El final del camino: cómo cabrear a una historiadora

Hoy contamos con una nueva colaboración, en este caso de la historiadora medievalista Aránzazu Fernández Quintas, que nos presenta su opinión sobre los dos primeros capítulos de la serie “El final del camino”.

Dicha serie fue estrenada el 11 de enero de este mismo año y ha contado con un total de 8 capítulos, siendo resultado de la colaboración de RTVE y la cadena pública gallega TVG. Sin embargo, a pesar de prometer ser una serie histórica y contar entre su equipo con los asesores históricos José Miguel Andrade y Sonia García, no ha logrado cumplir este objetivo básico. Veamos en qué se han equivocado:

El final del camino español

O final do camiño galego (original)


Enlace de interés:

Página oficial de la serie


[Imagen extraída de http://www.universodea.wordpress.com]

Taboo (2017)

Recientemente la HBO ha estrenado una nueva serie “histórica”, esta es Taboo, que nos traslada a principios del siglo XIX. En ella podremos ver acción, venganza y un poco de Historia. Os invitamos a leer que nos deparará el adentrarnos en este Londres tan oscuro:

Taboo y la ficción histórica


Enlaces de interés:

Trailer VO: https://www.youtube.com/watch?v=W1fiijqrKuc

Ficha en IMDB: http://www.imdb.com/title/tt3647998/


[Imagen extraída de: http://images.radiotimes.com/]

Después de los charlies, un gran simio: King Kong tras Vietnam

Ficha técnica:
Título: Kong: La Isla Calavera
País: EE.UU.
Año: 2017
Director: Jordan Vogt-Roberts
Reparto: Tom Hiddelston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, Toby Kebbell, John Goodman, etc.

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Si pensamos en qué tipo de película no nos encontraríamos nada referente a la Historia, sin duda encajaría una cuya trama gire en torno a un simio gigante enfrentado a militares y criaturas extrañas. Pero no. Es el caso de la recientemente estrenada Kong: La Isla Calavera, un reboot de la historia de King Kong, el simio más famoso del cine. Aunque buena parte del argumento no tiene nada que ver con la Historia, sí hay varios aspectos de la ambientación que hacen referencia a sucesos bastante relevantes en el devenir del siglo XX.

La trama se desarrolla en los instantes finales de la Guerra de Vietnam, uno de los conflictos más destacados de los años de la Guerra Fría. La importancia de ese contexto se evidencia en que si autorizan la expedición a una isla desconocida hasta ese momento, es por miedo a que sean los soviéticos los primeros en descubrir qué se halla en ella -por aquel entonces estaban desarrollando ambas superpotencias nuevas tecnologías, entre ellas satélites que permitían un mayor conocimiento de la superficie de la Tierra-, muestra evidente del clima de profunda rivalidad y tensión existente. El momento en el que se inicia la expedición coincide con el anuncio, por parte de Richard Nixon, de la retirada de las tropas estadounidenses del territorio vietnamita tras los Acuerdos de París de enero de 1973 -de hecho, en una televisión aparece un breve fragmento del discurso del Presidente-. Aunque este hecho fue recibido con júbilo por el movimiento pacifista y por buena parte de los soldados movilizados, como se refleja en Kong: La Isla Calavera, la reacción no fue unánime, ya que podía ser interpretada como un síntoma de debilidad de los EE.UU. Oficialmente se defendía que la guerra no la habían perdido -pese a que los comunistas norvietnamitas se encontraban en mejor situación-, sino que se había abandonado (así lo señala en el film el teniente coronel Preston Packard). Y todo ello, mostrado al mundo en buena medida gracias a un fenómeno cada vez más importante, como es el fotoperiodismo, que ayudó a que la guerra y sus consecuencias llegaran a un público mucho mayor, gracias a la labor de fotógrafos como una de las protagonistas de la película, Mason Weaver.

Por tanto, si bien es evidente que bajo ningún concepto se podría considerar Kong: La Isla Calavera como un largometraje de tipo histórico, la decisiva importancia de hechos destacados del pasado como desencadenante de la trama -y la habituales referencias a sucesos y procesos de la época- señala que podemos encontrar Historia hasta en los más insospechados rincones del audiovisual y la cultura popular.

