1468. A Revolta Irmandiña en Terra de Soneira

Ficha técnica:
Título: 1468
Autor: Rubén Rial
Edita: A. C. Cherinkas
Ano: 2015
Idioma: Galego

Entre 1467 e 1469 tivo lugar en Galicia a chamada Revolta Irmandiña. Este conflito foi principalmente consecuencia dos crecentes abusos de poder que as grandes casas nobiliarias galegas realizaban cara as clases populares. Esta circunstancia, xurdida da inestabilidade política que se vivía en Castela, deu na creación da Santa Irmandade, un órgano autorizado por Henrique IV, na cal se organizaron unha mestura de labregos, comerciantes, artesáns, relixiosos e incluso fidalgos e pequenos señores feudais para facer fronte aos constantes agravios da clase nobre.

1468. A Revolta Irmandiña en Terra de Soneira – Galego

1468. La Revuelta Irmandiña en Tierra de Soneira – Castellano


 

Ligazóns de interese:

 


[Imaxes extraídas de 1468 de Rubén Rial]

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¿SABÍAS QUE…? (XXVII): Dinamarca en Eurovisión 2018

El pasado sábado se celebró en Lisboa la 63º edición del Festival de la Canción de Eurovisión, que culminó con la victoria de la israelí Netta Barzilai, otorgándole a este país la tercera victoria en su historia. Sin embargo, no es de Israel de quien os queremos hablar hoy, sino de Dinamarca.

La delegación danesa decidió apostar este año por el cantante Rasmussen, con la canción “Higher Ground”, con la que no sólo consiguió pasar a la final, sino que además llegó a colocarse en la novena posición de la tabla clasificatoria. Lo interesante, en este caso, es el tema que trata dicha canción, que hurga en la Historia para traernos un mensaje pacifista.

De este modo, nos acercan la historia de Magnus Erlendsson, jarl de Orkney (Norte de Reino Unido), figura vikinga que pasó a las escrituras tras negarse a participar en la Batalla de Anglesey Sound en el verano de 1098 debido a sus convicciones religiosas. Esto se pudo ver también en la puesta en escena, donde recrearon la idea de varios navíos en los que ondeaban una gran bandera blanca de rendición y paz. Sin embargo, hay estudios recientes que contradicen este hecho, alegando que no sólo participó en dicha batalla, sino que además salió victorioso de ella.

Sea como fuere, contamos con un ejemplo más de cómo se puede usar la música como instrumento de transmisión de una leyenda o hecho histórico, que aunque no refiera ningún dato concreto, sí nos transporta la curiosidad por saber más. Y, en este caso, además, le sirvió para posicionarse en uno de los mejores puestos de Eurovisión este año.

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Momento de la actuación. [Fuente: http://www.elcomercio.pe]

Otras entradas sobre Eurovisión:


[Imagen de cabecera extraída de http://www.twitter.com]

El Himno de Eurovisión y la serie Outlander ¿unidos por la música?

¿Qué puede tener en conexión el himno de Eurovisión con la BSO de la serie Outlander?

Hace unos días, la autora que escribe estas líneas se hizo esa misma pregunta cuando se puso a escuchar la BSO de la segunda temporada de Outlander, cuál fue su sorpresa al ver que en la canción llamada Versailles sonaba igual que el himno del Festival de Eurovisión.

Para comprender por qué algo que parecía relativamente reciente, como es la sintonía de Eurovisión, y una serie sobre el siglo XVIII tenían esto en común, tenemos que remontarnos al origen de dicha composición.

Ambas se basan en Te Deum, un himno de la Iglesia católica que aún a día de hoy se sigue cantando y que es una alabanza a Dios. Con el paso de los siglos, diferentes compositores le pusieron música a dicha letra y uno de ellos fue Marc-Antoine Charpentier, quien hizo el arreglo en el que se basan las dos composiciones que os mencionábamos antes. No se tiene claro el año exacto en que se realizó esta composición, aunque se cree que pudo ser entre 1688 y 1698.

Volviendo a la banda sonora de Outlander, aunque la serie trata sobre cómo se fragua la revuelta jacobita, los protagonistas en la segunda temporada viajan a París, para intentar evitar que esta suceda. Con toda esta información, el compositor Bear McCreary utilizó música histórica adaptándola a la serie para crear una mejor ambientación.

En cuanto al himno de Eurovisión, el arreglo de Charpentier fue “redescubierto” en 1953 por Carl de Nys y gustó tanto en su momento que se decidió utilizarla para el Festival que comenzó unos años después en 1956.

No deja de ser curioso que un festival que simboliza la unión de los países pertenecientes a la Unión Europea (y con otras partes del mundo) con su diversidad religiosa, tenga como himno música sacra católica, aunque en este caso, sin la letra original.


