipo de representación es la más conocida tras las diversas recreaciones realizadas por todo el noroeste de la península, así como por los múltiples dibujos y recreaciones virtuales, utilizados, sobretodo como recurso educativo. De todos modos, este tipo de viviendas no eran las únicas, ya que existen diferentes tipos de plantas y cubiertas, y otros modelos constructivos en todo el norte peninsular.

El poblado también muestra elementos que podemos observar en muchos de los castros de la península. Se puede apreciar cómo aprovechan el terreno para la construcción del poblado, dotándolo sólo de defensas (murallas pétreas) en la zona donde el terreno no ofrece defensas naturales, como pueden ser en este caso los acantilados o fuertes pendientes. Muchos castros se dividían en varias terrazas, y así lo hacen ver en este, que a mayores las divide con otra muralla interior.

En general el poblado se encuentra muy bien representado, pues es casi un calco de la maqueta que podemos encontrar en el Centro de Interpretación del Castro de Baroña.

Otros elementos que merecen nuestra atención son los petroglifos (grabados en piedra), pues este tipo de arte se encuentra presente en todo el mundo, con muy diversas interpretaciones, pues podrían ser delimitadores o marcadores del paisaje y del territorio, o simples representaciones de animales y objetos, etc. A pesar de que los petroglifos del noroeste penínsular son de la Edad del Bronce (en su mayoría), siguieron presentes en el paisaje por lo que en épocas posteriores fueron y son reconocidos por los pueblos cercanos, como es el caso de Os Barbanzóns, que reconocen el petroglifo de Riveira, una gran piedra ovalada que muestra la representación de dos ciervos de seis patas. Pero no son los petroglifos el único elemento que se puede observar en estos cómics, pues podemos ver dos estatuas de guerrero protegiendo la entrada del poblado. Este tipo de tallas son muy habituales en todo el noroeste durante esta época, en zonas más al sur del interior gallego. Algunos historiadores creen que su función sería la de vigilar y/o proteger los poblados y/o sus territorios.  Otro elemento protector que encontramos son las cabezas colocadas en los muros de las casas a ambos lados de las puertas, también encontradas en muchos yacimientos de esta cronología, pudiendo ser esa su función. También podrían colocar otros elementos como rosetas, trisqueles, tetrasqueles, etc, en los marcos superiores de las puertas, pero en el caso de estos cómics, sólo aparecen en la casa del jefe, colocado en el tejado de paja. Esta casa puede reconocerse además por el color rojo de sus paredes. Esta coloración no sería algo extraño en muros de adobe, aunque en este caso se represente, no muy acertadamente, sobre un muro de piedra.

Los elementos metálicos tienen una gran importancia en esta época, y aparecen representados aquí mediante las joyas y armas que portan los personajes. El personaje de Bar, por ejemplo, lleva en su cuello un torque, un collar abierto muy común de esta cultura. Pero no es el único que lleva las joyas típicas, pues casi todas las mujeres, a excepción de Guinness (la mujer irlandesa), llevan los pendientes de arracadas, o incluso collares y brazaletes.

En definitiva y tal y como se ha mencionado antes, esta colección utiliza elementos históricos, en este caso de la Edad del Hierro del noroeste peninsular, para narrar las aventuras de este grupo. Es una obra recomendable para casi cualquier edad, pudiendo utilizarse en el ámbito escolar como un primer acercamiento para niños de primaria o de la ESO, aunque tampoco debe descartarse su uso como material didáctico en educación superior. No obstante, debe quedar claro que a pesar de estar ambientada en un poblado de la Edad del Hierro, los hechos que ocurren a lo largo de esta serie no están basados en hechos reales, y no son por lo tanto históricos. El autor simplemente decidió utilizar este contexto para ambientar su obra.



Imágenes extraídas de www.turismo.gal 

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