NonNonBa: retrato cotidiano del Japón de la preguerra

NonNonBa es un cómic del autor japonés Shigeru Mizuki publicado en 1977. En él relata episodios de su infancia en los que mantuvo relación con una anciana, cuyo nombre da título al libro, de la cual aprendería numerosas historias acerca de los yôkai —fantasmas y espíritus del folclore japonés—. Estos mismos relatos son los que fascinaron a Mizuki durante gran parte de su vida y le llevaron a crear su obra más conocida, Kitaro.

NonNonBa: retrato cotidiano del Japón de la preguerra


[Imagen extraída de NonNonBa de Shigeru Mizuki, edición de Astiberri]

Pequeña y Grande: los cuentos que recuerdan a las olvidadas de la Historia Contemporánea

Actualmente existen muchos recursos didácticos para la enseñanza de la Historia, pero esta vez, nos centraremos en los conocidos como libros ilustrados, donde la ilustración predomina sobre la escritura. Nos encontramos ante la colección titulada Pequeña&Grande, creada por Alba y Mª Isabel Sánchez Vergara junto con ilustradoras de la talla de Ana Albero, Amaia Arranzola, Gee Fan Eng, Maria Diamantes, Elisa Munsó o Frau-Isa.

En esta colección, encontramos diversos títulos destinados a un público infantil, donde a modo de cuento se nos presenta la vida de mujeres cuya vida y/o trayectoria profesional les ha hecho destacar en la historia, como diseñadoras (Coco Chanel), artistas (Frida Khalo u Audrey Hepburn), aviadoras (Amelia Earhart), investigadoras (Marie Curie), etc. Estos libros, están principalmente dirigidos a niños y niñas de entre 5 y 11 años, dependiendo de los títulos publicados. Desde la experiencia personal, cabe destacar que atraen al público infantil gracias a la sonoridad de la escritura, así como las ilustraciones (como antaño hacía la famosa poetisa Gloria Fuertes); mostrándoles de modo general y rápido la biografía de personajes ilustres y creando así una pizca de interés en ellos.

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Algunos títulos de la colección

Al final de cada libro se incluye una breve biografía, más académica, donde los niños pueden saber más acerca de la protagonista de cada cuento, con fechas y datos clave. Es por todo esto, que dicha colección podría ser utilizada como recurso didáctico en Historia (en Historia Contemporánea, para ser más exactos) y otras materias. Además, se trata de un recurso muy útil y significativo para el feminismo, pues con esta colección se pretende rescatar la figura de mujeres destacadas del pasado siglo, figuras que no suelen presentarse habitualmente en las clases de Historia, o Ciencias Sociales, a pesar de su importancia.


Enlaces de interés

 

Grandes mujeres para pequeños cuentos

Nuevos ídolos infantiles

Hearts of iron IV: La Segunda Guerra Mundial

Título: Hearts of Iron IV.
Año: 2016.
Desarrolladora: Paradox Development Studio.
Distribuidora: Paradox Interactive.
Género: Gran estrategia.
Plataforma: PC

Este juego nos traslada al año 1936 y se desarrolla hasta 1948. En él podremos elegir jugar con cualquier país del mundo entre las fechas mencionadas. Nuestro objetivo será sobrevivir al periodo de la II Guerra Mundial y para ello deberemos formar alianzas, administrar nuestro país y formar un ejército que nos permita defendernos o atacar.

En Hearts of Iron, tendremos la capacidad de decidir de qué manera queremos que se desarrolle nuestro país y cómo afrontar los años de guerra. Pudiendo tomar caminos totalmente distintos a los históricos. De esta forma, podríamos optar por una Alemania pacifista, unos Estados Unidos neutrales o la unión de la República Popular China con la China del Kuomingtang, para formar una única facción. Nuestras decisiones, sin embargo, estarán limitadas en ciertos sentidos o serán impulsadas hacia otros por medio del Árbol de Focos Nacionales.