 

Enlaces de interés:

Palabras del propio Bear McCreary sobre la composición de la Banda Sonora de Outlander

Te Deum (arreglo de Charpentier)

Himno de Eurovisión

Pista Versailles (Banda Sonora Outlander)


[Imágenes de portada extraídas de: wikimedia.org y i.pinimg.com]

Timeline Eventos. Un buen recurso didáctico

Normalmente, cuando hablamos de juegos solemos tratar el formato digital, a través de videojuegos. En esta ocasión, os proponemos cambiar la pantalla por una mesa, con un juego diferente que puede incluso resultar útil en el ámbito de la enseñanza, a la par que entretenido.

Es el caso de Timeline, una serie de juegos de mesa de la compañía Asmodee, en los que, con un grupo de cartas debemos crear una línea temporal de los eventos marcados en una de ellas. En esta colección tenemos diferentes ofertas, como Música y Cine, Historia Americana, Descubrimientos o Invenciones, e incluso ediciones más específicas como la de Star Wars (IV-VI). Sin embargo, nos centraremos en el conocido como Timeline Eventos, que trata la Historia Universal.

En este juego, como hemos dicho antes, tenemos que crear en conjunto con el resto de jugadores una línea temporal. Para ello debemos acertar el año en el que ocurre el evento que se nos muestra en la carta, para así ubicarlo correctamente. Es por ello que cada carta tiene dos caras, una de ellas sólo nos muestra el nombre del evento con una ilustración, y el reverso nos muestra lo mismo, pero adjunta la fecha.

Además, no sólo trabaja con eventos históricos clave y muy reconocidos como pueden ser el Día D, la caída del Imperio Romano de Occidente o el inicio de la Guerra de los Cien Años; sino que también combina con eventos no tan propiamente históricos, o incluso curiosidades. Tenemos por lo tanto cartas que representan sucesos como  la formación de la Luna o de la Tierra, la extinción de los dinosaurios, la construcción de los dólmenes, etc., hasta la creación del carrito de supermercado, la goma de mascar o el osito de peluche.

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Muestra del juego. Fuente: Juegos de Mesa y Rol

No sólo es un juego entretenido y adictivo a nivel familiar o para jugar con los amigos el fin de semana, sino que también puede resultar útil en el ámbito educativo, pues es un forma sencilla de memorizar ciertos eventos y fechas de todas las épocas históricas, además de muy rápido, pues las partidas no duran más de 15 minutos. Esto facilita la posibilidad de que se pueda utilizar como refuerzo en el aula. Al contar con tantas cartas, incluso se puede modificar para tratar una época en específico, o crear nuevas cartas con los propios alumnos, combinándolas con el resto de la colección, etc.

Sin embargo, podemos encontrar una pega. Como siempre, y al igual que en la educación secundaria y superior, la visión de la Historia Universal es desde un punto de vista Eurocentrista y Americanista, donde se obvian eventos de la Historia de África o de Asia hasta la Época Moderna o incluso Contemporánea. Sería interesante ver ampliada esta visión, a una Historia global más completa, que abarque a estos lugares olvidados.


[Imagen de portada extraída de: Asmodee]

A Total War Saga: Thrones of Britannia. De lo que debía ser a lo que es.

Hoy se estrena A Total War Saga: Thrones of Britannia, un nuevo giro de la famosa saga de videojuegos de estrategia Total War. En esta ocasión han dado un giro a la idea intentando centrarse en un momento clave de la historia en lugar de en personajes o grandes etapas. Por eso mismo os traemos un análisis de esta entrega donde explicamos qué tal se ajusta la saga al momento histórico y cuáles son sus principales puntos fuertes y fallos en este sentido.

 

A Total War Saga: Thrones of Britannia

 


[Imagen de portada extraída de: dualshockers.com]

Son de Piedradura y la historia los recordará…

A principios de los 60 veía por primera vez la luz, de manos de William Hanna y Joseph Barbera, la serie de animación Los PicapiedraThe Flintstones en su versión original-. En ella se contaban las aventuras y desventuras de la familia Picapiedra, reflejo prehistórico de una familia media americana de finales de los años 50 e inicios de los 60, habitantes de Piedradura, una idílica ciudad de la Edad de Piedra localizada en el territorio de la actual Estados Unidos. La serie se mantuvo en antena hasta 1966, con varios reboots y continuaciones a lo largo de las décadas posteriores, así como dos películas de cine en imagen real.

La primera de ellas, Los Picapiedra, fue llevada a la gran pantalla en 1994, bajo la dirección de Brian Levant y la producción de Steven Spielberg y Bruce Cohen.  En ella se mantenía el espíritu original de la serie, la traslación de la sociedad de la época a un mundo de corte prehistórico, mediante la “petrificación” de los más variados inventos y avances tecnológicos. Además, el film incluía una serie de gags y detalles que, a pesar de no ser un reflejo real del momento histórico en el que se desarrolla la historia –la “Edad de Piedra”-, nos remitían a ese momento de mediados-finales del s. XX y a las necesidades y gustos de la sociedad americana del momento.

La película, a semejanza de la serie, nos muestra una prehistoria modernizada, en la que los personajes portan desde corbatas –cuyo modelo actual no llegaría hasta el s. XVII- a relojes de pulsera –inventados a inicios del s. XX-; fumaban tabaco y utilizaban mecheros pétreos tipo zippo –modelo inventado en 1932-; conducían por las trocopistas (versión arcaica de las autopistas) automóviles “autopropulsados” –creados a mediados del s. XVIII-; y consumían medios de masas, como la televisión (también llamada rocavisión), la radio, prensa escrita (o tallada en este caso) y cine –que no nacería hasta finales del s. XIX y principios del XX-. Además, utilizaban moneda reglada, que extraían de cajeros, mediante cuentas bancarias, pudiendo pagar incluso con tarjeta de crédito –que no se inventarían hasta principios del s. XX-.

Esta modernidad prehistórica se conjugaba perfectamente, siguiendo los preceptos de ciertas ramas del creacionismo –véase el Museo del Creacionismo de Kentucky-, con la existencia de dinosaurios y otro tipo de macro-fauna típica del Pleistoceno y Holoceno, como mamuts y dientes de sable. Así, un diplodocus cumplía funciones de grúa, mientras la gente surcaba los cielos a lomos de un pterodáctilo como si de un avión se tratase o un dientes de sable cumplía las funciones de gato doméstico.

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Pero si duda, lo más remarcable de la película es su humor, que consigue retrotraer expresiones modernas al pasado o sacar a relucir algunas de las teorías o tópicos más habituales sobre esta etapa de la historia. Así vemos como Pedro Picapiedra afirma con rotundidad la teoría de que la Tierra es plana, en un momento en que posiblemente no se tuviese siquiera un concepto de Tierra propiamente dicha; se alude a la esperanza de vida media de la población, afirmando que los 38 años eran una edad bastante avanzada para el momento; o se remarca la diferencia entre Homo Sapiens y Neandertales, reiterando el tópico de que estos últimos eran menos inteligentes y menos evolucionados, o incluso socialmente denostados, al considerarse Neandertal un insulto peyorativo. Cabe destacar además de forma literal dos comentarios de la película. La primera de ellas de boca del propio Pedro, en que pregunta cuando ve a su suegra “¿Qué hace este fósil aquí? ¿Acaso he vuelto al Pleistoceno?”, una clara alusión a la referencia que nosotros mismos hacemos del pasado como indicativo de algo trasnochado; y la magistral frase pronunciada por el Señor Rajuela (jefe de Pedro Picapieda) tras bautizar el cemento en honor a su hija Cementia, en el que afirma que “Gracias al cemento el hombre podrá moldear su destino. ¡La Edad de Piedra ha terminado!”, en clara alusión a la visión que se tiene de cómo unas épocas dejan paso a otras –de forma casi instantánea- en el devenir de la historia.

Finalmente, solo queda aludir a algunos guiños presentes en la película y que no dejan de ser reflejo de esa intencionalidad de “prehistorizar” de alguna manera el relato. Así, Steven Spielberg firma la producción como Steven Spielrock y se menciona en algún momento de la película a un famoso físico llamado Albert Rockstein (valga la redundancia del apellido, “Rocapiedra”, al traducirse “rock” del inglés como roca y “stein” del alemán como piedra); o la clara alusión a Star Wars en las últimas escenas de metraje, pudiendo leerse en la cartelera de cine “George Lucas Tar Wars” (Guerras de Alquitrán). Aunque sin duda, el guiño más destacado es el que cierra el film, donde las letras del final nos informan de que ningún dinosaurio ha resultado herido durante la grabación de la película.

No cabe duda de que Los Picapiedra marcaron una época con su forma de representar el pasado, aunque tampoco cabe duda de que su visión del mismo no es ni de lejos una representación fidedigna del periodo histórico que abarca desde el Paleolítico hasta el Neolítico. Se trata más bien de un reflejo de la sociedad del momento en el que se produce la película, una amable crítica a la misma y a sus defectos, trasladada a un pasado algo más arcaico, aunque igual de moderno y con los mismos deseos y necesidades. Quizás no pasen a la Historia por su fidelidad, como afirma la canción que finalizaba cada episodio, pero sin duda se les recordará por su particular forma de representar el mundo, así como de reproducir en piedra y renombrar los más variados avances tecnológicos, que con un poco de suerte han inspirado e inspirarán a algunas generaciones a conocer un poco más sobre este interesante periodo de nuestra Historia.


[Imagen de portada: Fotogramas.es

Imagen en texto: Hollywood.com]

Resumen de las VI Jornadas “Cuando Mario conoció a Clío”

La semana pasada se celebró en la Facultad de Historia de Ourense, la sexta edición de las jornadas “Cuando Mario conoció a Clío”, los días 18 y 19, y que ya son un viejo conocido de esta revista. Un año más, la Historia y la Cultura audiovisual se unen en forma de ocho ponencias, con temas tan variados como documentales, archeogaming y la divulgación histórica.

Como colofón final a estas jornadas, os traemos un resumen sobre lo que versaron cada una de las ponencias:

Resumende las VI Jornadas “Cuando Mario conoció a Clio”


[Imagen de portada extraída de: DAFHO Uvigo]