Esta mecánica consiste en que cada país puede desarrollar una serie de enfoques para su nación, y cada uno de ellos, al terminar, provocarán un evento. La mayoría de países tienen un árbol de focos genérico con las mismas posibilidades. Sin embargo, los países “mayores” dentro del conflicto tienen un listado propio: Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Polonia, Japón, URSS y EEUU. Cada uno de estos árboles específicos motiva la sucesión de diferentes eventos históricos. Sin embargo, hay alternativas por si el jugador decide tomar otra vía. Por ejemplo Polonia, puede formar una gran alianza Báltica para defenderse de alemanes y soviéticos. Y Alemania puede optar entre formar una alianza con la URSS o declarar la enemistad entre sus países. Además, al inicio de cada partida podremos elegir una opción que decide si la IA va a seguir los focos nacionales históricos o no. Esto nos permite partidas más o menos históricas. A mayores tenemos un marcador de tensión global que irá subiendo a medida que avance la partida. Cuanto mayor sea la tensión más probable será que países no alineados entren en facciones y que declaren guerras.

Hay a mayores otros eventos que ocurren de forma ajena a las decisiones del jugador. Como ejemplo de esto tenemos la Guerra Civil Española, que comenzará en el año 1936 y que servirá como preludio del conflicto a gran escala.

En la parte negativa, tenemos que a excepción de los 8 paises citados, todos los demás tienen un Árbol de Focos Nacionales genérico, por lo que sus decisiones suelen ser ahistóricas y dependen de las decisiones de terceros. Esto favorece una visión equívoca del conflicto como una batalla entre unos pocos, cuando a cada país le afectó de una manera concreta y sus decisiones fueron particulares en cada caso. Además, los nombres de los líderes de las facciones menos “importantes” o “interesantes” en ocasiones están mal puestos.

Por lo demás, es un juego interesante para entender sobre todo las causas de la II Guerra Mundial, los bandos implicados y las decisiones de los diferentes países. Así que si os gustan los juegos de gran estrategia y tenéis paciencia suficiente para dedicarla a aprender las mecánicas, es muy recomendable.


[Imagen extraída de: www.static5.gamespot.com]

Efeméride del mes: la Guerra de Irak

Muchísimos hechos históricos de gran calado tuvieron lugar en marzo, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en uno bastante reciente, que ha sido tomado como excusa para la realización de numerosas producciones audiovisuales: la Guerra de Irak.

Tras la acusación (que posteriormente se demostró falsa) hecha por los servicios de inteligencia de los EE.UU. de que el gobierno de Saddam Hussein estaba fabricando armas de destrucción masiva y colaborando con grupos terroristas, una coalición internacional liderada por los propios estadounidenses inició, en marzo de 2003, los bombardeos sobre el territorio iraquí. En menos de un mes, buena parte del país estaba ocupado. Sin embargo, pese a la rápida vitoria militar de las fuerzas de ocupación, la posguerra resultó muy conflictiva, y desde el derrocamiento de Saddam Hussein –que fue ejecutado- ninguno de los gobiernos establecidos ha llegado a dominar la situación. Los conflictos políticos y étnicos han sido una constante, y el inestable contexto internacional facilitó el surgimiento del Estado Islámico y su control de parte de Irak.

La gran resonancia que tuvo la Guerra de Irak entre la opinión pública internacional tiene su reflejo en la enorme cantidad de material que generó en el mundo audiovisual. Ya simultáneamente al conflicto comenzaron a producirse largometrajes y series televisivas cuyas tramas se situaban en él, en ocasiones con el objetivo de narrar una historia, pero habitualmente desde una óptica muy crítica con esa guerra (esta visión es más acusada si cabe en el mundo de la música, donde la censura de la política exterior estadounidense ha sido una constante desde esos años). Ejemplos de series ambientadas en la Guerra de Irak serían Generation Kill o Over There, mientras que películas nos encontramos con un buen número, muchas de ellas con gran éxito de crítica y público: En el valle de Elah, En tierra hostil (ganadora del Oscar a la mejor película), Redacted, La batalla de Hadiza, American Soldiers: un día en Irak (de las menos críticas con la invasión), El Francotirador (dirigida por Clint Eastwood, y centrada en la figura de Chris Kyle), etc. A través de ellas podemos acercarnos no solo a los aspectos puramente militares, sino también a vivencias personales de los protagonistas, las consecuencias de la guerra –la destrucción del país, los problemas sociales y económicos que implicaron para la población local, el síndrome de estrés postraumático de los soldados…-, la conflictividad política, etc.

Así, vemos que la Guerra de Irak es de esos acontecimientos cuya importancia en la Historia se intuye desde su inicio, y la cultura audiovisual nos permite adentrarnos en su explicación y posibles consecuencias desde el primer momento.